LA BALADA DEL VIENTO Y LOS ÁRBOLES, de Keiko Takemiya

 

 

Título original:
Kaze to Ki no Uta (風と木の詩)
Sello: Shogakukan
Mangaka: Keiko Takemiya
Publicación Japón: May. 1977 – Ago. 1984

Publicación España: Ago. 2018 – Actual. (Milky Way)
Valoración: Pasión de gabachos /10 

 

 


Desde que superé mi etapa de enfermo de los shonens de toda la vida (aunque aun me peguen coletazos), siempre he defendido la necesidad de que llegasen clásicos del cómic oriental a manos de las editoriales patrias. Mucho Tezuka y un poco de Leiji Matsumoto era el escaso material anterior a la década de los 80 que nos llegaba no hace tanto tiempo. Por suerte, y debido en parte al incremento del público otacopasta, nos van llegando verdaderos precursores de géneros enteros como…

LA BALADA DEL VIENTO  Y LOS ÁRBOLES
de Keiko Takemiya

El prestigioso internado masculino de Lacombarde situado en la región francesa de Arlès tiene un nuevo alumno. Serge Battour es el hijo mestizo de un vizconde caído en desgracia por abandonar su vida aristócrata para casarse con una gitana. Con la trágica muerte de sus padres, Serge es obligado a cursar sus estudios en la aclamada escuela bajo la mirada prejuiciosa de sus nuevos compañeros. Por si fuera poco, nada más llegar es emparejado con Gilbert Cocteau, un problemático estudiante que hace todo en su mano para evitar sus obligaciones estudiantiles pese a que el coste sea vender su cuerpo a otros alumnos. ¿Podrá nuestro protagonista escapar de los oscuros tejemanejes que tiene preparado Gilbert para corromper incluso al más inocente?

¿Por qué tanto revuelo por esta obra? Por muy habitual que sea en la actualidad encontrarse con un shonen-ai dentro del catálogo de cualquier editorial, a mediados de los años 70 en un país de las características de Japón no estaba tan bien visto. Keiko Takemiya tardó bastante en encontrar una editorial que aceptase publicar su manga sin grandes recortes consiguiendo así colocar la piedra fundacional de lo que sería este subgénero que, pese a su nombre, bebe directamente del shojo. A partir de ahí, como se suele decir, el resto es historia: el romance masculino, ya sea su vertiente más romántica con el BL o la más erótica con el yaoi, está plenamente aceptado dentro del cómic oriental y tienen su hueco que, si no es tan grande como con los shonens de turno, si es más que solo una moda marginal. Y seguramente por eso por lo que La Balada del Viento y los Árboles se ha quedado tan atrás.

Pero chicos, no lo hagáis ahí que os vais a dejar la espalda.

Y es que, a no ser que seas Tezuka, 40 años no pasan en balde y determinados dejes y formas de narrar que eran habituales entonces son ahora totalmente anticuadas llegando a convertir la lectura de esas obras en un absoluto tedio. Más allá de lo interesante que pueda resultar una trama sacada de una telenovela de las 3 de la tarde, algunas cosas como la reiteración constante en las conversaciones o la forma de exposición en las viñetas saben a añejo y restan bastante al ritmo de la historia. Puede que sea demasiado atrevido hablar habiendo leído únicamente el primer tomo, pero por el momento es difícil engancharse a esta historia en que no parece haber una razón determinada por la que los personajes actúen como lo hacen. Entiendo que parte de esto es debido a la intención de dejar a Gilbert como una incógnita a resolver pero la forma en que lo hace me parece más un incordio que algo a lo que verdaderamente prestar interés.

De la misma forma que la narrativa se puede haber quedado obsoleta, en menor medida a mi parecer pasa con el dibujo. Sería hipócrita por mi parte pasar por alto algo que ya critiqué con Saint Seiya como es que algunos personajes parecen mismos modelos con diferentes pelucas pero, aunque sucede, Takemiya tiene un abanico algo más amplio de caras que Kurumada. Como he mencionado anteriormente, al venir del shojo los personajes son en su mayoría andróginos, llegando a definir a los alumnos que son objeto de deseo directamente con características femeninas, algo que si bien en la época era rompedor, en la actualmente parece más una excusa de los personajes para no admitir abiertamente que son homosexuales

Alguien se ha pasado con la purpurina en las lentillas.

No quiero acabar esta reseña con una nota negativa, esta obra no se lo merece. Hay que estar agradecido de que al hablar de clásicos del manga nos vengan a la cabeza obras de géneros tan dispares como Black Jack, Capitan Harlock o La Balada del Viento y los Árboles y mucho más de que editoriales españolas se arriesguen a traerlas con una edición tan buena como la de Milky Way. Por suerte, dentro del catálogo de esta editorial se encuentran obras más “actualizadas” a nuestros tiempos de modo que hay mucho donde escoger pero si os interesa la historia del manga, es un imprescindible.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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