I AM A HERO EN OSAKA, de Kengo Hanazawa y Yuuki Honda

 


Título original
:
I Am a Hero in Osaka (アイアムアヒーロー in OSAKA)

Sello: Shogakukan
Mangakas: Kengo Hanazawa / Yuuki Honda
Colorista: B/N
Publicación Japón: Oct. 2016
Publicación España: Abr. 2017
Valoración: Volando voy, volando Kengo

 

 

En la Zona estamos muy familiarizados con los héroes, sobre todo con los supers. Pero en situaciones catastróficas hasta la persona más pusilánime puede llegar a ser un héroe de carne y hueso. Ante una situación adversa las personas desarrollamos un instinto de supervivencia que no suele aflorar en nuestro día a día, y con más motivo si tenemos que velar por la seguridad de otros. Dan igual los obstáculos, la distancia o la dificultad, en esos momentos te haces grande y te inunda una energía que empuja hacia delante en pos de conseguir tu único objetivo: sobrevivir. Por eso hoy…

I AM A HERO EN OSAKA
de Kengo Hanazawa y Yuuki Honda

Cuando una editorial se encuentra con un producto de éxito, reconocido y que funciona prácticamente en todo el mundo, ha dado con su filón. Sólo hay que seguir excavando, siguiendo el rastro de la veta, extraer todo el material y refinarlo para ponerlo a la venta. Y si no que se lo digan a Dragon Ball, que lleva 35 años dándole vueltas a lo mismo. Y bien es cierto que, I am a Hero, como franquicia, no le llega ni a la suela del zapato, pero podría dar de sí tanto o más que la obra de Toriyama.

Ya hemos probado los 8 relatos sobre los ZQN, un recopilatorio de historias cortas relacionadas (o no) con la plaga zombi que creó Kengo Hanazawa allá por el 2009. Y si bien aquella no trataba de la plaga en sí, funcionó bien como toma de contacto para ver si todo aquello que llevase el sello Z de Hanazawa se iba a vender como churros. Y vaya si lo hace, como si fuera la churrería de San Ginés en plena Feria de San Isidro.

Pues yo ahora unos churritos sí que me comía.

Esta nueva trilogía (recién finalizada y de momento, porque si quieren seguir sacando I am a Hero en una ciudad japonesa hasta el infinito y más allá, pueden hacerlo) sí que nos vuelve a situar en plena plaga ZQN, pero en distintos escenarios de Japón y con nuevos personajes.

El primer tomo, guionizado por el propio Hanazawa y dibujado por Yuuki Honda, arranca en el Aeropuerto de Itami, en Osaka, en el que acaba de aterrizar el avión de Kozue, que regresa de la boda de una amiga, totalmente desencantada con su propia relación y dispuesta a dejar plantado a su novio Tetsuo, pero por alguna razón no les dejan bajar del avión. Pronto descubrirán que la razón lleva esa Z en mayúscula y que hordas de ZQNs pululan por todas partes. En la otra punta de la ciudad se encuentra Tetsuo que en ese mismo momento emprende una carrera contrarreloj hacia el aeropuerto, entre miles de infectados, con el único fin de sacar a su amada de allí.

Ryanair cada vez está peor.

Partiendo de la base que este tomo es lo que es, hay que valorarlo como tal, como un relato independiente de la historia pero que se desarrolla a la vez y con la misma premisa. Es decir, nada de lo que ocurra aquí nos va a desvelar nada nuevo, pero sí aporta otro punto de vista a los acontecimientos. Si alguien pretende comparar una trama y otra, es evidente que esta se queda un poco corta. Es imposible conseguir una profundidad de personajes que se acerque a la de su obra madre por evidentes motivos de extensión, pero resultan suficientes para el ritmo narrativo impuesto.

Hanazawa sabe defenderse de su propio engendro y en algo más de 200 páginas nos presenta un relato tan simple como salvaje, en el que se hacen patentes las diferencias de carácter entre los tokiotas de la historia original y de los osakenses de esta, a pesar de que los protagonistas de ambas son las últimas personas que te imaginas que se salvarían en un Apocalipsis Zombi.

El pringado motorizado.

Otro de los puntos en común con su obra primigenia es el final abierto del que ha sido dotada por su autor. De nuevo, Hanazawa resuelve la historia personal, pero nos deja sin saber qué ocurrirá con el futuro de los personajes.

Los escenarios y el amasijo de cuerpos que forma la plaga de ZQNs también guardan bastante homogeneidad y aportan esa sensación de, llamémosle continuidad, a la saga. Aunque, todo sea dicho, el dibujo de Honda se parece al de Hanazawa, sí, pero de lejos. Le faltan todos esos detalles que aportan el hiperrealismo de la obra original del mangaka, que destaca sobre su colega en el diseño de escenas y, sobre todo, en el diseño de personajes, que aquí resultan algo infantiles y con menos expresividad, pero que no desentonan con el tono más ligero (en desarrollo, porque de gore va bien servida) de la historia.

Lo que sí que domina Honda a la perfección es el ritmo narrativo que antes mencionaba. Las viñetas grandes y el texto escueto, aunque resulte un poco tramposo, es lo que lo hace tremendamente divertido, ágil y fácil de leer, algo que también se vuelve en su contra porque te deja con ganas de más. Por suerte, para eso Norma Editorial se ha encargado de publicar los otros dos spin-offs, esta vez sólo supervisados por su autor original, pero que saciarán nuestra sed de zombis. Además, se dejan leer por cualquiera que se acerque a sus páginas, sin necesidad de saber nada de la historia original.

Tengo que ir al dentistaaaaaaAAAAA…

Una nueva oleada de zombis que llega con la única motivación de entretener al personal. Una nueva visión de los acontecimientos que desarrolló Kengo Hanazawa en su obra cumbre y la repercusión que tuvieron en otras ciudades de Japón. Una nueva trilogía para disfrutar de los zombis más surrealistas del género.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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