ILEGAL, de Eoin Colfer, Andrew Donkin y Giovanni Rigano

 


Título original:
Illegal: A graphic novel telling one boy’s epic journey to Europe HC
Sello: Hodder & Stoughton
Guionistas: Eoin Colfer y Andrew Donkin
Artista: Giovanni Rigano
Colorista: Giovanni Rigano
Publicación original: Octubre 2017
Publicación España: Octubre 2017 (Alianza)
Valoración: La cruda realidad /10 

 


Todos tenemos problemas. Con esa máxima se escuda la gente cuando se da cuenta que existen personas que todavía están en peor situación que ellos, ya sea social, económica o de cualquier otra índole. Porque claro, suficiente crisis es no tener el último modelo de iPhone, no ir a la moda (ergo no ser un postureta del montón) o no poder comprarte la última consola del mercado. Creamos verdaderas montañas de problemas que son ridículos, meras absurdeces de un pueblo cada vez más amansado y acostumbrado a vivir en una burbuja de falso bienestar y comodidad. Deberíamos abrir un poquito los ojos y darnos una dosis de realidad, ya sea viajando, hablando con esas personas que intentamos ignorar o leyendo historias como la de…

ILEGAL
de Eoin Colfer y Andrew Donkin

La obra nos lleva a acompañar al pequeño Ebo, un joven nigerino de doce años que decide viajar con su hermano Kwame hasta el norte de África y, desde allí, cruzar el Mediterráneo hasta Europa y poder encontrarse con su hermana Sisi, que se marchó hace ya un tiempo. Como es de esperar, la travesía no será nada fácil, ya que tendrá que conseguir cruzar el desierto mediante la ayuda de traficantes y mafias, sin ningún tipo de comodidad y luchando por sobrevivir constantemente. La tenacidad será la clave de estos dos hermanos que trabajarán duramente para conseguir el dinero necesario para costearse todo el viaje, conociendo durante todo este periplo a Nuru y Razak, dos amigos que buscan llegar al continente vecino y poder labrarse un futuro alejados de la hambruna y las guerras. Todo ello desde los ojos llenos de inocencia y esperanza de un niño que lo único que quiere es volver a estar con sus hermanos para poder comenzar una nueva vida junto a ellos. Pero en África las cosas no están nada bien por culpa de los intereses económicos y políticos de las potencias mundiales, por lo que la situación es altamente inestable y peligrosa, convirtiendo esta travesía en una auténtica carrera de fondo mortal para nuestros protagonistas…

Lo primero que uno piensa antes de leer una obra así es que, seguramente, te vas a encontrar con alguna que otra escena totalmente desagradable en pos de remarcar la mala situación de nuestros vecinos africanos. Pero la verdad es que la historia que nos cuentan Eoin Colfer y Andrew Donkin está muy alejada de esa búsqueda escatológica de la aprensión humana y se centran en algo que aterra mucho más: la realidad. Porque no hay nada que asuste tanto como una situación que sabes que existe, en la que no te muestran nada asqueroso y polémico, pero que te mantiene apretando los dientes durante toda la lectura. Ese miedo a no saber qué será de ti en ningún momento del día, viviendo en una situación desesperada por todos los que te rodean y en la que sabes que tu vida no vale absolutamente nada. No necesitas tener un rifle apuntándote en la cabeza para seguir en movimiento, el hambre y la inseguridad ya se encargan de eso muy bien. El nivel de locura es tal que me parece increíble que personas que jamás han visto una masa de agua más grande que la de un pequeño lago, se vean obligados a meterse en un bote hinchable con otras veinte o treinta personas y se tiren al mar. A su suerte. A ver qué pasa. Porque total, ya más no se puede perder… ¿No?

Cómo motivar a la gente para que se lance al mar…

Hay algo que me ha chocado bastante y es que no te das cuenta de lo inmunizado que estás con el tema de la inmigración (o emigración) hasta que te paras a pensar. Los medios de comunicación evitan tanto recordarnos que los que suelen tirarse al mar en busca de una vida mejor para ellos y su familia son seres humanos, que ya ni nos afecta cuando vemos las estadísticas de muertos en el intento de llegar a Europa. Como si el continente fuera nuestro o algo, por el mero hecho de haber nacido ahí o por gracia divina. Luego vemos a estas personas explotadas en cualquier trabajo, vendiendo baratijas para alguna mafia o intentando adaptarse a la nueva sociedad y les tratamos como bichos raros. Como si no fueran más que ciudadanos de segunda. Les juzgamos sin saber que no tienen absolutamente nada y que a los dirigentes de nuestro país (por derecho divino y bla bla) les importen más bien poco. Y ellos son sólo un sector de esos “indeseables” que tanto tenemos que odiar o rechazar, vía petición del Estado y sus medios.

Esta historia de supervivencia y búsqueda de un futuro mejor llamada Ilegal es el instrumento perfecto para concienciar a la población de que nos están haciendo insensibles frente a un problema tan serio, deshumanizándonos. Que esto no va con el tono de piel, el idioma o el sexo. Cuando muere un bebé ahogado en alta mar, pasa exactamente eso. No cambia nada. Y lo mismo para el resto de seres humanos. Para ayudarnos a comprender algo tan básico como esto, contamos en el cómic con el apartado artístico de Giovanni Rigano, que hace un trabajo sublime durante toda la obra. Con un dibujo detallado y sencillo, nos acerca a esta aventura que pasan más seres humanos de los que creemos o queremos imaginar. Además, lo acompaña todo con un coloreado cálido y suave que sabe jugar con las distintas situaciones de nuestro protagonista. Gracias a él y al guión de Donkin y Colfer, terminas adorando a Ebo hasta el punto de querer que le salga todo bien, pese a la dificultad de su misión.

Encuentros fortuitos en el Mediterráneo.

Siendo uno de los pocos cómics publicados por Alianza Editorial, la obra de Ilegal es una de las que más me ha llegado al corazón en los últimos años, debido a su gran carga de realidad y mensaje crítico en su contenido. Me parece muy sangrante la idea de que, después de lo que tienen que vivir, no les tratemos de mejor manera. Creo que todos tenemos mucho que mejorar, empezando por empatizar con nuestros iguales y luchando por cambiar esta situación absurda. Al fin y al cabo, ningún ser humano puede ser ilegal.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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