KUZU NO HONKAI, de Masaomi Andou

Título original: Kuzu no Honkai (クズの本懐)
Fecha  1ª emisión: 13 de enero de 2017
Estudio: Lerche
Director: Masaomi Andou
Temporadas: 1
Episodios: 12
Género: Seinen/ Romance/ Drama
Valoración: No pretendas ser lo que no eres, afróntalo y atrévete /10

Muchas veces se echa de menos la profundidad y el conocer el objeto de una obra. Parece que el entretenimiento no tiene más razón de ser que la de gastar tu preciado tiempo en algo que, a veces, puede resultar gracioso, conmovedor o incluso satisfactorio. A pesar de que consigan sus objetivos, pierden la meta del objeto, y todo contenido siempre tiene un objeto. Pueden estar camuflados, disimulados, ocultos… Pero haberlos haylos. Esto es algo muy importante que no hay que perder de vista, porque a la hora de transmitir algo con una serie siempre se tiende a pensar que las escenas puntuales o los hechos acontecidos son los que trasmiten esos ideales, pero la realidad es que el objeto de la misma es el encargado principal de ejercer esta función. Si tenemos en cuenta esto, nos queda claro que Kuzu no honkai no es un drama escolar al uso, sino más bien un acercamiento psicológico y maduro al mundo de los sentimientos más turbios.

La felicidad de la primera cita en una imagen.

En un instituto tokiota, Hanabi y Mugi comparten sus momentos íntimos apartados del resto de la comunidad escolar. Pero solo en el plano físico, ya que ambos utilizan esa relación para soportar el dolor del amor no correspondido con su amigo de la infancia, Narumi, y con su profesora Akane, respectivamente. Esta situación se alargará durante el tiempo y añadirá a muchos nuevos personajes que sufrirán los mismos dolores. Noriko, amiga de la infancia de Mugi, entrará en juego luchando por su amor y desprestigiando tanto a Hanabi como a la relación en sí. O Sanae, la mejor amiga de Hanabi, que tiene una atracción superlativa e incluso enfermiza con ella.

Pese a que suene a historia de adolescentes tontos con problemas superfluos y sobredimensionados, el componente psicológico de todos estos será clave en el desarrollo de la historia y los propios personajes. Algunos se quebrarán, otros ignorarán sus problemas para no afrontarlos, otros copiarán actitudes de sus archienemigos… Un fiel paseo por todos los sentimientos provocados por la frustración, la impotencia y la desidia. Algo que más que empatizar con ciertos personajes de la obra nos hará sentir compasión por cada uno de ellos. Porque, ¿quién no sabe lo que es sufrir un desencuentro amoroso, querer tirar todo a la mierda y convertirse en un mueble más, solo por el mero hecho de ser utilizado aunque pueda ser reemplazable? Al fin y al cabo, ser útil para la persona que amas puede que sea la única manera de satisfacerlos, y de alguna manera se podrá cumplir esa relación soñada. Sobre esta tesis basarán sus actuaciones la mayoría de personajes, generando así situaciones turbias o incómodas que pueden desenterrar algún que otro trauma.

Esta chica tan mona tiene pinta de ser un cielo.

En la serie, se muestran mucho los sentimientos y el ansia de conseguir ese amor verdadero y duradero, pero debido al comportamiento de los personajes, esto no llega a ser una realidad ni a representarse como tal. En su lugar, tenemos muchas escenas de cama, escenas semieróticas muy poco comunes en la animación japonesa. En un país donde la sexualidad es un tema tabú en cualquier estrato social, este anime presenta un lado mucho más abierto y moderno. Sin caer en mostrar más detalles de la cuenta ni en utilizar estos mismos como eje principal de la trama, consigue trasladarnos a ese mundo de la pasión adolescente envuelta en inseguridades y falta de confianza.

Visualmente, la composición de las escenas y los momentos de las mismas logran un equilibrio estético casi perfecto, pero realmente el mensaje o la idea que se transmite a través de las mismas es algo oscuro, que no debería dejar indiferente a nadie. Esta contraposición entre lo estéticamente bonito y lo implícitamente turbio es una de las claves narrativas de la serie, dotándola así de un halo de belleza que guarda en su interior la más oscura de las realidades.

Me despido recomendándoos el ending, Heikousen de Sayuri, un gran tema musical que cuadra con la historia a la perfección. La serie es realmente corta, pero pese a ello, los capítulos de la mitad hacia adelante pueden resultar un gran escollo, aunque os recomiendo coger fuerzas y finalizarla, las cosas a medias no molan nada. Y desde luego, tened en cuenta que esto no es un romance escolar precioso, es una serie agridulce de unos adolescentes y adultos inseguros y crueles.

¡Nos vemos en la Zona!

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