ISLA DE PERROS. El no lo haría

Título original:
Isle of Dogs
Año: 2018
Director: Wes Anderson
Guión: Wes Anderson, Roman Coppola, Kunichi Nomura, Jason Schwartzman
Fotografía: Tristan Oliver

Reparto: Animación.

Valoración: Amores perros /10

Sinopsis: Después de que todas las mascotas caninas de Megasaki City sean exiliadas a una isla que es un vertedero, un niño de 12 años emprende un viaje para buscar a su perro perdido.

Wes Anderson es conocido como uno de los directores con más personalidad del panorama cinematográfico actual y, la verdad, es que es de esos pocos directores en los que entiendo el hype que despierta por cada estreno. A diferencia de otros directores con un ego más grande que nada, Anderson me parece de esos directores que hacen sus cositas y no se mete con nadie ni pretende vender sus productos como “lo mejor del mundo” y, la verdad, que ojalá hubiese más gente como él. Tras saltar al cine de animación con Fantastic Mr Fox, vuelve a este terreno con Isla de Perros.

¡Perretes!

Isla de Perros es otra de las pruebas del talento del director a la hora de crear cuentos con temas adultos, pero con un regusto bonito y muy simpático. Esta vez utiliza el símil de una sociedad oprimida por un fascismo japonés, protagonizado en vez de por personas, por perros, los cuales debido al peligro a que puedan esparcir una gripe perruna que podría acabar con la humanidad, son enviados a la Isla de Perros, que es básicamente un vertedero gigante.

Lo que más llama la atención del nuevo trabajo de Anderson, más allá de su mezcla de temas adultos con protagonistas tan caricaturescos, es cómo el director estadounidense es capaz de extraer belleza visual de donde no la hay, ya que pasamos la mayoría del tiempo de la película, en vertederos, zonas llenas de basura, es decir un escenario triste y muy gris. Y aún así, esta película nos regala los esperados y simétricos planos made by Wes Anderson que cualquiera que haya visto un trabajo suyo ansía, que aunque sean previsibles, esta vez me parece algo más destacable, incluso necesario, dada la depresiva atmósfera del lugar.

¿Dónde está la pelota?

Afortunadamente, no estamos hablando de ese tipo de directores que se quedan sólo en su poderío visual. Una vez más, estamos ante una historia cuidada, detallada y, sobre todo, una que te importa, gracias a la galería de carismáticos y bizarros personajes y a sus relaciones entre ellos. Es interesante ya que en otras películas protagonizadas por animales, sería difícil diferenciar a “los perros” de la película, pero aquí Anderson dota de una personalidad sólida y distintiva a cada uno.

Otra de las marcas de la casa Anderson, es su humor, que aquí llega a rozar el humor negro, aunque viniendo de este director, sería más adecuado llamarlo “humor gris”. De todas maneras, este elemento es una de las cosas que mejor funcionan en la película, desde las interacciones de los perros entre sí o con el protagonista, hasta los clásicos cortes de montaje para presentarte a ciertos personajes, que ya son habituales en la filmografía de este director.

No sin mi perrete.

El reparto de doblaje de Isla de Perros es simplemente excelente. Aunque tenemos a actores habituales, prácticamente “colegas de Wes”, como Tilda Swinton, quien tiene un papel secundario y pequeño pero bastante gracioso o Bill Murray, pero los que más destacan son Bryan Cranston, quien realiza fácilmente la mejor interpretación de la película (también tiene el mejor personaje) y Edward Norton, que sirve como secundario de manera brillante. Y la voz de Scarlett Johansson, música para los oídos de cualquiera.  Además de todo esto, estamos hablando de una película que tiene a Jeff Goldblum haciendo de Jeff Goldblum otra vez (es de los pocos que se pueden permitir esto) pero de perro. Nada más que añadir.

Aunque la película es prácticamente redonda, sí que es cierto que el tercer acto dura algo más de lo que debería, pero no estropea nada de la magia de la que me parece la película de animación con más mimo que he visto desde la maravillosa Kubo y las dos cuerdas mágicas.

Él no lo haría, hijos de puta.

Isle of Dogs es una maravilla. Una odisea perruna con grandes personajes, secundarios memorables, humor negro muy Anderson y un imaginario visual que extrae belleza de donde no la hay. De lo mejorcito de este año.

¡Nos vemos en la Zona!

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