INDIE10, vol XVI: THE MESSENGER

Es momento de tocar otra vez el género de plataformas y más en concreto va siendo hora de hablar de The Messenger. Y no, en este The Messeger no existen los zumbidos taladradores. Aquí todo el agradable para los sentidos.

Si algo se aprecia en un buen plataformas es que su diseño de niveles sea lo suficientemente inteligente para darte variedad, aunque el propio juego haga uso de pocos botones para el control del personaje protagonista. Algo que hacía muy bien Celeste o Hollow Knight, de los que ya hablé anteriormente. Aun así, con diferentes ideas en mente. En el primero prácticamente solo se hace uso de los mismos movimientos y es el entorno lo que hace que lo usemos de diferente forma, innovando y dando la vuelta al concepto del salto o del “impulso”. En Hollow Knight, al ser un metroidvania, lo que empieza como un movimiento del personaje simple por el mapa, evoluciona en una variedad de movimientos dinámicos que hacen evolucionar el propio mapa para seguir suponiendo reto.

¿Cómo que mis piedras rosas no hacen conjunto con mi cinturón? Pues te apechusco.

The Messenger, primer juego de Sabotage Studio y publicado por Devolver en 2018, comienza siendo un plataformas 2D con estética 8 bits de scroll lateral con clarísimas referencias a Ninja Gaiden, estilo Megaman/Shovel Knight con sus fases y enemigos finales al final de cada una de ellas, aunque diferenciándose en que es un viaje continuo hacia delante. En The Messenger, nuestro ninja ve como su aldea es arrasada por unos demonios que han llegado a su mundo y que son interrumpidos por la llegada del héroe legendario del Oeste. Este enigmático personaje que nos da la tarea de llevar un pergamino secreto a lo alto de una montaña. De tal forma, nosotros seremos el mensajero en esta ardua tarea. A medida que avancemos, podremos hacer uso de shuriken y del corte de katana contra los enemigos que nos irán saliendo, siendo la principal virtud del plataformeo la recarga del salto cuando golpeemos un objeto o enemigo. Esto da mucho juego y es lo que necesitaremos perfeccionar si queremos avanzar en los niveles más difíciles. Existen multitud de farolillos a los que golpear para poder llegar más alto para cubrir grandes distancias y no caer al vacío. Un gran acierto en cuánto a mecánica que irá desarrollándose de manera paulatina.

Existe una tienda donde ir mejorando algunas de nuestras habilidades y dónde el siempre hilarante y misterioso tendero nos dará los momentos más graciosos del juego, rompiendo la cuarta pared en no menos de una ocasión. Unos diálogos e historias que nos cuenta, muy bien inspirados y que le otorgan gran personalidad a algo que podía ser un simple trámite, pero que terminarás hablando con él para disfrutar ”lo nuevo que tiene que soltarte”.

Lo siento ninio, sólo me queda masibon.

Ahora bien, de por sí el juego quedándose en esto ya es bueno, pero es que esconde una carta maestra que, si bien ya es mostrada en todos los trailers y promoción del juego, no deja de sorprender cuando llega, transformando todo el juego y otorgando unas capas más de profundidad. Quien no sepa y quiera descubrirlo por sí mismo, deja de leer y ve a por el juego sin ver ningún tráiler, pues ese giro es parte del reclamo que usan para poder diferenciarse de otros juegos parecidos.

Ese gran cambio ocurre cuando parece que nuestra misión está acabando y vamos a ver el final del juego. Y es que el juego en determinado momento nos lleva al futuro y pasamos a los 16 bits. Visualmente todo cambia y se nos abre todo el mapa, pudiendo volver a los mundos anteriormente visitados y a algunos nuevos ya con mentalidad de metroidvania, ya acercándose más -ahora sí-  de esta manera a Hollow Knight. Deberemos conseguir objetos o mejoras para ir abriendo camino y continuar con la historia hacia nuevos pasadizos, sin dejar nunca de hacer uso del salto y el golpeo. En muchas ocasiones tendremos que hacer uso de brechas en los mapas que nos harán volver a los 8 bits y viceversa, cambiando la disposición del entorno y sólo pudiendo avanzar por una de las realidades. Además, pese a que no es nada del otro mundo, la historia se vuelve algo más profunda e intenta que esté todo conectado, cosa que se agradece y hace que resulte algo más atractiva.

Comparación entre los 8 y los 16 bits. ¡El futuro, amiguis!

Igualmente, si queréis un buen plataformas 2D, The Messenger consigue destacar por encima de una gran mayoría. Su primera mitad es bastante buena, dejando lo mejor para su segunda mitad, explorando y exprimiendo todo el potencial de su idea y sus personajes de una manera que no parecía que iba a darse viendo como comienza el juego. Un experimento que sale sorprendentemente bien y que no deja lugar al aburrimiento. Sabotage, además, hizo un DLC gratuito que cuenta otros acontecimientos pero que aporta nuevas mecánicas y muchos guiños a otros juegos clásicos. Algunos de esos guiños están tan trabajados que dan ganas de aplaudir por lo bien que quedan integrados en este The Messenger. Jugadlo.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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