HOWARD, UN NUEVO HÉROE. La película.

CARTELHOWARDZONAZHERO

Título original:
Howard the Duck
Año: 1986
Director: William Huyck
Guión: William Huyck, Gloria Katz
Fotografía: Richard H. Kline

Reparto: Lea Thompson, Jeffrey Jones, Tim Robbins, Paul Guilfoyle, Liz Sagal, Dominique Davalos, Holly Robinson Peete, Tommy Swerdlow, Richard Edson, Miles Chapin, Richard McGonagle, Virginia Capers, Debbie Lee Carrington, Miguel Sandoval, David Paymer.
Valoración: El pecado original de Marvel (y George Lucas) / 10

Sinopsis: Desde un lejano planeta, y debido a un error de un laboratorio espacial, llega a La Tierra teletransportado un extraño personaje, un pato que dice llamarse Howard. Es acogido en casa de Beberly, una joven que es vocal de un grupo de rock. Cuando el doctor Jenin intenta devolverle a su planeta, la energia diabólica del experimento le atrapa, transformandole en el terrible Señor de las Tinieblas y Howard tendrá que enfrentarse a él.

Original Sin (Pecado Original en España), el cómic que ha puesto patas arriba el Universo Marvel (cuyo seguimiento podéis encontrar aquí), ha desvelado los trapos sucios de un montón de personajes de la editorial. Y uno de los afectados, de forma cómica pero no relevante, es Howard el Pato. El hilarante personaje creado por Steve Gerber y Val Mayerik (del cual ya os hablamos aquí) también tiene sus secretos oscuros. Pero el peor de todos, su mayor pifia, su pecado original… es haber protagonizado esta película.

No diré que no hay por dónde coger esta producción, pero poco me falta. Este atípico comienzo para la carrera cinematográfica de los personajes de Marvel es muchas cosas, y pocas son buenas. Lo primero, como ya he dicho, es que es completamente atípica, inesperada, acorde con su propia absurdez. El Capitán América, Spiderman, el Increíble Hulk (que para cuando se estrenó esta película ya había pasado exitosamente por TV)… nada, milongas, fue un pato con menos de 15 años de recorrido editorial el primero en saborear las mieles de la gran pantalla antes que todos esos bienhechores de colorines.

La que nos va a caer…

Tras años interesados en el potencial cinematográfico del personaje, George Lucas se alió con Steve Gerber (creador del personaje) y sus amiguetes de la escuela de cine Willard Huyck y Gloria Katz para llevar adelante la producción. Sin embargo, el proyecto que inicialmente iba a ser de animación y bastante cercano a los cómics en cuanto a contenido satírico social y espíritu en general, se convirtió en un proyecto de imagen real por mandato de la productora. Con Lea Thompson (Regreso al Futuro) interpretando a la cantante de rock Beverly Switzler -único personaje de la película aparte de Howard que pertenece al cómic- Jeoffrey Jones (Beetlejuice) como el científico Walter Jenning y un primerizo Tim Robbins (¡¡¡Mystic River!!!) interpretando a Jim Blunburtt, un asistente de laboratorio patoso, dirigida por Huyck, producida por Lucas y escrita por Steve Gerber Val Mayerik, Howard: Un Nuevo Héroe fue estrenada en 1986. Y los resultados fueron desastrosos.

Por una parte tenemos un protagonista borde, chulesco, con un punto macarra pero una cierta vena heróica que va y viene. Howard es el personaje principal y héroe de la película, pero en ningún momento terminamos de querer que lo sea por culpa del guión. O sea, en lugar de investigar cómo volver a su casa, el guión de marras decide que tengamos diez minutos de película dedicados a ver cómo un pato alienígena humanoide intenta… Buscar un trabajo remunerado. Sí, eso es heróico hoy en día, pero es de suponer que le pidamos otra cosa a un dichoso héroe emplumado de otro universo. Luego, tenemos un par de secundarios algo imbéciles que le dan la réplica al héroe y lo acompañan y apoyan (¿estorban?) a lo largo del metraje: Beverly, cantante de rock que acoge a Howard en su casa, y Jim, aspirante a científico que intenta averiguar lo máximo posible sobre el pato y su procedencia.

Patotetas. Nada más que añadir.

Jim es funcional, recurrente para apoyar al protagonista y ridículo en su caracterización. Beverly es tanto el gancho humano de la peli (¿una chica guapa relacionada con otra película fantástica de gran éxito en la época y encima cantando rock discotequero? ¡claro que sí!) como la damisela en apuros de la misma. Poco más. Si bien el personaje de Jim, como ya hemos dicho, es idiota, no protagoniza una secuencia al nivel de la centrada en el tira y afloja sexual por el que pasan Beverly y Howard. Digamos que va entre lo perturbador y lo vergonzoso tanto en ejecución como en resolución. Inquietante.

Y el villano… Bueno, digamos que el villano, Walter Jenning, en parte es lo peor de la película. Poseído por un ente conocido como Señor de las Tinieblas, Jenning es indescriptiblemente penoso durante su primer tramo como antagonista. Su poderío se reduce a dejar que los héroes se metan en líos ellos solitos a su alrededor mientras él se queda impasible, hasta que decide usar sus poderes cósmicos para… Volcar mesas y romper botes de salsa. No es que los efectos especiales fueran limitados -¡en absoluto, hablaré de eso luego!-, es que el personaje está escrito un poco con el ojete. Como el resto.

MALIGNOHOWARDZONAZHERO

Su entrada en Wikipedia acojona más.

Y de ahí deriva el principal problema de Howard the Duck: el guión, acompañado de una dirección bastante arrítmica, no es que sea malo, es que ni explora el potencial cómico del personaje como debería, ni se centra en cosas que hagan avanzar la trama en muchos momentos, ni hace que las frases y gags visuales supuestamente graciosos sean graciosos. Por no mencionar lo poco inspirado de los actores, algunos de los cuales ganaron Razzies por su interveción en este proyecto. Sin embargo, y tras toda esta paliza, hay algo bueno que debo decir: Me chiflan los efectos visuales de esta película.

Por obra y gracia de Industrial Light & Magic y Phil Tippet, tanto el clímax de la película, con el Señor de las Tinieblas mostrado en todo su esplendor -brillantemente animado en un stop motion tan fluido y bien encajado que deja en pañales a muchas criaturas modernas realizadas por CGI-, como el resto de efectos visuales repartidos a lo largo de la hora y cuarenta minutos que dura la película, son impecables. Las docenas de extremidades, colmillos y garras del Señor de las Tinieblas no se mueven, viven. Los rayos, explosiones y pantallas proyectadas lucen espectaculares tanto en las escenas en las que Jenning comienza a desatar su poder como cuando Howard usa el ultraligero.

¿Hay un tag para esto en Tubegalore?

En estos aspectos, los visuales, es irónico que quede como punto más flojo… El propio Howard. Y en este caso sí que debemos atenernos a las limitaciones técnicas, de tal forma que fue un completo caos coordinar el trabajo de animadores, marionetistas y actores disfrazados de pato, con unos trajes que en muchos casos dejaban ver a los actores de dentro y fueron la causa de numerosos problemas durante el rodaje de algunas escenas.

En definitiva, nos encontramos ante una película que no sabe a qué público se dirige, que falla en su ejecución y que no consigue hacer reír por mucho que lo intenta. Es sí, es mítica. Por muchas razones. ¿Os han quedado claras?

¡Nos vemos en la Zona!

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