JITSU WA WATASHI WA, de Eiji Masuda

 

 

Título original:
Jitsu wa watashi wa (実は私は)
Editorial: Akita Shoten
Género: Shonen
Mangaka: Eiji Masuda
Publicación Japón: Ene. 2013 – Feb. 2017
Publicación España: –
Valoración: Harén de buen gusto /10

 

 


Ya hace algún tiempo solté toda mi bilis acumulada hacia la gran mayoría de los shonen actuales y los vicios que arrastran, cuando destripé despiadadamente a Fairy Tail pero, si bien estos males hacen daño como mucho a la propia industria, la problemática que genera el subgénero del que os vengo a hablar va más allá de las páginas, siendo el motivo por el que no pocas veces me avergüenzo de esta afición. Sin embargo, si en el primer caso usaba la obra de Hiro Mashima como diana, en esta ocasión os hablaré sobre los shonen de temática harem ensalzando el buen ejemplo que es…

JITSU WA WATASHI WA
de Eiji Masuda

To Love Ru, la semilla del mal

Asahi Kuromine no sabe guardar un secreto. Una característica casi sin importancia que, como mucho, le vale las burlas de sus compañeros y amigos a la hora de jugar a las cartas o con las pequeñas mentiras piadosas. O al menos es así hasta que descubre que la misteriosa compañera de clase de la que está enamorado desde el primer día, Youko Shiragami, es en realidad una joven vampiresa que debe guardar su secreto a cualquier precio. Este sólo será el primero de muchos cambios que trastocarán la vida diaria de Asahi, que tendrá que aguantar y sobrevivir a cada vez más extrañas compañeras de clase.

Hace algún tiempo, mi compañero (y autor del magnífico libro Cronología de una Leyenda, a la venta en la fabulosa tienda de Fénix Cómics) Iron me comentó que, echando un ojo a las tendencias actuales del mundo otaku, al igual que una señora mayor vigila a los hijos de la vecina tras un visillo, le sorprendía en la misma medida que le aterraba la absurda cantidad de mangas y animes con temática harén, hasta tal punto en que juraba haber visto a varias protagonistas calcadas en dos o tres series diferentes. Tras beber varios litros de lejía porque ¿quién me manda leer manga con la cantidad de hobbies bonitos que hay?, no tuve más remedio que darle la razón: la popularidad de este subgénero está fuera de toda duda. Y si no nos ceñimos únicamente al medio que nos ocupa, también hay que destacar la inmensa cantidad y (mala) fama de los videojuegos eroge, ya sean como puras novelas visuales o simuladores de citas. ¿Razones de este éxito? No me las voy a dar de sociólogo para tratar un fenómeno tan complejo, y en parte magnificado por el mito del “paraíso otaku”, que no dudan en comprar los aficionados occidentales más inocentes pero, claramente, uno de los motivos es el trato a la mujer en la sociedad nipona, que dista bastante de ser todo lo progresista que uno desearía.

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Centrándonos un poco más en el tema que nos atañe, ¿qué es eso de “temática harén”?¿Vas a abrir el baúl del hentai en la Zona?¿Tan desesperado estás por que alguien lea tus reseñas? Pues no, no van por ahí los tiros (aún). Lo que se conoce como harem manga es un subgénero del shonen (recordemos, dirigido a un público JUVENIL) habitualmente ambientado en un instituto corriente en que el protagonista, un chaval cuya personalidad se resume en no ser imbécil y contar con alguna afición o atributo que resulte curioso para intentar maquillar esta preocupante falta de sustancia, se topa, sin comerlo ni beberlo, con una legión de compañeras de instituto que le desean como novio porque un día se cruzaron con él y no se comportó como un capullo integral. Como sus homólogos en los videojuegos, existe un amplio abanico de estereotipos en los que encuadrar a las “concubinas”: desde el amor platónico del protagonista hasta la delegada de clase pasando por la amiga de la infancia y una serie de palabros japoneses como tsundere o kouhai, porque los nipones son ante todo gente muy organizada.

No soy justo si tacho automáticamente a todas las obras que se aproximan al género como basura indecente, existen ejemplos de mangas que, dentro de lo trillada que está la temática, tienen algo más de profundidad de lo esperado y hasta resultan refrescantes en algunos aspectos como es el caso de Love Hina o The World Only God Knows. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la calidad ha ido degenerando en pos de tramas más simples que son únicamente excusas para ver al final del capítulo un desnudo integral con los pezones y las partes más íntimas tapadas por una fortuita niebla. Es esto el mal del que os hablo y lo que poco a poco acaba con toda pretensión de tomarse la industria del manga/anime en serio porque, ¿cómo vas a convencer a alguien de que hay mangas de calidad cuando lo primero que ve al asomarse a la puerta es un ejército de menores semidesnudas con tetas como dos carretas?

Por eso os traigo uno que vale la pena.

Top 10 pilladas del anime

Jitsu Wa Watashi Wa no se libra de algunos problemas mencionados anteriormente: Asahi tarda mucho en ser un personaje mínimamente interesante, siendo en gran parte de los capítulos un mero espectador, mientras que los tópicos asignados a cada chica se reproducen a la perfección. Por fortuna los grandes inconvenientes terminan ahí, distanciándose del fanservice barato que hace tanto daño a la industria y optando por un humor absurdo al más puro estilo Nichijou. Además, entre todo este “jijijaja” se va desarrollando una trama realmente interesante y en la que el dúo protagonista de Asahi y Youko brilla, forjando una relación entre los dos personajes realmente tierna.

El trabajo de Eiji Masuda a los lápices, pese a no destacar enormemente, es formidable a la hora de cambiar el tono de la historia. No es un cambio tan radical como en Nejimaki Kagyu donde todo era un desfase, aquí la variación más sutil en el estilo de dibujo, evitando el abuso de caricaturas, hace que no se desplace demasiado de la temática de comedia estudiantil. Porque esa es la clave. Pese a tener partes más serias e incluso a veces de un erotismo muy suave, la serie no pierde en ningún momento el foco como la comedia que es. No necesita tirar de recursos manidos que son una fuente constante de vergüenza ajena.

Una máquina del tiempo con forma de dragón, APRENDE DOCTOR.

Hoy nos hemos acercado un poco más al borde del abismo para ver en su interior pero, de vez en cuando, existen obras que gracias a su innegable personalidad propia consiguen escapar de él y ofrecer una comedia sincera y que no ofende al buen gusto.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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