ICHI THE KILLER, de Hideo Yamamoto


 

Título original:
Koroshiya Ichi, Vols. 1-10
Sello
: Shogakukan
Género
: Seinen / Crimen / Gore
Mangaka
: Hideo Yamamoto
Publicación Japón: Jun. 1998 – Jul. 2001
Public. España
: Abr. 2015 – Ene. 2016
(ECC Ediciones)
Valoración
: 13 higadillos a la vinagreta/10

 

 

Un conocido jefe de la Yakuza se esfuma junto con un botín de 100 millones de yenes. Su mano derecha, el sanguinario y masoquista Kakihara inicia su búsqueda. Pronto descubre que detrás de la desaparición de su jefe, está…

ICHI THE KILLER
de Hideo Yamamoto

Dos cadáveres desnudos yacen sobre el suelo, irreconocibles, descansando sobre un lecho carmesí. Un rostro arrepentido observa la estancia. Está solo, cara a cara con la muerte, empapado de sangre y sudor. Ha cumplido con su misión. Sabe que el viejo sonreirá al conocer la noticia. “Buen trabajo, hijo”, le dirá. “Este era un pez de los gordos”.

Su pene erecto se agita; la excitación le invade mientras las lágrimas se secan en sus mejillas.

Ichi ha vuelto a hacerlo.

Las paredes, plagadas de retazos abstractos, le envuelven. Su obra.

Ichi quiere huir de ahí.

Hoy en la Zona os vamos a hablar de un manga diferente, crudo, extremo. Uno de ésos que juegan con lo incómodo, con lo perverso, con la oscuridad que habita dentro ser humano. Un seinen de manual no apto para lectores sensibles, creado por Hideo Yamamoto y publicado en la Weekly Young Sunday que forma parte del enfermizo universo que durante décadas ha obsesionado al autor japonés.

No en vano, si por algo destaca su obra, es por el trasfondo psicológico y la profundidad con la que aborda sus personajes. A lo largo de su bibliografía, escasa para todos aquellos que disfrutamos con ella, el estudio que ha realizado sobre la sexualidad y sus filias, los traumas, el desarrollo del ego y el dolor humano, ha acabado conformando un estilo propio y personal capaz de diseccionar los tabús de la sociedad japonesa sin cortapisas: desde la necrofilia a la superación del nihilismo, pasando por todo tipo de violencia explícita y retorcida. En resumen, vendría a ser como una mezcla entre el Tarantino más violento y el Bergman más reflexivo. Sí, habéis leído bien, Bergman. Bajo mi punto de vista, quedarse en la sangre y en las escenas abyectas sería como acariciar la epidermis de sus creaciones, un craso error…

Su concepción de la violencia acciona la catarsis, define al ego y da sentido a la trama. Da igual que se trate de un asesino inseguro y cobarde que cada vez que mata alguien sufre una erección, o de un exbanquero arrepentido que un buen día decide trepanarse la frente: lo extremo y sus derivados adoptan el papel de mero vehículo narrativo para desarrollar el elemento central de sus historias: el ser humano.

ICHI THE KILLER
¿La película?

Ichi the Killer llegó a nuestras tierras en forma de película a comienzos del milenio bajo la batuta del excelso director Takashi Miike. El film proyectó una elegía a la violencia con una trama enrevesada alrededor del mundo de la Yakuza, que acabo derivando en un laberinto visual en el que la narración quedaba asfixiada por un cúmulo de imágenes impactantes y vísceras varias. Un sinsentido poético.

Pocos sabíamos por aquella época que aquel experimento de Miike estaba basado en un manga llamado Koroshiya Ichi, publicado por Shogakukan entre 1998 y 2001, que además de la película, contaba con un OVA y una segunda parte realizada en 2003.

Tengo al bueno de Takashi como uno de mis directores fetiche, pero voy a obviar un análisis más profundo de su largometraje. Simplemente quedaos con esta idea: si eres de esos que vieron la película y te pareció que faltaban piezas en el rompecabezas, en el manga encontraréis todas las respuestas a vuestras dudas.

Un momento, parece que tenemos una pregunta por ahí atrás.

-Todo esto está muy bien, pero ¿de qué va el manga?

Tienes toda la razón, amigo de la máscara de cerdito. Voy a ello.

LA MARIONETA PERFECTA

Si la sinopsis que iniciaba esta reseña no os ha parecido suficiente, dejemos que sean los propios protagonistas los que cuenten de qué va la trama:  

Siroishi Hajime, alias Ichi (“1” en japonés), es un joven psicológicamente inestable atormentado por traumas infantiles. Su entrenamiento en artes marciales, sus mortíferas piernas y una cuchilla situada en su zapato izquierdo le convierten en la perfecta máquina de matar. Su miedo a la confrontación le despierta una peligrosa vena psicótica ideal para los planes de Jii-San, alias El Viejo.  

En el otro lado, su némesis en la historia, Kakihara, mano derecha del jefe yakuza. Este asesino, con una concepción hedonística del dolor y una crueldad patente desde el primer minuto, halla su alimento vital en infligir y recibir sufrimiento. Vive por y para el sadomasoquismo.

Los secundarios tampoco se quedan atrás: necrófilos, heroinómanos, psicópatas, obsesos…una caterva criminal de lo más abyecta que inquieta al imaginar que todos ellos tienen cabida fuera del papel. Un buen ejemplo de esto son Jirou y Saburou. Os aseguro que la incomodidad que transmiten los dos gemelos es descomunal. Es tanto el rechazo, que a veces cuesta no apartar la vista de la lectura. Esa sensación de que “no hay nadie al volante” y que cualquier cosa puede ocurrir hace que nuestros miedos ocultos afloren ante lo que tememos pueda suceder: genitales amputados, laceraciones, torturas, violaciones, canibalismo…id preparando vuestra mecedora, vuestra mantita y una tacita de té mientras disfrutáis de su lectura.

LA YAKUZA

Aunque muchos de vosotros ya estaréis familiarizados con la Yakuza, veo importante hablar un poco de esta banda para que vuestra aproximación a este manga sea más gratificante (soy así de majo).

Esta sociedad criminal surgió en plena Era Edo, hace más de trescientos años. Gracias a su simbiótica vinculación con el Gobierno del país, y a sus corruptelas, ha conseguido sobrevivir erigiéndose como una organización jerarquizada con 53.000 miembros en su haber. La componen 21 grupos principales, siendo los tres más importantes los Yamaguchi-gumi, los Inagawa-kai y los Sumiyoshi-kai.

Aunque su origen no está del todo claro, algunas teorías formulan que comenzó con grupos diseminados de ronin, samuráis que no tenían un señor al que servir, que poco a poco se fueron haciendo con el control del juego, la prostitución, y toda clase de negocios ilegales.

A pesar de la mitificación que ha tenido en occidente, en Japón no están bien vistos: su mera presencia provoca miedo y rechazo, lo que no quita que se autodefinan como “grupos humanitarios que mantienen el orden en Japón” (definición que se pega de bruces con el hecho de que figure como la sociedad mafiosa a nivel mundial que más dinero maneja. Curiosamente en el terremoto de 2011 en Japón, la Yakuza ayudó a miles de familias que se habían quedado sin casa).

Pues bien, en este contexto, surge la historia de Ichi the Killer, situada en un condominio de apartamentos de Kabukicho, en Shinjuku, Tokyo, en el que el 80% de sus ocupantes son miembros de la yakuza. Una tierra de nadie en la que la policía se niega a entrar y en la que la única ley que impera es la de la violencia.

Como podéis imaginar, en este ambiente opresivo, la fiesta está servida.

TRAUMAS Y VENGANZA

Dos de los conceptos más importantes que aparecen en Ichi The Killer son el sentimiento de culpa y el trauma que éste genera. Esa es la gasolina que mueve la historia del protagonista. Ichi trata continuamente de cauterizar su pasado proyectando los recuerdos de aquellas personas que le provocaron dolor de niño. Esa rémora psicológica es la que le ayuda a desatar una violencia inusitada que le convierte en un arma mortífera.

Además, Yamamoto aprovecha la ocasión para denunciar el acoso escolar que sufren muchos alumnos de su país por el mero hecho de ser diferentes al resto (como pasa aquí, por cierto.). Es más, enarbola el concepto de superación personal como herramienta para llevar a cabo la venganza.

LAS LÁGRIMAS DEL ASESINO

Ichi The Killer es un manga de esos que te revuelven por dentro, de los que te hacen reflexionar sobre el concepto del dolor y la tortura. Afronta la degeneración del trauma deteniéndose en cómo nuestros recuerdos solidifican nuestra mochila vital. El señor Pasado estrangulando al Carpe Diem mientras devora lentamente al señor Presente.

Manipulación, placer, sexo, filias, mafia japonesa, maldad, psicopatía, culpa… Una historia humana, compleja, madura, laberíntica. Ichi The Killer es un manga que tenéis que leer ya. Creedme, no os arrepentiréis.

NOTA: Y si, de paso, alguien termina de publicar Homunculus,
del mismo autor, ya sería la leche.

¡Nos vemos en la Zona!

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. Mu chula tu reseña, gran manga, mejor persona. Me gusta mucho porque las ingentes cantidades de violencia no son gratis y tienen su porqué, y como bien dices son porqués pensados y muy documentados. La tara de cada uno queda perfectamente explicada y “excusada” quedando todo cerrado y haciendo que el guión sea canela fina.

  2. H. cha. dice:

    El manga es uno de los mejores de la historia, pero habiendo dicho eso quisiera que me aclararan una única duda de la perfección y el detallismo con el que es llevado este manga. Spoiler:

    En el final, precisamente la penúltima y la ultima pagina de el manga cuando el mafioso va corriendo a pegarle a Shiroishi(ya sano) y este vuelve a llorar como cuando era el asesino despiadado de antes y se mira cayendo la lagrima(creo). Si este es el final ¿Que significa esto? lo pregunto muy ansiosamente por que este manga me ha impactado en lo mas profundo de mi ser y quisiera dejar todo ciclo cerrado :).

  3. kekofromhell dice:

    Mi interpretación es que no está del todo curado: Sigue teniendo la misma fuerza en la pierna, recuerda como utilizarla, y las lágrimas vuelven a brotar.

    Sospecho que destroza a los yakuza a patadas

Deja un comentario, zhéroe