JURASSIC WORLD: EL REINO CAÍDO

Título original:
Jurassic World: Fallen Kingdom
Año: 2018
Director: J.A. Bayona
Guión: Colin Trevorrow, Derek Connolly
Fotografía: Óscar Faura

Reparto: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, James Cromwell, Rafe Spall, Toby Jones, Justice Smith, Daniella Pineda, Ted Levine, Geraldine Chaplin, Jeff Goldblum, B.D. Wong, David Olawale Ayinde, Bobbi Jo Hart, Daniel Stisen, Robert Emms, Kamil Lemieszewski, Michael Papajohn, Peter Jason, Sean Gislingham, Max Baker, Faith Fay, Kevin Layne, Daniel Eghan, Ronan Summers, Deborah Rock, Charlie Rawes, Manoj Anand, Cory Peterson, Fran Targ, John Heartstone.

Valoración: When dinosaurs rule the movie /10

Sinopsis: Una erupción volcánica amenaza a los dinosaurios restantes en la Isla Nublar, donde las criaturas han vagado libremente durante años tras de la desaparición del parque temático “Jurassic World”. Claire Dearing, ex gerente del parque, ahora es la fundadora del Grupo de Protección de Dinosaurios y trabaja para evitar la re-extinción de los dinosaurios.

¿Qué se le pide a una secuela de un clásico tan rotundo como Jurassic Park para que sea buena? ¿Que tenga más acción? ¿Más dinosaurios? ¿Mejores efectos especiales? ¿Que nos emocione con nostalgia? ¿Que nos asuste de formas nuevas y originales? ¿Que tenga personajes carismáticos? ¿Que responda a las incógnitas de la saga? ¿O que haga avanzar la historia en formas inesperadas? La clave para hallar la secuela de Jurassic Park perfecta es un misterio tan grande como la extinción de los dinosaurios. Ninguna de las tres películas posteriores (ni en otros formatos como cómics o videojuegos) ha llegado a rozar siquiera la grandeza y el impacto de aquel hito de 1993, a pesar de que puedan tener muchas virtudes o incluso ser entretenimientos veraniegos estupendos en su propio derecho.

¡Dinosaurios!

Si nos ponemos a enumerar la lista, Jurassic World: El Reino Caído tampoco alcanza a la original: entre sus muchísimas virtudes, tiene defectos, o más bien, carencias, que pueden molestar más o menos dependiendo de los requisitos que pongas primero en tú lista. Intentaré cubrirlos todos más o menos, aunque muchos de ellos entran en el fango de los spoilers (si has devorado los tráilers, no te queda mucho por saber, aunque sigue habiendo sorpresas). Lo que sí tengo muy claro es que ninguna secuela Jurassic había llenado la lista con tanta personalidad, tanta contundencia, y tan buen pulso. No hace sombra a la original, pero Fallen Kingdom es una pequeña maravilla y, para muchos, será la película que reconcilie con una saga que, en su quinta entrega, coge más fuerza que nunca.

La mayor virtud de la película, y lo primero que llama la atención desde la primera escena, es su atención por la imagen. Constantes juegos de iluminación en los que los dinosaurios se esconden detrás de sombras o proyectan su silueta emulan ese “efecto Tiburón” de sugerir la criatura, muchas veces imitado pero no siempre justificado. Fallen Kingdom es la película más pulcra de la saga en ese sentido, gracias a una labor espléndida del director de fotografía Óscar Faura, colaborador habitual de Bayona, y del equipo de efectos especiales, tanto prácticos como digitales. Algunas imágenes se grabarán a fuego en la memoria de los espectadores, incluyendo la que quizás sea la escena más desgarradora de la saga, que a buen seguro arrancará alguna que otra lágrima del seguidor más nostálgico.

A ese si que le van a desgarrar… el traje.

Fallen Kingdom tampoco escatima espectáculo. Quizás la anterior película, Jurassic World, tenía más acción y un clímax final más explosivo, pero esta gana en un aspecto fundamental: contraste. Hay escenas oscuras, lluviosas, claustrofóbicas, que asustarán a los niños y darán pesadillas a los padres: Jurassic recupera por fin su ADN del cine de terror que marcó a toda una generación. Pero también incluye enormes estampidas de dinosaurios, peleas cuerpo a cuerpo y, por supuesto, un volcán, fetiche por excelencia del cine de dinosaurios que nunca soñamos que veríamos en una peli de Jurassic.

Cada secuencia de El Reino Caído es diferente, única, y potenciada con una brillantez visual asombrosa. La banda sonora de Michael Giachinno se separa cada vez más de los motivos de Williams, ganándose su propia identidad y acompañando con fuerza los momentos climáticos. El ataque del Indoraptor en la Mansión Lockwood es puro cine de terror, una clara deudora de la experiencia de Bayona con El Orfanato, que incluye momentos verdaderamente atrevidos. El Indoraptor como monstruo de pesadilla funciona con más contundencia que las esporádicas apariciones del Indominus Rex en Jurassic World, aunque paradójicamente, también contradice hasta cierto punto el tema general de la película. Lo dicho antes: Fallen Kingdom está llena de contrastes, algo que es maravilloso a un nivel visual, pero que causa algunos problemas en el guión.

¡La meriendaaaa!

En El Mundo Perdido: Jurassic Park, Ian Malcolm se asombra con la evolución de John Hammond, el magnate del primer parque que ahora lucha contra los poderes legales que quieren quitarle la libertad a sus criaturas para seguir explotándolas. Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) también pasa “de capitalista a naturalista en tres años”, arrancando una misión de salvar a los dinosaurios que les lleva de vuelta a Isla Nublar. Pronto Chris Pratt retoma el protagonismo que, por segunda vez consecutiva, se resiste a caer sobre una mujer, por mucho que la historia claramente lo reclame. Aunque de nuevo es Owen, o más bien, su relación con la velociraptor Blue y el concepto de “dinosaurios con personalidad”, lo que aporta una mayor distinción a una historia que, en muchos sentidos, anda en paralelo a la de El Mundo Perdido. Sus escenas con Blue, si bien no son especialmente innovadoras respecto a la anterior, son toda una delicia. Y Bebé Blue es LA RICURA.

Tampoco los secundarios derrochan personalidad, que aún con sus momentos, no aportan nada que no se haya tratado en películas anteriores. El Hoskins de Vincent D’Onofrio en Jurassic World sigue siendo el antagonista humano más divertido de la saga. A cambio, tenemos el primer personaje infantil relevante, una niña, la primera en servir para algo más que ampliar el rango de edad del reparto, a pesar de tener un papel relativamente pequeño. Por cierto, la aportación de Jeff Goldblum como Malcolm es poco más que un cameo, aunque uno muy acertado.

Free Dinosaurs.

Dicho esto, ningún personaje se agencia demasiado peso una vez comienza la acción. Si hay que buscar un protagonista coral, serían los mismos dinosaurios, que han pasado de monstruos a víctimas a lo largo de la serie. Fallen Kingdom es la que más lejos lleva el comentario contra la explotación de los animales que ha estado siempre presente en la saga, de forma más o menos explícita. También es la que más tiempo se mantiene fiel a esa premisa, algo que se nota en las más numerosas y significativas que nunca apariciones de dinosaurios. Por eso la propia presencia del Indoraptor resulta algo fuera de lugar, además de redundante tras una película entera ya centrada en un dinosaurio híbrido.

No es demasiado sangrante, y por supuesto se justifica plenamente al dar pie a escenas antológicas, usando la mansión de formas fantásticas para crear la tensión. Pero es algo decepcionante que el broche de oro de la película funcione mucho mejor a nivel visual de lo que lo hace a nivel narrativo. Tampoco ayuda que haya subtramas interesantes pero muy dispersas, y que la evolución de personajes sea casi nula o muy abrupta cuando empieza la acción. Es por ello que, a pesar de ser la que más se atreve al poner a los dinosaurios como núcleo narrativo, la película esté salpicada de pequeñas contradicciones y cabos sueltos. Conceptualmente, se queda un pelín por debajo de Jurassic World, la cual, por cierto, tenía puntos realmente inteligentes y muy reivindicables, a pesar de que su ejecución era más superficial.

Soy setecientas veces más fuerte que tú y veloz. Y siempre estoy de mal humor.

Pero eso son manchas casi imperceptibles en una película que, por supuestísimo, es entretenida, emocionante y fresca, gracias, en su mayor parte, a la apabullante factura técnica. Narrativamente tiene altibajos, y muchos de sus conceptos ya se han tratado antes (aunque no necesariamente mejor). Poco importa, porque El Reino Caído es una auténtica belleza, con secuencias que quitan el hipo. Ya sea en llanuras a plena luz del día, o en angostos pasillos apenas iluminados por la luna. Ya sean digitales o animatrónicos, los cuales, por cierto, cobran un gran peso, y lucen estupendos. Los dinosaurios nunca habían sido tan relevantes, ni aparecido tan amenazantes, hermosos y… vivos. Más que nunca, esta película es para ellos.

Ah, y qué final. Aún estoy temblando.

¡Nos vemos en la Zona!

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