JOE EL BÁRBARO, de Grant Morrison y Sean Murphy



Título original
:

Joe the Barbarian: The Deluxe Edition HC

Sello: Vertigo Comics
Guionista: Grant Morrison
Artista: Sean Murphy
Colorista: Dave Stewart
Contenido: Joe the Barbarian #1-8 (Mar. 2010 – May. 2011)
Publicación USA: Noviembre 2011
Publicación España: Agosto 2015 (ECC Ediciones)
Valoración: Back to the (fucking) 80’s /10

 

Los dos volúmenes de Batman Incorporated fueron los culpables de que conociera la existencia de Grant Morrison. Me encantó la forma de tratar al murciélago, su idea de globalizar el símbolo que defendía y la posterior relación con su hijo Damian y Talia. Pero ay de mí cuando descubrí el recorrido del escocés por el mundo del noveno arte. Ahí fue cuando me di cuenta que ese cómic de Batman era solo una pequeñísima tuerca del engranaje de un guionista al que no le gustan los caminos rectos ni los convencionalismos y que disfruta de dualidades complejas haciendo partícipe al lector de una explosión cerebral de tal magnitud que solo se puede acabar de dos formas: o le amas o ni con un palo.

El propio autor definió en su día esta obra como su versión tras mezclar Alicia en el País de las Maravillas y El Señor de los Anillos pero que, personalmente, se queda corto con esa afirmación ya que las referencias e influencias van mucho más allá y el eco que dejan es tan importante como enriquecedor. Se nota que el ahora redactor jefe de la revista Heavy Metal es un devorador de libros y ha sabido elegir minuciosamente una larga lista de elementos y necesidades narrativas para que el resultado fuese todo lo coherente posible (¿coherente y Morrison en la misma frase?). Bienvenidos al maravilloso mundo del calvo de oro en…

JOE EL BÁRBARO
de Grant Morrison y Sean Murphy

“Lo único que se necesita es tomar el camino equivocado…
y siempre hay un camino equivocado”

Joe Mason es un niño introvertido que no destaca en la escuela y que se ve perseguido por los típicos matones de clase día sí y día también. Su padre, muerto en la guerra de Irak, ha dejado un hueco difícil de llenar y su madre hace lo que puede por mantenerlo todo a flote. Su única vía de escape es su propio universo: una habitación plagada de juguetes y de dibujos hechos a lápiz donde huye siempre que puede para estar a salvo de la vida real, pero hay días donde tu fortaleza no es suficiente.

Lo que, a priori, puede parecer una simple historia juvenil con una clara influencia de joyitas ochenteras como Dentro del Laberinto o El Cristal Oscuro de Jim Henson, va más allá y profundiza en los miedos del ser humano, en la camaradería como pilar indispensable en el viaje del héroe. El escocés nos cuenta una intrépida epopeya sin pararse en la metafísica y se centra en lo épico, lo aventurero, la fantasía como deleite, y no duda para ello en rociarlo con el imaginario popular de la literatura, el cine y los cómics que han estado presentes en los últimos cien años. Desde la esencia de los relatos de Robert E. Howard en Conan el Cimerio donde la espada era dueña y señora, hasta Los Goonies, pasando por la importante y ya mencionada El Señor de los Anillos. Incluso El Mago de Oz tiene cabida aquí. Todo fluye, se sustenta y se apoya entre sí dando lugar a un universo tan ecléctico como único.

¿Me ha parecido ver un lindo perrete?

“Los grandes cambios siempre empiezan siendo pequeños”

Lo que tenemos aquí es una preciosa oda a la imaginación como arma. Al caballero de blanca armadura y portentoso corcel en forma de crecimiento personal capaz de eliminar cualquier maldad u obstáculo existente. Una historia de autosuperación, de duelo, donde todos tienen una motivación para seguir adelante y se retroalimentan conformando una fábula coral tan extravagante como sincera. Joe el Bárbaro bebe de todo eso y se convierte en un producto original donde hay espacio para la moraleja. Los cientos y variopintos personajes que pululan alrededor le dan la dulce forma de cuento de hadas, un envoltorio tan apetecible como necesario.

La imaginación del guionista a la hora de crear mundos donde las posibilidades pueden ser infinitas (Multiverso es buen ejemplo de ello) es desbordante y se vale de ello para alejar el recorrido de Joe de algo manido o convencional y tan usado que acabe aburriendo al lector. La conexión entre Joe, los cuándos, los dóndes y los porqués se entrecruzan en una montaña rusa sin altibajos ni baches donde el vínculo entre realidad y ficción es fascinante, pero que sabe darle la dosis psicotrópica justa para que no haya quebraderos de cabeza que no mermen el esfuerzo.

¡Al ataquerrrl!

Sean Murphy está impecable en cada viñeta con ese trazo algo tosco plagado de expresividad. Un estilo muy característico alejado del mainstream y más cercano al palo underground que aquí sube un peldaño más si cabe. Consigue, sobradamente, yuxtaponer ambos mundos con facilidad, intercalarlos continuamente y que parezca fácil. Autor que huye de formas voluptuosas y que se centra con mucho acierto en la vivacidad y expresión corporal con un detalle casi minucioso, crea para esta ocasión unos diseños a la altura e importancia de la narración. Su simple presencia a los lápices hace de cualquier cómic algo interesante y seguramente la saga no hubiera funcionado de la misma manera sin su trabajo.

Dave Stewartveterano colorista ganador de varios Eisner, es el complemento perfecto regalándonos una combinación de colores tan vivos como tétricos que se fusionan con la predominante oscuridad y que nos recuerda a los lugares más lúgubres de La Historia Interminable donde Artax no tuvo tanta suerte (*sniff sniff*) o incluso a parajes inhóspitos a lo Mad Max, afianzando así esa difuminada línea entre mundos perpetrada por Morrison. Guión, dibujo y color acaban siendo un titán de grandes proporciones dispuesto a derribar todo lo que se le pone por delante a base de puñetazos.

¡Qué bonica es la amistad!

Sin llegar a ser una de las obras cumbres que han convertido al guionista en referente, no puede tildarse de obra menor en absoluto ya que reúne una calidad innegable que cualquier lector, ya no sólo conocedor del sello Vertigo, sabrá valorar. Un Grant Morrison para toda la familia que apela a la nostalgia para que volvamos a ser los niños que una vez fuimos y vivir mil y una aventuras con una mochila, una linterna y toda la imaginación del mundo.

¡Nos vemos en la Zona!

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