LA CHICA QUE SALTABA A TRAVÉS DEL TIEMPO. Regreso al pasado

Título original:
Toki o Kakeru Shôjo (時をかける少女)
Año: 2006
Director: Mamoru Hosoda
Guión Satoko Okudera (Novela: Yasutaka Tsutsui)
Música: Kiyoshi Yoshida

Reparto: Animación

Valoración: Un camino tranquilo en el que descubrir las consecuencias /10

Sinopsis: La joven Makoto y sus amigos Chiaki y Kosuke lo pasan en grande juntos aprovechando el tiempo todo lo que pueden jugando a béisbol después de clase, ya que los tres están a punto de subir de grado y el año que viene quizás no continúen juntos los estudios. Pero un día, Makoto descubre que puede saltar atrás en el tiempo.

La vida es un camino largo y, como todo camino, tiene sus curvas, sus pendientes, sus rectas, sus tramos pedregosos y sus plácidas rectas. Cada uno de nosotros se desplaza a través del tiempo sobre esas partes, disfrutando de ellas o sorteando los obstáculos que siempre aparecerán. Pero lo que está claro es que el tiempo y la madurez son grandes variables en todo esto. Muchas hemos pasado por partes peliagudas a las que hemos aplicado soluciones meditadas que han surgido mejor o peor efecto, pero no siempre se consigue el éxito a la hora de evitar estos obstáculos. Esta narrativa es la historia de una estudiante de último curso preuniversitario en un barrio tokiota alejado del bullicio propio de la metrópolis japonesa. Y, en definitiva, es la historia de cómo todas tenemos que afrontar y encarar nuestros problemas o preocupaciones en el menor tiempo posible.

El tiempo no espera a nadie.

Makoto Konno es una chica de 17 años, estudiante de último curso de instituto y la típica adolescente hecha un mar, que digo un mar, un auténtico torbellino huracanado de dudas. Su gran afición por dormir la hace llegar frecuentemente a ese instituto en donde pasa las horas, cumpliendo con sus obligaciones, pero sin miras de futuro en ningún objetivo claro. Todas estas horas, días y semanas se hacen más llevaderas para ella gracias a sus amigos Chiaki Mamiya y Kousuke Tsuda, también compañeros en su instituto, con los que pasa gran parte de las tardes practicando una de sus aficiones favoritas, el béisbol.

Esta rutina tiene a nuestra protagonista atrapada hasta que un día por accidente descubre que puede viajar atrás en el tiempo. El hallazgo supondrá un gran cambio en la vida de Makoto, haciéndola algo sumamente divertido y placentero; una auténtica delicia para nuestra aburrida joven. Pero incluso con todo de cara, la vida no es un camino de rosas. La vida no sólo dibuja un camino variante e impredecible, lo hace sobrepasando y entrelazándose con una infinidad de otros caminos, de otras vidas. Y esto es algo que la inexperta adolescente no podrá llegar a conocer hasta después de utilizar este nuevo poder de forma inmadura y egoísta. Pero claro, como nadie le dijo lo de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, ¿la podemos culpar?

¿Quién la va a culpar de nada?

En este primer gran éxito de uno de los directores de animación más aclamados en Japón, Mamoru Hosoda, el entorno va a jugar un papel muy importante. No sólo en el desarrollo de los personajes, sino en las acciones y, sobre todo, en las reacciones del mismo a los cambios súbitos provocados por Makoto. Durante todos los hechos sucedidos en la historia, transcurridos en los barrios periféricos de Tokyo, el ambiente en el que vivirá la indecisa adolescente será muy cambiante. Las mismas calles, los mismos cruces o los mismos parques en los que jugaba con sus amigos se convertirán en puntos espaciales sin una referencia temporal fija, sin una asociación clara de la realidad que los envuelve. Este efecto lo sufrirá únicamente ella y será algo que la podrá llegar a angustiar, pero un buen punto de apoyo para ella será su tía, restauradora de arte en una pinacoteca. Kazuko Yoshiyama jugará un rol muy importante para que Makoto se dé cuenta de cómo sus cambios pueden no solo afectar a todo su entorno sino también hacer que ese entorno se vuelva difuso, confuso y en su propia contra.

Como ya nos tiene acostumbradas el estudio Madhouse, el apartado artístico es simple pero preciso. Las imágenes y las escenas nos recordarán constantemente que todas hemos sido estudiantes, todas hemos tenido dudas sobre nuestro futuro, todas hemos querido cambiar algo del pasado, todas hemos sido o somo Makoto. La naturalidad y la espontaneidad de cada uno de los hechos mostrados, los escenarios atravesados o la ausencia de iluminaciones oníricas ayudarán a nuestros ojos y nuestra mente a no perderse ni salirse del lugar que nos interesa: las dudas, preocupaciones y problemas propios de una estudiante de las afueras de una de las grandes ciudades del mundo.

Encuadres para colgar en la pared.

Centrándonos en todos estos entornos y escenarios, cabe destacar la absoluta fidelidad de la película para con los escenarios reales. Durante los paseos o las salidas de nuestros protagonistas podremos observar un sinfín de calles, cruces, comercio e incluso parques y travesías retratadas de los barrios de Toshima y Shitamachi, en el norte de la capital nipona. A título personal, si hay algo que echarle en cara a la película es el apartado sonoro. Es cierto que no presenta en ningún momento piezas musicales o de acompañamiento que te saquen de la historia o te corten la ambientación, pero siendo justos, el apartado musical no te guía a través de la historia ni añade esa emoción extra en prácticamente ningún momento del largometraje.

La chica que saltaba a través del tiempo es la típica película japonesa. Simple, pausada, apacible y llena de ideas que te hacen pensar y darle la vuelta a tu opinión. Para la gente menos acostumbrada a este tipo de obras puede resultar lenta e incluso tediosa en sus momentos iniciales pero, tras la introducción, el tiempo acelera al ritmo que Makoto quiere atrasarlo y los hechos se suceden de una manera mucho más chocante y súbita. Su duración, 98 minutos, hace de esta película una grandísima obra para poder disfrutarla en una de estas gélidas tardes que estarán a la vuelta de la esquina. Mientras tanto…

¡Nos vemos en la Zona!

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1 respuesta

  1. arkhamkaveli dice:

    Película que recuerdo especialmente por el momento personal que la envolvió. De esas que hay que ver cada cierto tiempo ¡gran reseña! :D

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