INFINITY 8: EL EVANGELIO SEGÚN EMMA, de Fabien Vehlmann, Lewis Trondheim y Olivier Balez

 


Título original
:

Infinity 8 T.3 – L’Évangile selon Emma BD
Sello: Rue des Sèvres
Guionistas: Fabien Vehlmann y Lewis Trondheim
Artista: Olivier Balez
Colorista: Olivier Balez
Publicación Francia: Marzo 2017
Publicación España: Febrero 2019 (Dibbuks)
Valoración: Le tengo más fe a este cómic que la prota a su dios

 

El crucero intergaláctico Infinity 8 cruza la Vía Láctea en dirección a Andrómeda cuando se encuentra unos restos flotando en el espacio que forman una necrópolis del tamaño de un sistema solar. Sin tiempo para investigar lo sucedido la nave debe seguir su rumbo pero la confederación galáctica pide que se investigue, por lo que el capitán activará el Protocolo 8, que permite seguir en una línea temporal 8 horas para después decidir si se sigue en esa línea temporal o volver al punto de partida.

INFINITY 8:
EL EVANGELIO SEGÚN EMMA
de Fabien Vehlmann y Lewis Trondheim

En esta ocasión será la legendaria Marshall O-Mara la encargada de investigar los restos que flotan ante la nave y lo hará acompañada de un conjunto de cazatesoros de lo más peculiar, donde cada uno tiene su propio interés y nadie puede fiarse de nadie. Tanto es así que incluso la misma Marshall tiene sus propios planes que implican la búsqueda de su dios.

Antes de entrar en materia decir que Infinity 8 es una serie limitada de ocho números en formato álbum, que pueden leerse de manera independiente si bien parten de una premisa común que se va repitiendo en cada tomo. Es por ello que pese a estar delante del tercer volumen cualquiera puede acercarse a este cómic y disfrutarlo como se merece, pues no hay ni una sola referencia a lo acontecido en los dos álbumes anteriores, ya que las líneas temporales desaparecen una vez se inicia un nuevo salto.

Marshall O-Mara, donde pone el ojo pone la bala (si lo lees rápido rima y todo).

Aclarado esto, abróchense los cinturones y prepárense para un viaje a lo más profundo… de la imaginación.

Como buen cómic de ciencia ficción Infinity 8 nos presenta un mundo, una galaxia más bien, plagada de seres de todo tipo, tan diferentes entre ellos tanto en su aspecto como en su comportamiento, siendo todos ellos retratados magistralmente aunque sea con dos pinceladas. Así nos adentraremos en un universo infinito donde todo está por descubrir y teniendo en cuenta que solo en el crucero espacial viajan 15.000 lexusianos os podéis hacer una idea de lo imposible que es catalogar a todos los personajes que desfilan por el cómic.

¡Spoiler! Los humanos nos cargamos nuestro planeta en una guerra absurda.

Tampoco es conveniente destripar mucho de la trama porque si algo bueno tiene esta serie es que es imposible saber que pasará en la siguiente página. Nadie está a salvo, no hay buenos buenos ni malos malos, el que no posee habilidades psíquicas es un experto en combate o tiene un robot guardaespaldas, veterano de la guerra que enfrentó a dos bandos de 10.000 millones de robots y que duró 14 minutos,12 segundos y 4 centésimas. Con este dato tan preciso solo quiero destacar, además del papel de Robbie el Robot que tendrá gran importancia en la trama y no especialmente por sus chistes, el cuidado que hay detrás de cada detalle de la obra. Una vez concluyes la lectura te queda una sensación de satisfacción plena al comprobar que todo, absolutamente todo, estaba pensado desde la primera página.

Además de todos los elementos de ciencia ficción Infinity 8 tiene momentos de acción (con los toques exagerados de manera cómica marca de la casa Trondheim), humor y frases lapidarias entre el variopinto elenco y más de un giro de guión que sorprenderá al más avispado. Pero por encima de todo este tercer volumen está centrado en la fe, el devotismo religioso que profieren algunos para con elementos más grandes que la vida. La Marshall O-Mara emprende una misión basada en su fe a un dios que espera salve el alma de millones de seres, pero llegado el momento todo en lo que cree podría verse comprometido y será entonces cuando queden expuestos los claroscuros de todas sus convicciones, antes inamovibles. Reflexionar sobre la fe es reflexionar sobre la condición humana y nada mejor para hacerlo que contraponerlo con razas de seres mega avanzados o, sin ir más lejos, los mismos robots que hace tanto tiempo forman parte de la realidad en la que transcurre la acción.

En los tiempos que corren seguro que hasta este chiste ofende a alguien.

Al frente de un guión tan sólido, donde no falta el humor, se encuentran Lewis Trondheim y Fabien Vehlmann, siendo el primero el encargado también de los diálogos. Mi admiración por Trondheim se remonta a más de veinte años, cuando lo descubrí en series como La Mazmorra y Lapinot donde ya daba muestras de su talento y de su versatilidad amén de su gusto por los personajes antropomórficos. Pero es en sus obras más personales, como Mis Circunstancias, donde se ve el genio detrás del artista, cuando se desnuda ante el público para mostrar un ser humano plagado de defectos y manías. A Fabien Vehlmann lo tengo menos controlado pero viendo que actualmente escribe Spirou y Fantasio, malo no debe ser

Otro desconocido para un servidor es Olivier Balez, encargado tanto del dibujo como del color y cuyo trabajo me ha parecido magnífico en los dos campos. Con un trazo fino del que se vale de pocas líneas para crear figuras y rostros, se muestra muy suelto en la narrativa consiguiendo una fluidez notable tanto en las escenas más tranquilas como en los momentos de acción. No escatima en recursos para mostrar los momentos de grandilocuencia como la puesta en escena del mausoleo galáctico o en el ataque de las naves lexusianas y dota de suficiente detalle a sus personajes como para hacerlos reconocibles en todos los espectros emocionales por los que irán pasando a través de la obra. El color resulta muy vistoso, plagado de tonos claros y vivos que hacen que sea una delicia de claro espíritu pop que a la postre contrasta con el tono meramente pulp de la historia. Un toque algo retro que va ni que pintado al estilo hiperfuturista del cómic.

Estos han visto Titanic y saben que lo de que hay salvavidas para todos es mentira

Infinity 8 es un cómic con todos los ingredientes para disfrutar de una lectura muy entretenida, con grandes dosis de sci-fi, pero sin dejar de lado el humor, las reflexiones existenciales que surgen en un futuro muy, muy lejano plagado de razas y seres de lo más variado y que plantea una interesante confrontación entre la fe y la realidad.

Y como buena historia de bucles temporales te lleva a pensar qué harías si tuvieras otra oportunidad ante una situación que acabó mal. En mi caso estoy seguro que me volvería a equivocar. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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