KEYMAN: THE HAND OF JUDGEMENT, de Naku Warai

 

 

Título Original:
KEYMAN -THE HAND OF JUDGMENT- (キーマン・ザ・ハンド・オブ・ジャッジメント) 
Sello
:Tokuma Shoten
Género
: Seinen
Mangaka
: Naku Warai
Publicación Japón
: Abr. 2011 – Dic. 2016
Public. España
: Vaya usted a saber
Valoración
: Que no llegue aquí es especismo /10

 

Si hay algo que me de verdadera rabia es hablar de obras que considero muy buenas. No hablo de mangas que haya disfrutado enormemente, sino que, ya sea por sus temas, estética o inmensidad de referencias, no me veo capaz de tratarlos como se merecen por mi falta de bagaje, como ya me pasó en mi esperpento de #CotU de El Asco. Por este motivo, no es en absoluto la reseña que se merece, pero probablemente esta sea la reseña que necesita…

KEYMAN: THE HAND OF JUDGEMENT
de Naku Warai

En la estadounidense ciudad de Lockville conviven como pueden humanos con los hombres-bestias, personas que empezaron a nacer hace ya 40 años con aspecto de animales antropomórficos. Cuando, en cierta medida, la presencia de esta nueva especie está (de cara a la galería) aceptada en la sociedad, esta se sacude con la aparición de un superhumano que se hace llamar Keyman, un enmascarado con fuerza inhumana, la capacidad de volar y a prueba de balas que empieza a impartir justicia de la forma más despiadada posible. Pese a esto último, goza de gran apoyo popular en contraste al cuerpo policial donde trabaja el detective Alex Rex, un hombre-T-Rex que desconfía abiertamente del héroe, decidido a desenmascararle públicamente. O al menos hasta que se lo encuentran muerto en un callejón, mutilado y con la inscripción grabada en su pecho “DR. NECRO”. ¿Quién ha podido cometer este crimen?¿Por qué?¿Quién es el tal Dr. Necro? El detective Rex tendrá que sumergirse en lo más oscuro de la sociedad de Lockville para averiguar las respuestas a estas preguntas.

Ya hacía demasiado tiempo que no me alejaba del mainstream nipón, obviando verdaderas joyitas que, como el manga que nos ocupa, intentan proporcionar nuevos puntos de vista dentro de la industria. En este caso, desde la primera viñeta ya es visible como bebe del cine noir: los Estados Unidos del siglo XX, el protagonista detective, la eterna estética de sombrero y gabardina… Todos estos elementos mezclados con innegables referencias a la edad dorada de los héroes pijameros yanquis producen las condiciones óptimas para el perfecto thriller policíaco, que se ve aderezado con temas como el racismo y el ocultismo de sociedades secretas al más puro estilo pulp. Sin embargo, la intención de realizar un homenaje a este género sobrio, oscuro y lleno de juegos de luces y sombras se ve en parte reñida por el aspecto metahumano de la ecuación. No digo que sea una parte descuidada ya que se intenta adaptar al tono con terribles engendros a las que se tienen que enfrentar nuestros protagonistas, pero estos paréntesis, por muy disfrutables que sean, no dejan de romper el ritmo de una obra, que tal como está planteada desde un principio, debería estar más centrada en la investigación.

Primera aparición de Keyman, primera referencia al cómic clásico

Esta mezcla de referencias tiene mayor éxito en el dibujo, donde Naku Warai junta sin pudor algunos elementos que hacen reconocibles al cómic estadounidense clásico como los animales antropomórficos y un uso magnífico de onomatopeyas occidentales, todo ello desde una óptica oscura, eliminando cualquier rastro de las bucólicas aventuras originales de Mickey Mouse y los primeros superhéroes aparecidos en el medio. Su gran trabajo con el sombreado en los momentos de tensión y durante las batallas otorga una personalidad propia innegable a la obra que lo distancia mucho del nivel habitual del mercado nipón, donde no se suele jugar mucho con este aspecto.

Por desgracia, por mucha originalidad que destile y por mucho que sea un soplo de aire fresco a los que valoramos estéticas diversas dentro de la industria, es imposible negar que arrastra defectos propios, no ya de los géneros a los que referencia, sino también habituales del cómic japonés. Se pueden perdonar hasta cierto punto el poco desarrollo de personajes, basándose en tópicos muy manidos y en algunos casos rozando la unidimensionalidad. Sin embargo para mí es inadmisible la absurda cantidad de fanservice, puesto con calzador por la eterna y endeble excusa de dar un producto “más maduro y oscuro”, pero que no deja de ser un reclamo para el lector más pajillero e infantiloide.

Has cabreado al detective dinosaurio equivocado

Sin ser en ningún momento la perfección hecha manga ni la revolución definitiva, Keyman resulta una obra enormemente disfrutable para aquellos cansados de los shonen de toda la vida y que deseen una historia directa y concisa que consta de únicamente 13 tomos, algo que se agradece visto el panorama de series alargadas hasta el hastío. Es por este motivo que sorprende bastante la total falta de interés de las editoriales españolas por traer esta joyita a nuestro país, sobre todo en este momento en el que el otakupastismo está tan a la alza.

No lo dudéis, acercaos a ojear Keyman, tanto si sois lectores asiduos de manga y queréis algo apartado de la tónica general del mercado, como si dais vuestros primeros pasos en el cómic nipón y necesitáis algo que os resulte familiar. Sólo queda rezar para que alguna editorial de más allá de la vía láctea se atreva a publicarlo aquí.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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2 Respuestas

  1. Joe Runner dice:

    Joder Ferran, creo que sí es la reseña que se merece. Ya me la vendiste hace un tiempo diciéndome la cantidad de referencias occidentales que usa, pero pese a sus contras, creo que voy a terminar dándole la oportunidad que merece. Al final terminaré leyendo más manga que cómic occidental, ya verás xD.

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