INDIE10, vol XI: OVERCOOKED 2

Supongo que en esta cuarentena os ha dado tiempo a todos a hacer multitud de cosas. Saltando de una a otra actividad de ocio de cara a estar entretenido en casa. Tanto es así, que hay gente que se ha puesto a hacer pan o pasteles como si les fuera la vida en ello. Ha salido la vena repostera en personas que no solían ni tan siquiera cocinar. La lucha por el pan casero definitivo se ha librado sin cuartel, pero, con todo el tiempo de nuestra parte durante este confinamiento, se nos ha olvidado lo que es el estrés y el ir corriendo a todos lados.

Si hay un videojuego que sabe trasladar de manera bastante exacta la cocina de un restaurante, con todo ese agobio y las comandas que no paran de salir, esa es la saga Overcooked, desarrollada por Ghost Town Games y Team17 y editada en España en físico por Badland. Quizás algo que necesitábamos.

Cocinero, cocinerooo…

Una de las cosas que nos ha ocurrido a muchos estos meses ha sido tener que ponernos a buscar juegos multijugador online para poder jugar con amigos. Cuando falta el contacto humano, se echa de menos el jugar con alguien. Habiéndome pasado la primera parte hace unos años, y con Overcooked 2 en mi estantería casi sin tocar, logré convencer a un par de amigos para que se hicieran con el juego y así poder ir encendiendo los fuegos. Conviene recordar que Overcooked en solitario pierde la gracia y, aunque se puede jugar, no es lo mismo y yo, al menos, si no es con amigos, no lo cojo. Pero eso sí, es uno de los mejores juegos multi cooperativos, por no decir el mejor. Su segunda parte, además del modo local de siempre, incorpora online, así que no había ninguna excusa durante la etapa de confinamiento para gritarnos a distancia por el micro durante sus caóticas partidas.

La diversión de Overcooked reside en el caos. Una cocina donde, en ocasiones hay elementos que no paran de moverse y en otras se cruza gente y desaparecen zonas, mientras que intentas llevar un orden o procuras mantener cierto control. Las partidas se resumen en que cada uno se encarga de ciertas acciones de la mejor manera que puede e ir improvisando sobre la marcha ante el trascurso de la misma. En sus niveles contrarreloj, la cooperación es clave y por eso es obligatorio hablar constantemente con los compañeros de equipo. La mayoría de las zonas están plateadas para que haya que organizarse, es decir, un jugador puede tener al alcance unos ingredientes que necesita el otro y el otro otro tener en su zona los fuegos para cocinar.

The floor is lava!

Los platos sucios, por ejemplo, suelen salir bastante lejos del fregadero y en zona inaccesible por el que le tocaría fregar, por lo que hay que avisar al compañero de que nos los vaya dejando en nuestra bancada. Todos trabajan por un objetivo común y, conjuntamente, se consigue la misma meta. No entenderse significa no sacar adelante el nivel. Con unos pocos botones se realizan todas las acciones: coger/dejar, cortar, lanzar o esprintar es todo lo que hacemos constantemente. Una gran variedad de recetas, métodos de cocinado, ingredientes y zonas bastante locas, hacen que no pare de reinventarse la fórmula. Es mejor verlo que contarlo, para entender lo bien que hace este juego su cooperativo.

Como novedad, en esta segunda parte se pueden lanzar los ingredientes, por lo que hay pantallas donde los chefs están separados por distancias grandes y toca “atinar” para que el otro jugador coja, por ejemplo, una patata y pueda seguir con la receta. Un juego que, por si todo esto fuera poco, tiene curvas de dificultad bastante elevadas para conseguir las puntuaciones máximas que te pide, que requieren de entrar en un estado mental que ni Chicote. No estoy exagerando.

Los master chefs.

Durante este confinamiento Overcooked 2 ha sido una de mis salvaciones y me ha dado multitud de carcajadas (y de estrés, no hay que olvidarlo). No sólo nos pasamos mis amigos y yo – hola Pablo y Sandra – el modo historia al 100%, sino que nos hicimos con todos sus DLCs y también los completamos, consiguiendo así el platino del juego en PS4. Mención aparte, estos contenidos descargables extras que meten nuevas ideas al conjunto, como hogueras a las que hay que estar metiendo leña para que no se apaguen a mitad del cocinado o pistolas de agua para lavar platos a distancia. Todo muy bien pensado para crear una buena coordinación entre varios jugadores y que se sientan todos orgullosos por haberse entendido bien cuando se consigue superar la puntuación máxima de un nivel.

En serio, Overcooked 2 es un no parar de correr, pero qué divertido resulta. Que no os engañe el aspecto cuqui o adorable del juego. Oculta un pacto con el demonio y tiene muy malas pulgas.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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