INFRAMUNDO, de Pep Brocal

 

 

Título original:
Inframundo HC
Sello: Astiberri Ediciones
GuionistaPep Brocal

Artista: Pep Brocal
Publicación España: Mayo 2019
Valoración: Todo funciona cuando eres bueno

 

 


En serio. ¿Qué nos pasa?
Y lo que es más importante… ¿por qué nos pasa? ¿No nos damos cuenta? ¿De verdad consumimos con ese trágico desapego por nuestra salud mental?

Vivo en la obsesión perpetua que me empuja a intentar entender la estupidez humana. Trato, en vano, de desentrañar los misterios que movilizan a una horda ingente (y creciente) de gilipollas y les obliga a consumir una densa masa de hez, vómito y esputos a grandes y felices cucharadas. Intento ponerme en el lugar de todos los zombies que digieren con alegría contenidos basuriles, bazofieros, pestíferos e inmundos, en los que el riesgo es tan inexistente, que cuesta mucho diferenciar a los diversos creadores de materiales clónicos de fácil deyección hechos para seres aún más clónicos, inanes y de escaso cerebro. Por suerte, todavía nos quedan joyas de deslumbrante talento concebidas para darle una buena patada en las pelotas a nuestras amodorradas y silentes neuronas. Joyas que acuden al rescate de nuestra perdida, deprimida y angustiada inteligencia. Joyas como el…

INFRAMUNDO
de Pep Brocal

Inframundo es el viaje de una portera por el Infierno de Dante con el espíritu de Bruce haciendo de Cicerone. Es la búsqueda de un animal perdido por los círculos concéntricos de la miseria humana mientras se nos van lanzando perlas de esa filosofía oriental de digestión imposible en el que lo críptico nos parece iluminado. Inframundo es una obra tan divertida y delirante en lo argumental como fascinante en lo visual, con un Pep Brocal desatado que confirma su estado de gracia casi perpetuo tras dos monumentos al cómic de obligada lectura como Alter & Walter y Cosmonauta.

Brocal continúa demostrando un talento sobrehumano para encontrar la línea perfecta para cada ocasión, con un estilo tan depurado y elegante como lleno de referencias. Las tintas de Brocal respiran un aire tan clásico como moderno, en un baile de formas en las que la caricatura, la deformación y la belleza quedan redefinidas en cada página por un color que en ocasiones casi transforma las viñetas en anaglifos y cuya magia estereoscópica se ha convertido en una de las señas de identidad del autor catalán. Todo el conjunto respira esa complicada sencillez del que ha desarrollado durante años, desde los tiempos de Zona 84 y Totem (la prehistoria para la desmemoriada juventud actual), un estilo sintético en el que lo casual está medido al milímetro, sublimado por décadas de duro trabajo. La solidez de la narración de Brocal maravilla por su complejidad y, a la vez, por la sencillez con la que se soluciona el problema. Lo que para otros sería un caos catastrófico, aquí queda resuelto con inteligencia, usando el mismo bocadillo como hilo conductor y camino por el que discurre la acción, llevando al lector de la mano por una cascada de imágenes en las que la flecha que indica por dónde ir son las palabras.

Inframundo es una mezcla imposible que funciona con precisión, demostrando una vez más que no hay elementos incompatibles sino falta de pericia al mezclarlos. Tanto en lo argumental como en lo narrativo, este maravilloso tebeo es un baile incesante de técnicas y recursos, de modos de lectura, de referencias clásicas, de temas universales… Un viaje del héroe modernizado y respetuoso, en el que se habla de amor, de obsesión, de depresión y de liberación. De Bruce Lee a Lucifer. Del marinero de las coplas de la Piquer a una nueva y entrañable versión de Caronte. El recaudador de almas. La historia de abandono. El gato esquivo. La hirviente caldera de Satán. Todo está aquí. Y todo funciona. Porque las cosas encuentran el sentido en su propia, unívoca e innegable calidad.

Llegados a este punto, sigo sin entenderlo. Es como lamer las tetas enormes de silicona que ves en la pantalla de un ordenador. Tener la gloria al alcance de la mano y preferir el subproducto anunciado por un imbécil sin recorrido que te aúlla mamonadas desde su pútrido barco de fama plasticosa. Comer en McDonalds cuando tienes un restaurante con estrella Michelín al mismo precio con una mesa reservada a tu nombre. La inclinación humana hacia la mierda más deleznable es un impulso tan indiscernible como extendido. Y debemos ponerle solución. Sea como sea. Leer este Inframundo es un buen primer paso. Calidad como vacuna para la memez. Brillo y esplendor contra todo esa pléyade de terraplanistas, antivacunas, progrimonguers, fachibobos y voceros de un fascismo ideológico y cultural en el que la ley es la auténtica NADA. Cultura bien trabajada como antídoto para TODO.

¡Nos vemos en la Zona!

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