INDIE10, vol X: STREETS OF RAGE 4

Vivimos tiempos en los que salir a la calle es algo que deseamos hacer la gran mayoría de la gente. Con varias reglas, pautas y limitaciones, salimos a intentar llevar una nueva normalidad dada la situación en la que estamos. Antiguamente todo era más simple. Salías a la calle a repartir tortas con el primero que pasara, para acto seguido comer del suelo un pollo y coger una tubería para mandar al próximo pandillero de vuelta al callejón más cercano. Buenos tiempos. Tiempos en los que un puño podía golpear fuertemente la mandíbula del enemigo sin temor a contagio. Dónde andar como un prepotente, sintiéndote el amo, era una moda y las chaquetas de cuero y las crestas vertiginosas eran distintivo de no ser de trigo limpio. Las calles están mal, pero las de Streets of Rage a comienzos de los ’90 eran otro nivel.

Por eso en pleno 2020 y tras 26 años desde la última entrega, nos alegramos de que se nos recuerde de dónde venimos. Es tiempo de hablar de Streets of Rage 4 en este 10º Indie10.

Esta cuarta parte de la saga ha sido desarrollada por tres estudios diferentes: DotEmu, LizardCube y Guard Crush Games. Algunas de estas desarrolladoras ya trajeron las reinvenciones actuales de los Wonderboy o Windjammers. Reinterpretaciones de clásicos con un aspecto de dibujo tradicional estupendo que resulta una delicia para todo aquel que le eche un vistazo. Es justamente por esta razón por la que había ciertas dudas con este Streets of Rage 4. Quizás era un cambio demasiado grande utilizar este tipo de arte en esta legendaria saga y conllevaría a perder parte de la esencia que la hizo grande en los ’90 en la consola de Sega. Bueno, pues duda resuelta tras jugarlo: es una delicia.

De nuevo en las calles.

Axel Stone y sus compañeros de fatigas vuelven diez años después de la derrota de Mr. X en Streets of Rage 3 para hacer frente al plan malévolo de los hijos de este: los gemelos. Esto propiciara la vuelta a las calles de Wood Oak City del grupo de héroes para repartir amor como mejor saben a través de 12 niveles en localizaciones diferentes y con una amplia variedad de enemigos para el tipo de juego que es. Como cualquier beat´em up que se precie, nos moveremos a través de oleadas de enemigos, jugando con los fondos para esquivar golpes o recogiendo todo tipo de armas del suelo y así ir avanzando hasta un boss de final de fase. Todo lo que hizo grande a la saga sigue intacto. No existen demasiadas novedades en el gameplay más allá de mayor variedad de movimientos, un especial devastador que podemos usar en contadas ocasiones y algunas mecánicas que poseen un toque nuevo y distintivo. Ahora, al usar un ataque especial y perder una porción de vida (cosa que ya estaba desde el 2) se nos permite volver a recuperarla si logramos continuar golpeando a enemigos sin recibir golpes. Esto último abre un amplio abanico de riesgo-recompensa enorme, ya que ayudan bastante cuando estamos rodeados y nuestros golpes normales son insuficientes, pero hay que usarlo con cabeza para no acabar comiendo tierra.

Existe gran variedad de enemigos, cada uno con un patrón de ataque diferente que, al mezclarse unos con otros, deberemos de tener en cuenta para saber cómo responder. Y es que en esta cuarta entrega se hace especial hincapié en el mantenimiento del combo y en enlazar diferentes movimientos aquí y allá para conseguir la preciada S en el recuento de puntos. Recibir un solo golpe o un período medianamente largo sin repartir estopa y se interrumpe el combo al momento. Además, los personajes, al contrario que el 3 y salvo excepciones, no corren, por lo que hay que estar en continuo movimiento si se quiere enlazar el paso de un enemigo a otro en poco tiempo.

Los malos del barrio.

En cuanto a sus localizaciones e historia, ya sabemos a lo que venimos y aun así sorprende por el mimo y los homenajes. Una comisaría de policía, un avión, Chinatown con dojos y peleas de armas o un edificio en construcción son algunos de los escenarios a recorrer. Todavía dentro de una misma fase no deja de cambiar el entorno y todo entra por los ojos. La historia, aunque simple, está contada a través de viñetas de cómic entre fase y fase, resultando bastante efectiva y sirviendo de nexo entre estas localizaciones. Villanos y bosses de los anteriores juegos regresan con un rediseño increíble e incluso hay hueco para teletransportarnos de manera literal a enfrentamientos pasados, con estética 16 bits incluida.

Un lienzo que se completa con el desbloqueo de hasta 12 personajes de las anteriores entregas, manejándose de la misma manera que lo hacían en sus respectivos juegos y con todo el aspecto retro que cabría esperar. Y es que cada personaje es diferente de controlar. Cherry Hunter es la más rápida y la única del nuevo plantel que puede correr, pero hace poco daño, mientras que Floyd Iraia sería su antítesis: poderoso y destructor, pero el más lento con diferencia. Esto hace que su rejugabilidad sea bastante grande. Además, junto al online para 2 jugadores en todos los modos y el cooperativo local a 4 jugadores es imposible no dar más de una vuelta a este juego de vez en cuando.

Todos contra todos.

La banda sonora sigue siendo de alto nivel y papel importante en todo el recorrido de la historia, cambiando en todo momento según lleguemos a una parte u otra del mapa y con canciones para el recuerdo (especial mención a Rising Up, que ya podía escucharse en el tráiler de lanzamiento).

Streets of Rage 4 no es sólo un gran homenaje a su legado. Es un juego que va más allá y consigue alzarse por méritos propios como uno de los mejores beat´em up que existen. Su variedad, su mimo en el arte o su idea del combo y fluidez resultan perfectas y milimétricamente estudiadas. Se ha llevado especial cuidado en el fan, a la misma vez que ha agregado pequeñas cosas que perfeccionan la fórmula. Quizás puede estar algo desfasada para algunos, pero hay mucha gente equivocada en esta vida y no hay por qué hacerles caso. Disfrutemos de lo bueno. Disfrutemos de aquellos tiempos. Cuando salgamos de casa seguro que el mundo se parece un poquito más a las calles de Streets of Rage. Agarrad el bate y tirad para adelante, que yo iré escondiendo los pollos asados en vuestras basuras más cercanas.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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