INDIE10, vol. III: CELESTE

En la tercera parte de este especial toca hablar de la gran sorpresa de 2018. El indie que se “coló” a competir en las categorías de premios más importantes con los juegos exitosos. Un juego que apareció a comienzos de año, ganándose puntuaciones perfectas por parte de la crítica y que con el paso del tiempo todavía fue catapultado a la zona de imprescindibles del año. Toca hablar de la maravilla que es Celeste.

Los responsables detrás del desarrollo de este juego son Matt Makes Games, cuyo primer título fue Towerfall: Ascension, un título divertidísimo en multijugador donde controlamos a unos arqueros en mapas 2D y estilo pixel art. Cada flecha cuenta y si fallamos hay que ir a recogerla, con todo lo que ello supone. Los piques entre amigos están asegurados. Tener unos buenos reflejos y una respuesta rápida con el mando son claves para estos enfrentamientos.

Estas plataformas molan más que Netflix.

En este juego ya se podía ver que su jugabilidad y el diseño de niveles era magistral. Se utilizaban pocos botones, pero llegar a dominar su sistema y entrar dentro del dinamismo que plantea requería paciencia y repetición. Esta idea sigue existiendo en Celeste, pero cambiando su genero de manera radical. El segundo juego de Matt Makes Games es un plataformas clásico. Con movimientos muy parecidos a lo ya visto en Towerfall, la acción se transforma en avanzar por escenarios cada vez más difíciles.

Madeline es la protagonista del juego. Una joven chica que pasa por un momento muy duro de su vida. Insegura y viéndose incapaz de abordar algunas de las decisiones de su vida, saca fuerzas para intentar subir la montaña Celeste, conocida por su dificultad y embriagada de un curioso misticismo. A lo largo de los niveles, Madeline se dará cuenta de que Celeste no es una simple montaña y tendrá que hacer frente a sus problemas, derivados de una profunda depresión. Esta historia está contada con mucho acierto (destacar el momento de la pluma) y, pese a su estilo pixel art y su género, hay hueco para diálogos muy bien escritos y secundarios con muchísima personalidad, que ayudan a reforzar un gameplay que cobra más sentido que nunca. La elevada dificultad del juego nos conduce a sentir parte de la frustración de Madeline, pero al mismo tiempo también a sacar fuerzas para continuar. La meta de Celeste es ver como lo consigue gracias a que tú, como jugador, no tires la toalla. Pasar por un proceso parecido a lo que está viviendo ella. Existen ayudas para los que vean demasiado reto y el juego se encarga de animarte a no tratarlas como trampas, sino como una pequeña mano amiga. Un apoyo externo como el que muchas veces podemos tener en momentos duros.

Madeleine en el pais de las pesadillas.

El gran logro, aparte de su historia, es su gameplay. Con muy pocos botones (un botón para hacer una especie de dash, el de salto y las direcciones) consigue dar muchísima variedad gracias a un diseño de niveles que no deja de sorprender. Cada nuevo nivel aporta nuevas mecánicas que hacen que haya que depurar lo aprendido o usar estos movimientos de manera diferente, por no hablar de tramos tensos donde hacer frente a ciertos enemigos finales. Hay que recalcar que no hay botón de pegar, ni nada parecido. Estos momentos se basan en el movimiento y en reaccionar rápido a lo que pasa en pantalla. Es un juego en el que la muerte está muy presente. Existe un contador de muertes por nivel que aparece al pasártelo. No lo trata como una vergüenza, sino como un logro. Eso sí, el número de las innumerables muertes se quedan grabadas y se acumulan si repites el nivel. Por si fuera poco, una vez pasado el juego se pueden desbloquear caras B y C de los niveles, donde la dificultad aumenta considerablemente y todo está medido al milímetro. Un infierno que da mucha satisfacción cuando se consigue superar.

Por otra parte, su banda sonora es otro elemento que elogiar. Lena Raine ha compuesto para Celeste una serie de melodías con un uso importante de sintetizadores, que crean una atmosfera increíble en los niveles más mágicos. Temas que se van transformando junto al ritmo de lo que ocurre en pantalla. A veces, comienza con un ritmo melódico para terminar acabando en una mezcla rítmica y psicodélica que acompaña perfectamente esa sensación de descubrimiento y tensión. Una gran banda sonora que sabe expresar el sentimiento clave que se quiere transmitir y lo transmite.

Aquí transmite frío.

Y es que lo que nos da Celeste es un viaje. Uno por el que todos tenemos que pasar en algún momento de nuestra vida. El hacer frente a los miedos y a las inseguridades de uno mismo, sacando fuerzas de donde sea para creer que eres capaz de todo. Que no se es menos que nadie y lo que en muchas ocasiones nos frena es un pensamiento tóxico implantado por malas situaciones pasadas. Y lo que es más importante, que tener esos pensamientos no es malo, lo realmente malo es dejar que obremos en base a ellos y no podamos ver más allá. Jugad a Celeste. Haceos ese favor. Todos/as podéis llegar a la cima.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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