INDIE10, vol. I: WHAT REMAINS OF EDITH FINCH.

Aquí comienza una serie de reseñas donde iré englobando los indies imprescindibles de estos últimos años que más se han quedado conmigo a lo largo del tiempo. Joyas que no todo el mundo conoce y que podrían competir o incluso superar a grandes juegos revientabolsillos. Vivimos una época donde hay mucha calidad en títulos de pequeños estudios. En ocasiones los desarrollan un número de personas inferior a los dedos de una mano, pero su mimo y empeño por una idea hacen que salgan verdaderas obras maestras, que ayudan a enriquecer y ampliar la visión de qué es un videojuego y cómo puede usarse el lenguaje de este medio en concreto para contar historias.

La primera reseña con la que doy el pistoletazo de salida es muy especial. What Remains of Edith Finch es seguramente el juego que más me ha sorprendido y más tiempo ha estado dando vueltas en mi cabeza. Desde que decidí en una tarde a finales de 2017 hacerme con él en una rebaja bastante considerable y me lo pasé de una sentada, no he dejado de recomendarlo y de hablar de él a todo el mundo. Cuando digo esto, no me refiero sólo a gente que juega a videojuegos. Hablo de a todo el mundo. No requiere tener habilidad con el mando ni apretar siete botones a la vez. Todos pueden jugarlo y su puesta en escena entra a cualquiera que le de una oportunidad.

Lo último en moda precolobarrenacentista. Vamos, que para limpiarla flipas.

What Remains of Edith Finch es el segundo juego de Giant Sparrow, desarrolladora independiente que debutó con The Unfinished Swan. Un juego diferente que usaba la mecánica de disparar tinta para ir dibujando el mundo por donde ibas. El juego cosechó buenas críticas en general y ganó dos Baftas en 2013, pero no ha sido hasta el lanzamiento del juego que nos ocupa en estas lineas para que los de Giant Sparrow estuvieran en el punto de mira.

Poco se puede decir de What Remains of Edith Finch sin destripar algo de su magia. Un juego atípico dentro de lo que ahora se llama walking simulator, pero una reinvención dentro del género que poco tiene que ver con Gone Home o Dear Esther.

Sabes que es un videojuego cuando tu habitación, llena de objetos, está ordenada…

La premisa comienza con Edith visitando la antigua casa donde se crió. Una mansión variopinta en medio del bosque, donde módulos construidos a posteriori sobresalen por sus rectas paredes. La familia de Edith siempre ha tenido una peculiaridad, que algunos achacaban a una maldición: nadie fallece por muerte natural. Siempre han habido accidentes que han llevado a la tumba a cada uno de sus miembros.

Edith visita la abandonada casa con la intención de conocer más a cada uno de los miembros de su familia y las circunstancias que les llevaron a la muerte, para así poder entender y quizás esquivar la posible llegada de la Parca. Mediante la narración en off de lo que escribe en su diario, vamos investigando todos los recovecos de la mansión.

Los pensamientos de Edith van posándose en objetos y paredes.

Cada habitación tiene personalidad propia y definida. Con multitud de detalles para hacernos a la idea de cómo era la persona que ocupaba ese lugar. Al entrar en esas habitaciones se nos transporta en primera persona a los últimos momentos de vida de ese miembro de la familia. Aquí es donde debo parar de hablar. Descubrir esas historias, cómo están contadas y cómo utiliza el lenguaje del videojuego para representarlas y hacerte participe es la gran maestría de este título. Narradas mediante un realismo mágico cercano a lo visto en películas como Big Fish, se nos presentan esos crudos momentos de una manera tan original y llena de fantasía, que hace más alegoría a la vida que a la perdida de ésta. No busca dramatizar y eso que hay miembros de la rama familiar de corta edad que vemos qué pasó con ellos, pero siempre lo enfoca de manera muy alegre. Si algo diferencia el trato de la muerte en este juego frente a lo visto en otros sitios, es su capacidad para tratarlo de manera natural y transformarlo en pequeños cuentos donde no se busca la tristeza, sino la fascinación por el mundo que nos rodea.

Algunos de los momentos son de levantarse y aplaudir. Varias historias rozan la brillantez y en cada una de ellas cambian las mecánicas, explicándose siempre de manera intuitiva. Por cambiar, cambia hasta el aspecto gráfico en alguna de ellas. En serio, es de otro mundo.

Hay momentos del juego que son, sencillamente, sublimes.

Visualmente no hay mucha queja. Todo roza un nivel bastante bueno y sorprende su calidad visual viendo el estudio que hay detrás. La música transmite melancolía. Ir andando por las afueras de la casa de noche, mientras se escucha la voz de Edith y las teclas de piano sonando es una gozada y rara vez puede verse en un medio como los videojuegos ese mimo por hacer que todo funcione al unísono. Querer trasmitirte sensaciones y que cada apartado vaya en la misma dirección.

En cuanto a su duración esta vez no hay que hacerle mucho caso. En dos horas o menos puedes pasártelo perfectamente. Pero qué dos horas. Hay que tomárselo desde el punto de historia y narrativa. No hay relleno. Nada sobra. Existe porque quiere contarte algo. Transmitirte unas sensaciones. Que veas que puede contártelo de manera imaginativa y nunca vista. Que te quedes atrapado. Que el audio te envuelva la cabeza. Maravillarte con cada frase, cada nuevo miembro de la familia y cada acorde.

Si es que hasta la casa tiene su aquel. Ese rollo tafaleresco que tanto gusta.

No vas a parar de pensar mientras juegas que no deja de reinventarse y de sorprender. Recomiendo, además, jugarlo entero sin pausas largas. Es una experiencia mucho más gratificante y ayuda a que te envuelva dentro de su atmósfera de fantasía y realidad.

Si esta reseña sirve para que alguien que no conocía el juego le de una oportunidad y lo descubra, me doy con un canto en los dientes. Toda nueva persona que se acerque a esta obra maestra es bienvenida. Disfruta el viaje y déjate atrapar por su mágica narrativa. Necesitamos más juegos así. Créeme que no has jugado a nada igual.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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