LA BATALLA DE LOS SEXOS. Deuce.

Título original: Battle of the Sexes
Año: 2017
Director Jonathan Dayton, Valerie Faris
Guión: Simon Beaufoy

Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Elisabeth Shue, Bill Pullman, Austin Stowell, Sarah Silverman, Alan Cumming, Eric Christian Olsen, Jessica McNamee, Mickey Sumner, James Mackay, Agnes Olech, Chet Grissom,Chip Chinery, John C. McGinley

Valoración: Ni machismo, ni feminismo… tenis /10

Sinopsis: Crónica de la rivalidad existente entre el ex-tenista profesional, de 55 años, Bobby Riggs, y su oponente de 29 años de edad, la carismática tenista Billie Jean King, quienes se enfrentaron en un partido legendario en 1973. Se quería entonces conocer si una tenista profesional femenina podía realmente vencer a un hombre (aunque fuera ex-profesional), un evento que atrajo a más de 50 millones de estadounidenses y que se publicitó como “La batalla de sexos”.

Sí zhéroes, otro año más estamos en plena temporada de premios, así que sí, otro año toca examinar cada posible y prometedor estreno de cara a la temporada más glamourosa y ya un poco previsible de Hollywood. Hoy toca *redoble de tambores*… ¡un biopic! ¿Sorprendidos, verdad? Pues eso… pongámonos manos a la obra con este biopic deportivo.

La Batalla de los Sexos cuenta la historia alrededor del evento deportivo y sobre todo social que tuvo lugar en 1973 entre Billie Jean y Bobby Rigs. Él es un ex-tenista asquerosamente machista y obcecado en que las mujeres no pueden ganar a los hombres en el deporte, y ella es una tenista firmemente feminista y defensora de la igualdad en todos los ámbitos. Este biopic, cómo otros muchos es simpático, digno, con un buen mensaje y notables interpretaciones pero, sin embargo, no sabe del todo qué historia quiere contar.

El problema de La Batalla de los Sexos es que quiere ser dos películas a la vez y no le sale muy bien la jugada. Por un lado tenemos la historia que cuenta un tierno y precioso romance lésbico y por otro lado la “supuesta” trama principal que cuenta la historia de una tenista dispuesta a romper barreras en favor de la representación femenina en el mundo de los deportes. El tema es que las dos tramas de sienten como dos películas diferentes, demasiado desligadas una de la otra, sobre todo la trama emocional que está narrada con mucha naturalidad y sentimiento (cosa que no suele pasar con historias de amor del mismo sexos) pero a veces resta importancia a lo que se supone que va la película: la historia del evento.

Aún así merece la pena ya que, aunque se podría haber contado una historia mucho más condensada y redonda, el conjunto, puede que quede algo irregular, pero también resultón y merece ser visto, sobre todo por ella, la persona más dulce de Hollywood ahora mismo: Emma Stone. Aquí nos da su segunda mejor interpretación tras La La Land, ya que el papel de Billie Jean, no sólo le viene como anillo al dedo, sino que transmite una candidez y ternura en pantalla increíble. Esta maravilla sucede, sobre todo, con su compañera de reparto Andrea Riseborough quien, junto a Stone, resulta lo mejor de la película. Aunque Steve Carrel está divertido como siempre, se nota bastante que está con el piloto automático ya que su papel es perfectamente una versión más rancia y odiable de su querido Michael Scott. 

Sólo un apunte para destacar el efectivo uso de temas setenteros y su fiel diseño de producción de aquella época.

La Batalla de los Sexos es un agradable y ameno biopic con un sólido mensaje feminista sobre el machismo en el mundo del deporte que tristemente a día de hoy sigue estando de rabiosa actualidad. Aunque la película es un constante juego entre dos tramas que nunca llegan a tener unidad entre ellas, es una película que merece la pena con una enorme Emma Stone.

¡Nos vemos en la Zona!

2 Respuestas

  1. A lo Panenka dice:

    A día de hoy lo que se denuncia normalmente como “machismo” en el deporte no es otra cosa que capitalismo. La derivación de un “ismo” al otro la hacen de manera artificial los periodistas. Recomendable a este respecto la entrevista reciente en El País a Amanda Sampedro, actual capitana del Atleti y de la selección. El periodista -más papista que el Papa- intenta llevarla por el camino de que las chicas de la selección femenina deben cobrar lo mismo que los hombres, ella, con mucho tino, le explica que no generan los mismos ingresos aunque ambos representen a España (“¿Por qué la sub-17 no cobra lo mismo si también nos representa? ¿Por qué el de halterofilia no cobra lo mismo que el fútbol si representa a España?”). La ¿paradoja? se da además en que la audiencia del deporte femenino es mayoritariamente masculina, o sea, las propias mujeres no sustentan como audiencia su estructura económica. Ese sí sería un buen terreno en el que trabajar.
    En cuanto al tenis la situación es que ellas cobran lo mismo de los torneos por jugar menos tiempo (a 3 sets) y generar menos audiencia. Ya en ingresos generales Federer y Nadal (algo lejos del suizo) son los que más cobran porque se disparan en patrocinios (una derivación de las audiencias que consiguen, ni más ni menos). Otro ejemplo de capitalismo que la prensa reconvierte en machismo para generar clickbait.
    En resumen: lo que el deporte femenino necesita es generar mayor atención, sobre todo, entre las propias mujeres, a más practicantes mayor nivel y mayores audiencias (estas dos circunstancias se retroalimentan). Resulta hipócrita centrarlo todo en el machismo cuando la realidad es que los que se llenan la boca con estos términos son, casi siempre, aquellos a los que no les gusta el deporte más que para incluirlo en su agenda política (los que le llaman “fúrgol” al fútbol de manera peyorativa para reclamar una supuesta superioridad intelectual basada en su denostación de este deporte, por ejemplo). Mientras tanto yo -al que seguramente consideraréis machista por soltar verdades ajenas a lo políticamente correcto- seguiré siendo audiencia para nuestras selecciones femeninas de fútbol, baloncesto, balonmano, para Garbiñe Muguruza, para Lidia Valentín…

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