KARNAK, de Warren Ellis, Roland Boschi y Gerardo Zaffino

 


Título original
:
Karnak: The Flaw In All Things TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: Warren Ellis
Artistas: Gerardo Zaffino y Roland Boschi
Entintador: Antonio Fuso
Colorista
Dan Brown
Contenido: Karnak #1-6 (Dic. 2015 – Abr. 2017)
Publicación. USA: Marzo 2017

Public. España: Mayo 2017 (Panini)
Valoración: El postureo de Ellis /10

 

Rara es la ocasión en la que una editorial pijamera decide darle total libertad a un guionista para que cuente lo que le dé la gana sobre un personaje, sobre todo si este no pertenece a la primera línea de héroes, más fáciles de vender y encasquetar al lector, por aquello de ser más famosos. La miniserie de la que vamos a hablar hoy podría entrar en ese selecto grupo de historias que nadie podrá continuar, quedándose como algo anecdótico y temporal en un universo en el que todos los actos son tan importantes como fútiles.

Dejaos embriagar por el esoterismo del único inhumano que no fue imbuido en la niebla terrígena y, pese a ello, siempre ha logrado ser considerado un gran recurso como consejero de sus monarcas gracias a su don de conseguir ver el punto débil de todo lo que le rodea, ya sea físico o mental. Abrazad la nada, olvidad las perspectivas y sentaos a vislumbrar el ascetismo destructivo de…

KARNAK
de Warren Ellis, Roland Boschi y Gerardo Zaffino

Después de volver del mundo de los muertos y tras los pifostios sucedidos estos años con la niebla terrígena, generando enfrentamientos entre mutantes e inhumanos, el que fuera consejero real de los híbridos kree ahora ejerce el papel de magister o maestro de la Torre del Conocimiento, un edificio habitado por anacoretas que buscan el conocimiento a través de la vida contemplativa y, pese a su contrariedad, el nihilismo pasivo. No obstante, Karnak trabaja para SHIELD ayudándoles a solucionar los problemas que tengan con nuevos inhumanos activados recientemente. El caso en cuestión es el de un joven que, en apariencia, no ha conseguido ningún poder tras la exposición a la niebla, pero que comienza a generarse un gran séquito alrededor de él que lo consideran como un dios. Nuestro protagonista no tardará en tomarse el caso como algo personal y rastreará al chico para completar su misión y reunirlo de nuevo con sus padres. En teoría, vamos…

Y en realidad no sucede mucho más. Warren Ellis ha preferido mostrarnos una historia de acción brutal e innecesaria, conducida por la trama más estúpida que jamás podríais pensar. Mi teoría es que tenía que ganarse el pan, le dieron la opción de elegir un personaje y se ha dedicado a pintarnos a Karnak como un psicópata misántropo, una rata cobarde y agresiva que sólo conoce el camino de la destrucción y la muerte. Está claro que todo lo que sucede en este tomo se tomará como un universo alternativo o algo por el estilo, sino estamos hablando de un loco más, un fanático religioso que tiene ideologías totalmente contrarías como dogma, en el que se puede resumir con un “aquí manda mi cipote“. No sé si Ellis ha descuidado su estudio filosófico, pero me rechinan contrariedades tan grandes como definir el humanismo mediante el uso del perspectivismo básico, usando como punto de referencia al nihilismo más casposo y rancio que se conoce. Esta anarquía de movimientos enriquece todavía más mi pensamiento de que lo único que buscaba era cargarse al personaje de una vez por todas.

Un cura que dispara energía zen. Todo muy lógico.

Porque no podemos decir que se trate de un héroe al uso, sino de un terrorista. Una persona que antepone su fuerza ante la lógica, usando el miedo que genera para hacer lo que le venga en gana. Un cerdo sociópata que odia ser parte del sistema cuando, en el fondo, le encantaría ser uno más del rebaño. Me recuerda al típico homófobo fascista que odia a los homosexuales precisamente porque en realidad él también lo es. Tampoco le veo el sentido a que trabaje para una organización gubernamental americana, si se autoproclama un ser divino y exige que se le trate como tal. Será otra incongruencia más en un guión en el que lo más importante es la chulería y macarrismo de su protagonista, dejando de lado cualquier tipo de trasfondo lógico. Eso sí, tenemos un final a modo uróboros trilladísimo, en el que se nos muestra que en el fondo tiene corazón, sentimientos o algo por el estilo. Algo así como Hitler, José Bretón o un pedófilo afectados tras las noticias del atentado en Manchester. Si es que en realidad son tíos sensibles.

Fuera de que no es más que un cómic de acción de encefalograma plano, el elenco artístico con el que cuenta es una maravilla. Tanto el tándem formado por Gerardo Zaffino y Antonio Fuso como el trabajo de Roland Boschi, está a un nivel increíble. Pese a contar con un estilo de dibujo distinto entre ellos, consiguen darle cierta homogeneidad y empaque a la historia, consiguiendo que el lector no se dé excesiva cuenta del cambio de artistas. Puede que el trabajo de Boschi me parezca algo más limpio que el de sus compañeros, pero la manera que tienen todos ellos de narrar visualmente se agradece en esta historia en la que las peleas grotescas y las situaciones dantescas son de lo más comunes. Además, cuando dibujan las expresiones faciales de Karnak te das cuenta de que no está bien de la cabeza, que tiene una docena de cables pelados que le hacen perla al chaval. Todo ello coloreado por un auténtico maestro como es Dan Brown, que le da ese toque oscuro que tan bien le viene a la historia, haciendo especial hincapié en el brillo vacuo de los ojos del protagonista.

Luego violaré y me comeré a tu perro, Coulson.

Quien no tenga prejuicios en leerse un cómic de estas condiciones, la editorial española Panini lo ha traído en español para que lo podáis gozar fuertemente. Pese a todo lo que he dicho, no me ha disgustado la obra, ya que le he dado la importancia que tiene (nula) y simplemente me he dispuesto a disfrutar de una historia en la que un irregular Ellis nos muestra la evolución de un psicópata en su escala de locura. Ni más, ni menos. Sin embargo, si te consideras fan del personaje clásico no te acerques a esto ni con un palo. Definitivamente la calidad del arte es maravillosa y, pensarás, el guión de Ellis no puede ser tan terrorífico. Bueno, allá tú. Yo he sido completamente sincero contigo.

El tomo de Karnak no es un mal cómic, pero deja mucho que desear. No tengo muy claro qué es lo que la editorial quería conseguir con esta miniserie, pero imagino que dejará a muchos con el culo torcido. Porque últimamente Ellis está flojo en sus guiones, pero no me esperaba algo hecho con tanta desgana. Un intento fallido de sus obras clásicas, en las que usaba el nihilismo como un arma de doble filo letal. Quizás este personaje no sea la horma de su zapato. Al fin y al cabo, todos tenemos un punto débil…

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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