JOKER: SONRISA ASESINA, Vol.1, de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino

 


Título original
:

Joker: Killer Smile, book one
 HC

Sello: DC Comics Black Label
Guionista: Jeff Lemire
Artista: Andrea Sorrentino
Colorista: Jordie Bellaire
Publicación USA: Diciembre 2019
Publicación España: Mayo 2020 (ECC)
Valoración: Un poco de locura todo lo cura

 

Llevaba años en los que el género superheroico me resultaba fatigante y no me ofrecía nada nuevo. En el momento en el que la censura actual, hizo que el cómic de pijamas perdiese su capacidad de crítica social, me perdió como lectora. Es triste que sea el propio público quien mató este género, creyéndose dueños de unos personajes creados por genios que nunca recibieron el reconocimiento que se merecían. Cuando reflexiono sobre esto, siempre recuerdo aquel número de Neil Gaiman en Spawn, en el que mostraba a la Liga de la Justicia encadenada por su propia compañía. Ahora es el público quien les ha encadenado y la censura conformista en la que vivimos. Esto es lo que me llevo a abandonar a unos personajes que tanto habían aportado a la persona a la que soy ahora, pero siempre hay autores que te hacen comprar alguna obra en concreto y es que Jeff Lemire es el culpable de que haya leído…

JOKER: SONRISA ASESINA
de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino

El Joker es el villano de Batman más sobrexplotado, aunque como lectora no me canse de él. Supongo que el motivo es que el Joker puede ser tantas personas en una que permite hacer historias muy diferentes. Lemire plantea en esta obra la eterna pregunta: ¿puede el Joker ser curado? Ya conocemos múltiples psiquiatras que han intentado llegar a comprender la mente del payaso queriendo curarle, incluida su no muy querida Harley Quinn. En este caso tenemos al iluso Doctor Arnell, que cree tener la solución para el peor psicópata de Gotham, y llevado por el ego y usando como excusa el bien supremo, acaba metiéndose en las fauces del lobo. Este tipo de historia se ha repetido hasta la extenuación, pero este guion tan básico, tiene un par de detalles muy originales que alejan esta obra de ser otra agotadora imitación y la transforman en viaje digno de realizar.

En primer lugar, se trata a Arkham como la puerta entre dos mundos, como una puerta del infierno que separa el mundo de la realidad del mundo de la locura. Por tanto, entrar en Arkham es tener un pie en cada uno de estos mundos, pudiendo caer hacia cualquiera de los dos lados. Lemire usa el asilo como símil de la fina línea que hay entre la psicosis y la cordura, profundizando en lo seductora que es la primera de ellas. El propio Joker es un bufón demente en el mundo real y en su propio mundo, un rey, un artista que trae la felicidad y la risa al mundo. Una vez más, en esta obra deja claro que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado y que nadie está a salvo de perder su juicio ya que la locura es contagiosa y seductora. Este autor tiene como costumbre coger un concepto simple y transformarlo en algo que te acaba explicando toda obra anterior escrita sobre el tema que el trata.

Zas en toda la boca de Lemire.

El segundo detalle que hace esta obra tan especial, es que el cómic tiene una doble narrativa que cuenta la misma historia. Por un lado, tenemos la versión de los hechos desde el punto de vista del doctor, con el impresionante dibujo al que Andrea Sorrentino nos tiene acostumbrados, y por otro lado, tenemos la historia desde el punto de vista del Joker, que consiste en un cuento acompañado con un dibujo infantil que se asemeja al de la serie de animación Happy tree friends. Esta dicotomía es simplemente brillante. El hecho de que el Joker se vea como el héroe de unos dibujos sólo es otro claro ejemplo de por qué él quiere seguir en su mundo colorido de locura, ya que el mundo real que nos muestra el dibujante es oscuro y tétrico.

Hay autores que saben acompañarse de dibujantes que no sólo les complementan, sino que convierten su trabajo en auténticas obras de arte. Este es el caso del dúo Lemire y Sorrentino, que ya habían trabajado juntos en Green Arrow, Old Man Logan o Gideon Falls. El dibujo de este cómic es sólo otra muestra más de la capacidad de creación que tiene Sorrentino. Las composiciones de página hacen que el lector baile entre las viñetas llevándole a esa locura que intenta transmitir la historia. Este artista ya demostró en sus comienzos con Yo vampiro, cómic editado por ECC, una capacidad de narrar sin igual, pero no ha parado de evolucionar hasta llegar a regalarnos verdaderas monstruosidades visuales como lo que está haciendo en Gideon Falls. El artista italiano tiene un uso del color negro bastante característico, lo que complica mucho la tarea de los coloristas. Por este motivo, no puedo dejar de mencionar el gran trabajo que hace Jordie Bellaire. La que es posiblemente la mejor colorista del momento, resalta especialmente en las partes del cuento de Joker donde puede mostrar su talento, aunque durante toda la obra deja claro que no hay estilo de dibujo al que ella no pueda dar vida.

Diagnóstico Asesinato.

El sello Black Label de DC Comics me esta acercado un poco más a ese género que tanto añoraba. Esto es debido a lo importante que es que los artistas tengan libertad al crear. Lemire es un claro ejemplo ya que cuando no tiene una continuidad y unos editores asfixiándole, nos regala obras tan completas como esta y, cuando carece de esta autonomía, sólo nos ofrece historias estándar. El grupo creativo de Joker: Sonrisa Asesina ha creado un tebeo en el que te sientes como Alicia, perdiendo la cordura en ese País de las Maravillas que es el propio ecosistema que se genera alrededor de nuestro payaso asesino preferido. Para mí, ha sido un placer perder por unos momentos mi salud mental para dejarme llevar por mi eterna duda ¿a cuántos pasos estoy de perder mi propio juicio? Y sobre todo, ¿sería tan malo perderse en un mundo de demencia?

¡Nos vemos en la Zona!

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