KINGSMAN: EL CÍRCULO DORADO. Oro puro

Título original:
Kingsman: The Golden Circle
Año: 2017
Director: Mathew Vaughn
Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman 
Fotografía: George Richmond

RepartoTaaron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Halle Berry, Mark Strong, Jeff Bridges, Channing Tatum, Pedro Pascal, Sopohie Cookson, Edward Holcroft, Elton John, Ayman Khechini, Alessandro DeMarco.

Valoración: Esencia Kingsman /10

Sinopsis: Se produce un ataque contra el cuartel general de Kingsman y aparece un nuevo villano. Eggsy y Merlin tienen que colaborar con la agencia norteamericana para salvar al mundo.

Algo tiene que tener Kingsman: Servicio Secreto para que despierte tantas pasiones y tanto rechazo. La película de Mathew Vaughn ha sido alabada por su nada velado homenaje a las películas de espías (básicamente del Bond clásico), un reparto estelar desatado y el dinamismo en las escenas de acción; pero también ha sido criticada por su tendencia al exceso y (básicamente) un machismo imperante toda la película, que colma en un gag final tan polémico como innecesario. Ten muy presente tu opinión acerca de esa película, pues te servirá, con casi total garantía, para saber si disfrutarás o no de su secuela.

Kingsman: El Círculo de Oro no está atada a ningún cómic, al contrario que la primera, que adaptaba (libremente) una obra de Mark Millar (en la que también participó Vaughn y sí, también reseñamos aquí). Es, más que nada, la hija de Mathew Vaughn, la continuación de su película más exitosa y probablemente personal. Por lo tanto, no es de extrañar que sea una secuela continuista, cuyas vistosas novedades promocionadas en los cárteles se acaban quedando en la anécdota, y dejan paso un corazón que late al mismo ritmo que su predecesora. Eso no quita que no tenga valor por sí mismo: dejando de lado que esta película hereda más que crea, yo no sería capaz de señalar con rotundidad cuál de las dos es mejor. La frescura de la original aún no ha caducado, y sigue divirtiendo si te dejas llevar.

Como decíamos, las nuevas aportaciones a la mitología Kingsman son numerosas. Con la agencia de espías literalmente en ruinas, los gentlemen ingleses tienen que acudir a los cowboys de Statesman, una organización hermana, para hacer frente a sus nuevos enemigos. Channing Tatum, Halle Berry, Pedro Pascal y Jeff Bridges son fichajes de vértigo, pero decepcionan al limitarse a ser el alter ego yanki de los protagonistas, un choque de culturas que motiva casi todo el humor de la cinta. De nuevo, el peso de la película recae en los tres protagonistas ya conocidos: Eggsy (Taron Egerton), Merlin (Mark Strong) y un ¿resucitado? Harry (Colin Firth), cuya presencia en la historia, afortunadamente, está más que justificada. A estos se les suma un cuarto pilar, la princesa Tilde (Hanna Alström), la protagonista del infame gag del final de la primera película, que intenta redimir su personaje con un interés romántico para Eggsy tan conservador como genérico, pero que ocupa una cantidad enorme de metraje.

En el lado de los malos, tenemos a Julianne Moore como Poppy, igual de megalómana y disparatada que Samuel L. Jackson en la anterior, aunque paradójicamente, se manche menos las manos que su predecesor. Hacia la mitad, cuando su trama por fin pasa a primera plana, la película coge altura de verdad, gracias a un descarado y divertidísimo azote a las irresolubles contradicciones de la (guerra contra la) droga, que no deja títere con cabeza. Un componente de crítica social que ya fue uno de los grandes triunfos de la primera, y que los guionistas han sabido repetir con nota. Sólo por esto, la secuela ya ha merecido la pena… y sin embargo, en los mejores momentos de El Círculo Dorado, encontramos también sus mayores sombras, porque es cuando más fuerte empiezan los déjà vu.

Los dos párrafos anteriores mencionan los dos grandes valores de El Círculo Dorado. Por un lado, tenemos la dinámica entre sus tres protagonistas: Eggsy, Merlín y Harry, el apoyo emocional fundamental para tomarnos en serio una película tan intencionadamente exagerada. Incluso el romance con la princesa funciona razonablemente bien, aunque no deje de ser un recurso dramático con muy poca imaginación (y que deja el papel femenino de la película por los suelos, con aún menos presencia que en la anterior). Lo importante es que la historia está liderada por personajes que se hacen querer y que nos importan, y hasta tendremos un par de momentos de “feels” que son sencillamente sublimes. Por otro lado, el conflicto planteado por la nueva villana es divertidísimo, agudo y culmina en un clímax de infarto.

Todas estas bondades, salvando faltas menores, deberían servir para ofrecer una experiencia tan satisfactoria como lo fue en 2015 (siempre y claro, reincido, os mole el rollo de Big Mac servido en bandeja de oro). Los problemas vienen cuando nos damos cuenta de que nuestra crítica valdría para ambas películas por igual. Vuelvo al meollo: Kingsman 2 es casi tan buena como Kingsman 1 porque repite todo lo que hizo brillar a la primera… hasta el punto de parecer un reflejo de aquella. La relación entre Eggsy y Harry fue lo que nos enamoró, y es por ello por lo que nos involucramos tanto en su evolución en la segunda, incluso a costa de trillar temas ya tratados. Los nuevos fichajes americanos y las localizaciones exóticas son un lavado de cara divertido pero muy superficial, y la sensación de repetición se agudiza en el tramo final: el nudo y desenlace del plan de Poppy es tan simétrico al nudo y desenlace del plan de Valentine, tanto en narración como en imaginería, que es imposible no arquear una ceja, incluso cuando estás pasándotelo de miedo.

Por esa razón, Kingsman: El Círculo Dorado puede que no caiga tan bien a todo el mundo. Si ya disfrutaste una vez, no debería costarte disfrutar de nuevo, aunque dependerá de cómo toleres el reciclaje de situaciones y golpes emocionales. Puestas a la misma altura, ninguna destaca excesivamente sobre la otra: la primera tiene un desarrollo de personajes más pleno que la segunda, más dispersa entre tantos secundarios. Además, esta última se estanca a la mitad, con un tramo para olvidar. El metacomentario sobre las películas de espías de la primera es sustituido por el mencionado choque de culturas británica-americana, ambos muy divertidos, ambos algo cansinos. Las dos tienen intenciones críticas muy marcadas, aunque la segunda lo lleva un pelín más lejos, y culmina con un clímax en mi opinión más satisfactorio. Por último, la acción sorprende menos, claro, pero sigue siendo derrochando estilo, y cierra la película con una pelea casi tan antológica como la escena de la iglesia.

El mayor inconveniente de Kingsman: El Círculo Dorado es que avanza en paralelo a su predecesora, repitiendo temas y esquema narrativo, a pesar de sus numerosas, divertidas y superficiales novedades. Pásalo por alto, y te espera una rara película que te hará reír, te apabullará con su acción, te contará cosas interesantes y te emocionará a partes iguales, tanto, que acabarás perdonando su narrativa algo espesa y sus incómodos brotes misóginos. Y tiene un cameo musical sublime.

¡Nos vemos en la Zona!

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