KAKEGURUI. En el país de los juegos…

Título original: Kakegurui (賭ケグルイ)
Fecha 1ª emisión: 1 de julio, 2017
Estudio: MAPPA
Director: Yuichiro Hayashi
Temporadas: 1
Episodios: 12
Género: Escuela / Juegos
Valoración: Parece rara, pero solo es mala /10

La vuelta a la rutina siempre es difícil. Volver a compartir tiempo y experiencias con tus compañeras, volver a sufrir sus tonterías o volver a pasar los malos tragos de callarte muchas cosas para no generar esos mal llamados conflictos por ofendiditos. Y es que no son pocas las veces que creemos que estamos en un sitio que no es el nuestro. Un lugar en el que no te sientes una persona más de ese entorno, que lo ves como algo decadente, podrido o absolutamente cegado de la luz de la realidad. Grupos donde la mayor influencia la toman personajes que parecen creados a partir de una prepotencia con vida propia y que trazan unas líneas bien definidas a partir de dos conocimientos aislados y cuestionables. ¿Pero que más os voy a contar si ya sabréis de que cuestiones hablo? Así que pasemos al caso contrario, el caso de un pez nuevo que encuentra, no ya su acuario perfecto, sino todo un océano de satisfacción.

Qué sonrisa más cautivadora… algo esconde.

La historia comienza con la entrada de Yumeko en la academia privada Hyakkaou. Esta chica, conoce en primera instancia a Ryouta, un chico simpático y agradable, pero que tiene una característica que lo define por encima de todo: es una mascota. En esta academia, las posiciones de los alumnos vienen determinadas por sus aportaciones en cuanto a dinero a las arcas de la institución. Así, no solo quien es más rico tiene privilegios sobre los que lo son menos, sino que también se establece un sistema en el que las normas se siguen a través del juego y las apuestas, el sueño de todo anarcocapitalista. Si en estas apuestas resultas perdedor, deberás dinero a la escuela y su consejo de estudiantes, y por tanto pasarás a ser una mascota. Bajo esta tesitura, no parece cuadrar mucho lo de que Yumeko se sintiese como pez en el agua, pero es que el caso de esta chica es muy especial.

La que aparece como nueva protagonista en el tablero de la escuela, entrará con la fuerza de un huracán de categoría 5 en escena. No solo por su posición en cuanto al dinero que posee, sino también por su afán, o incluso locura, por las apuestas. Ella misma se define como una loca de los juegos, y conociendo los entresijos de la escuela querrá conseguir todo lo posible a través de las cartas, los dados o el juego de azar que pertoque. Desde salvar a sus amigos hasta arrebatar el poder a la presidenta del consejo de estudiantes.

No sé porque la gente dice que tiene pinta de loca ni nada, menudos faltones.

Hasta aquí puede parecer un anime atractivo, con dosis de estrategia, misterio o drama, o incluso interesante, pero nada más alejado de la realidad. La mención al anarcocapitalismo no era gratuita, ya que el principal problema que presenta la serie y este movimiento es el mismo. Un compendio de ideas inmiscibles de procedencias antagónicas y que al tratar de mezclarlo en un mismo producto da como resultado una abominación peor de las que podemos estar acostumbradas por animes juveniles alquímicos que no detallaré por cuestión de spoilers. ¿Y cómo se traduce todo esto a la experiencia como consumidor? Pues fácil, teniendo una serie en la que la trama puede tener cierto interés, pero que el desarrollo hace que no sea nada creíble ninguna de las situaciones que presenta.

En toda historia ficticia hay ciertas cuestiones que hay que tomar o creérselas por pura convicción. Se nos pueden ocurrir miles de casos en los que si nos ponemos a analizar en detalle los aspectos de ciertos universos son ilógicos, que muchas veces no podrían ocurrir en el mundo real de ninguna manera. Pero en el caso de esta serie, ya no llegamos ni a ese punto. El mundo que presenta es un mundo normal, al que podemos estar acostumbradas o que podemos conocer a la perfección. El problema llega cuando los elementos clave, e incluso los secundarios de la trama, no encajan ni tienen ningún tipo de lógica ni sentido. La masa de la pizza es un producto bueno, el salmorejo también, pero si los quieres juntar para cocerlos y luego pasarlos por la freidora, no lo estás haciendo bien, no puede salir nada bueno de ahí ni puedes vender a nadie que eso es una idea prometedora. De la misma forma pasa en la serie, hay elementos de misterio, de drama e incluso psicológicos, todos ellos mezclados con el pegamento de las apuestas, una escuela privada y unos personajes que parecen sacados cada una de una obra diferente, pero que llegados al punto decisivo actúan como si fueran la misma persona con un envoltorio distinto.

Pero, ¿y tú qué pintas aquí?

Como habréis podido notar, no ha sido el mejor descubrimiento del verano, ni del año, desde luego. Si aun así alguien se quiere ir preparando para la secuela que saldrá en 2019, en Netflix está la serie entera, que no es muy larga ni se hace pesada. Sinceramente, no la recomiendo si no vas ya con la idea de observar un esperpento, pero, ¿quién soy yo para decidir los gustos de nadie?

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. Solo Mauro dice:

    Coincido plenamente con lo expuesto, la serie es un despropósito sin pies ni cabeza y como detalle para los que disfruten del morbo, la misma viene caldeada con muchisimas escenas del fanservice mas recalcitrante que te puedas encontrar, desde gemidos por simplemente “explicar las reglas de tal juego” hasta orgasmos al dar vuelta una carta… personalmente, terminé de verla, pero antes de concluir el primer episodio ya estaba seguro de a donde iba y que no me gustaba ni el destino ni el camino a recorrer, y si, terminé de verla por masoquista practicamente.

  2. kukluxkyle dice:

    Por lo expuesto parece un Kaiji descafeinado, hay mejores cosas que ver.

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