KISS / ARMY OF DARKNESS, de Chad Bowers, Chris Sims y Ruairí Coleman

 

Título original:
KISS / Army of Darkness TPB

Sello: Dynamite Entertainment
Guionistas: Chad Bowers y Chris Sims
Artista: Ruairí Coleman
Colorista: Timothy C. Brown
ContenidoKISS / Army of Darkness #1-5 (Feb. – Jul. 2018)
Publicación USA: Abril 2019
Publicación España:
Valoración: ¡Groovy! (Parte II)

 


Todos sabemos que el rock (sobre todo el heavy metal) siempre ha estado vinculado en muchos aspectos a 
lo satánico, a lo demoníaco, a engendros de cabeza de cabra y patas peludas salidos del averno que dejarían al mismo Hitler como un personaje de La Aldea del Arce. Coñas aparte, la estética rockera con el conocido maloik por bandera y lenguas hacia fuera como si nos hubiera poseído el mismísimo Santiago Abascal, son los componentes perfectos para aderezar, sin desentonar de ninguna manera, otra aventura más de Ash Williams en su maratoniana batalla contra las fuerzas del mal. ¿Es que la pura maldad nunca descansa?

Michigan. The Pontiac Silverdome. 1979. KISS está dándolo todo en uno de sus conciertos mientras que una secta llamada los Discípulos del Destructor entran en el reciento con la intención de quitarle los poderes a los miembros de la banda mientras que al mismo tiempo, una extraña mujer, Julie Weiser, que conoce los oscuros planes de la secta, intentará evitarlo… ¡Eh, espera! ¿Los KISS con poderes? ¿Y qué tiene que ver Ash Williams con todo esto? ¿Será el Necronomicón, una vez más, el culpable de todo? ¿Estoy haciendo demasiadas preguntas? Si Ash está involucrado ya sabemos que habrá sangre, muerte y destrucción así que preparados, listo ¡YA!…

KISS / ARMY OF DARKNESS
de Chad Bowers, Chris Sims y Rauirí Coleman

Y me sigue resultando curioso que pese a usar la misma fórmula una y otra vez, haya una diferencia tan grande entre autores. Entiendo que una franquicia que se basa en el gore, el humor negro y, en muchas ocasiones, políticamente incorrecto y jodidamente divertido, que no inventa la rueda pero sí crea un estilo propio e indiscutible, acabe utilizando ingredientes mil veces usados en tantos y tantos años, tanto en cine como en medios escritos, y unas veces se nos atraganten y otras, como el cómic que nos ocupa, entre suave como una cautivadora ambrosía venida de los mismísimos dioses.

Pero voy más allá. Aquí el protagonista absoluto, el machacador de demonios de lengua fácil y gatillo más fácil aún no es nuestro Ash Williams. Me explico. Salvo momentos muy puntuales que hacen subir la adrenalina y nos saca esa sonrisilla tonta, el personaje interpretado por Bruce Campbell no es, por así decirlo, un Ash Williams al uso y anda más perdido en la historia que un votante de VOX en una librería. Esta versión alternativa no posee el poso de las películas o, al menos, no a lo que estamos acostumbrados y vimos en la famosa trilogía, y FUNCIONA. Sí. Con mayúsculas.

«Volando, volandooo… ¡Siempre arribaaa!»

Aquí el futuro de Ash enlaza con un pasado, que si bien nos manda directos a la cinta de El Ejército de las Tinieblas, los guionistas se encargan de revolver la trama original para crear un universo alternativo donde las cosas no pasaron como en la producción de Sam Raimi de 1992, convirtiendo el nuevo contexto en una disyuntiva curiosa y llamativa donde querer meterse de cabeza y ver por dónde van los tiros más allá de lo que, a priori, podría habernos llamado la atención del cómic: la presencia de KISS.

Aquí el grupo de rock formado por Paul Stanley, Gene Simmons, Peter Criss y Ace Frehley se ensalzan con tintes épicos y mágicos encajando en un guión, como dije antes, automatizado por una premisa que siempre se repite en crossovers de personajes tan dispares. Guión que tiene hueco para dejar constancia que pese a lo fantástico de la historia, hay tiempo para la música y para meterla de lleno sin que dé el cante o se vea forzado. Sólo hace falta un buen puñado de elementos reconocibles de todos ellos, donde el dibujo de Coleman es muy importante, y saber jugar con la baza del público al que va dirigido.

Reíros vosotros de los Power Rangers y de Megazord.

Porque Bowers y Sims no se olvidan en ningún momento del fan y eso es algo que acaba marcando al cómic de una u otra forma. Aquí deciden entregar la espectacularidad al grupo de rock mientras que el escenario perfecto lo sitúan en la tercera película de la franquicia con un Ash activo, compartiendo protagonismo pero no siendo el de siempre. Me parece un equilibrio difícil de mantener pero que se solventa bien y lo dice un fan incondicional de la saga Evil Dead.

Y una parte importante para que todo funcione y fluya con un guión tan sencillo, es el dibujo de Ruairí Coleman. Al dibujante de Irlanda del Norte no le hace falta ensalzar su dibujo ni elaborar viñetas imposibles o perspectivas deslumbrantes para cuajar un buen trabajo que, dentro de una media mainstream, sobresale más por su frescura al trazo y por rejuvenecer unos personajes que parecen totalmente nuevos, actualizados y aún así siguen conservando su propia definición que les hace perfectamente reconocibles con unas expresiones que distan mucho del acartonamiento de Miguel Montenegro en Army of Darkness / Xena. Si bien hay momentos donde los fondos solo son una simple tonalidad abandonada a las buenas de dios, el color de Timothy C. Brown frena esa sensación de vacío con unos colores al nivel.

Hail to the kings!

A diferencia de la dupla de Ash con Xena, aquí acompañan dibujo y guión y, pese a no ser lo máximo en originalidad y seguir los mismos patrones de todas las historias del universo Army of Darkness, se mantiene fresco y con los suficientes momentos álgidos para que tanto fans del grupo de Nueva York como del universo sangriento con Necronomicón mediante, disfruten de una historia divertida y que mezcla el canon de las pelis a su antojo. No hay motosierra y no se la echa de menos.

¡Nos vemos en la Zona!

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