INDIE10, vol IV: FIREWATCH

Para la cuarta parte del especial me gustaría destacar un gran juego que se vuelve verdaderamente bueno por características que no solemos ver en el mundo de los videojuegos. Un juego de 2016 con una narrativa especial que no podéis dejar pasar y que, aunque cumpla de sobra en todos sus apartados, en lo que destaca es en su tratamiento de las relaciones humanas y sus diálogos cálidos y realistas.

Firewatch es diferente. Comienza contándonos la dura vida del protagonista, con frases en pantalla y donde elegimos entre varias opciones. Esto no hace variar el transcurso de la trama, pero si nos introduce para ponernos en la piel de Henry antes de poder llevarlo libremente, pues Henry, después de unos sucesos complicados en su vida privada, decide coger un trabajo de vigilante de incendios forestales en unas montañas perdidas de Wyoming. Un método de desconexión repentina que necesita, pero que utiliza mas de huida y pausa en su vida, que como terapia de cara a superar sus problemas.

Ahora bien, nos encontramos con lo que comúnmente se llama walking simulator. En primera persona, vamos moviéndonos por el entorno cumpliendo objetivos y ampliando un mapa que, aunque no llega a ser muy extenso, requiere de atajos. Todo el entorno es salvaje. Rodeados de bosque y roca hasta donde alcanza la vista, nuestras primeras tareas irán desde cortar leña a preparar nuestra torre de vigilancia. Estamos solos en la montaña, o al menos es lo que parece, y nuestro único contacto es con una compañera de otra torre de vigilancia por medio de walkie-talkie. Aquí exactamente es donde brilla el juego. La relación que se establece con esta chica llamada Delilah por este medio es una maravilla y lo más cuidado en Firewatch. Cada vez que hablamos tenemos varias líneas de diálogo por responder y mediante estas conversaciones se va generando una confianza entre ellos totalmente realista y natural. No hay diálogos que te hagan pensar que es algo guionizado. Es la relación de dos personas solitarias, cada una en su propio terreno o torre de vigilancia, poco a poco abriéndose entre ellos y estableciendo una conexión especial mediante lo que parecen ser conversaciones, en ocasiones, triviales. Algo muy difícil de ver en videojuegos. Que el centro de la acción sea crear una relación entre dos personajes durante toda su duración, tomándose todo el tiempo que necesite para hacerlo con éxito.

Dejando de lado este aspecto, en Firewatch también aparece un elemento de misterio que hace que la trama avance y no sea hacer tareas de guardabosques. Al parecer hay alguien más por la montaña que oculta malas intenciones y se encargará de intentar sabotearnos las expediciones. Un misterio que parece estar conectado con varias desapariciones en la montaña y que mediante la ayuda de Dilalah, iremos desenmascarando y poniéndole forma. De todas formas quiero que se tenga en cuenta leyendo esto que, aunque es bastante interesante esta trama, es una manera de evolución y de crear ese vínculo con Dilalah. No quiere decir que no tenga peso, pero que una vez terminamos la aventura, vamos a acordarnos mas de la relación que del misterio (y eso que su desenlace me parece totalmente acertado y realista).

Visualmente cumple de sobra. Salvo en imágenes, no aparece ninguna persona en pantalla, pero hay un estilo tirando un poco a cartoon en ellos, con rasgos muy marcados y manos con dedos cuadrados y grandes como salchichas, en es el caso del protagonista. El entorno está vivo y pese a que no llega a sorprender demasiado, la iluminación es excelente. Las noches bajo la luz de la luna son mágicas.

Y es que si algo es Firewatch es una historia íntima. De un hombre que huye de sus problemas y mediante la relación que establece con una desconocida, ayudándose mutuamente, hace que el juego se convierta en imprescindible. Con uno de los finales que rara vez suele mostrarse en un sector como el del videojuego. Una narrativa que, como ya destaqué en Celeste, toca temas como la depresión o la aceptación de una situación que, aunque no sea agradable, hay que hacer frente en algún momento sin demasiados titubeos.
Este Firewatch es el primer juego de una desarrolladora asentada en San Francisco llamada Campo Santo. A finales de 2017 ya anunciaron su segundo juego cuya fecha de lanzamiento, si todo va bien, será este mismo año 2019: In the Valley of the Gods.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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1 respuesta

  1. Bueno no, lo siguiente. El mejor Walking-simulator de lejos.

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