I’M STANDING ON A MILLION LIVES, de Naoki Yamakawa y Akinari Nao

 

 

Título original:
100-man no Inochi no Ue ni Ore wa Tatteiru (100万の命の上に俺は立っている)
Editorial: Kōdansha
Guionista: Naoki Yamakawa
Artista: Akinari Nao
Publicación Japón: Jun. 2016 –  actualidad
Publicación España:
Valoración: Un millón de deseos rotos

 

Revisando la lista de los próximos animes en emisión me saltó a la vista una adaptación de un manga isekai del que nunca oí hablar, lo cual me resulto extraño pues estoy seguro que a estas alturas me he leído casi todo lo que salta del buscador al poner isekai, fantasía u otro mundo. He de decir que no me esperaba algo tan bueno que me hiciese leerme unos 45 capítulos en una sola sentada, de hecho, no pensaba que siguiera siendo capaz de hacer eso. Y la culpable de esto es…

I’M STANDING ON A MILLION LIVES
de Naoki YAmakawa y Akinari Nao

Yuusuke Yotsuya junto con sus compañeras de clase Iu Shindou y Kusue Hakozaki son transportados a un mundo extraño habitado por criaturas mitológicas y humanos. Tan pronto llegan son recibidos por alguien haciéndose llamar el Game Master el cual les otorga una misión que han de cumplir antes de que se acabe el tiempo y roles típicos de Dragones y Mazmorras: guerrero, mago y… ¿granjero?

I’m standing on a million lives no es el isekai típico: no hay fanservice, al protagonista no le persigue toda fémina que existe en un radio de 5m alrededor suyo y nadie está fuerte en absoluto. Las compañeras de clase de Yusuke le explican que esta es la tercera ronda del Game Master, el cual añade una persona más al grupo a cada ronda. Dentro de las reglas del grupo de héroes, la más importante es que, mientras alguien del grupo se mantenga con vida, el resto revivirá a los 30 segundos de haber fallecido. El juego del GM acabará en la décima ronda, donde tendrán que defender a Tokio del ataque de monstros de este mundo de fantasía en el que se encuentran. Si bien la historia es un poco cliché y el manga arranca un poco despacio, no tarda mucho en coger ímpetu y contar una historia a partes iguales intrigante y desgarradora. La trama se va desarrollando como si se tratase de una partida de rol de mesa en donde el director de juego es bastante vago con los requerimientos para cumplir la misión y va aumentando la dificultad a cada ronda pero, a cambio, proporciona una gran recompensa: el derecho a hacerle una pregunta al Game Master que ha de responder.

Toma pincho moruno.

Las “mecánicas” como si fuese una partida de D&D son bastante simplonas y por sí solo no podrían cargar con este manga, aunque he de decir que la forma en la que los personajes van afrontando los problemas que se les aparecen hace parecer a la obra una guía de cómo lidiar con problemas de rol de mesa de manera inteligente. No da la sensación que logren superarlos por ser todos amiguetes y creer en sí mismos ni en nada despreocupado como eso: lo que tiene sentido que funcione, funciona. Y lo que no, pues no.

Donde realmente coge fuerza la historia es cuando empezamos a aprender sobre las personalidades de nuestros protagonistas: Yuusuke es un solitario misántropo bordeando la sociopatía que, a través de verse forzado a interactuar con otros, empieza a evaluarse a sí mismo con el punto de vista imparcial y cínico con el que antes apuntaba a los demás; Iu es a primeras vista la chica popular de la clase pero detrás de esa fachada se esconde un pasado traumático el cual busca superar convirtiendo a todos en su “amigo”; y Kusue una chica androfóbica y débil de salud que intenta determinar su valor en un mundo donde la fuerza es primordial. Es en el desarrollo de estos personajes donde realmente brilla la historia, hay continuamente momentos a lo largo de esta donde los personajes desarrollan una profundidad para nada habitual en lo visto dentro del género, sobrepasando las etiquetas que se suelen poner desde el inicio y que les lastran hasta el final. Para ser un isekai he de decir que llega a ser bastante realista y matizado en cómo lidia con problemas morales donde no existen blancos o negros absolutos. Cada pocos capítulos encuentras un personaje aprendiendo una “lección de vida” que no se aleja demasiado de cosas aplicables a nuestro día a día.

Si buscas la palabra “Edgy” en el diccionario…

El dibujo del manga es lo suficientemente bueno para tirar la historia para adelante, aunque he de mencionar que Akinari Nao ayuda bastante al lector cuando ha de mostrar el flujo de batallas o la descripción de problemas gráficamente. El diseño de Yuusuke deja mucho que desear en cuanto a originalidad, en eso si se parece a los isekais con un personaje “en blanco” en donde se pueda proyectar el lector.

Este manga me ha ayudado a poner en perspectiva a las demás historias del género y ver el potencial que pueden tener cuando se preocupan por tener una historia más rica y unos personajes más complejos y con personalidades marcadas a los que vale la pena seguir y apoyar. No os equivoquéis, seguiré disfrutando del entretenimiento palomitero de fantasías de poder sencillas y despreocupadas, pero al menos podré también ansiar la salida de más mangas como I’m standing on a million lives.

Leéroslo cuanto antes podías mejor. Una reseña corta no alcanza para daros a entender lo geniales que son las evoluciones de estos personajes o la intriga que genera esta narrativa a pesar de su molde un tanto cliché. Es una buena lectura para cualquiera que no le siente mal la violencia o protagonistas con éticas cuestionables.

¡Nos vemos en la Zona!

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RafaAnto

Filthy weeb, gamer y cinefilo que de paso hace Quimica.

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