HINA CHANGE, de Gaku Kajikawa

 

 

Título original:
Hina Change (ヒナちゃんチェンジ)
Editorial: Shueisha
Mangaka: Gaku Kajikawa
Publicación original: Jun. 2019 – Jun. 2020
Publicación España:
Valoración: Yo soy tu y tu eres yo

 

 


Es bien sabido que la sociedad nipona quizás no sea la más progresista en aspectos sociales. A través de la ventanita al modo de vida del país que suponen sus obras de ficción, se puede ver como persiste ese pensamiento conservador que etiqueta a lo perteneciente al colectivo LGBT como algo marginal o anormal que debe ser ocultado. Esto no es una competición para ver donde se es más o menos homófobo, ya que el odio es una lacra que está en todas partes, pero es difícil que no se te encoja el corazón al leer…

HINA CHANGE
de Gaku Kajikawa

Hina y Ren son amigos de la infancia. O más bien lo eran ya que, mientras que Ren siempre ha sido extrovertido y abierto con la gente de su alrededor, Hina es más discreta y tímida, no llegando a establecer amistad con nadie más y siendo empujada poco a poco al aislamiento mientras que su amigo ganaba en popularidad y se distanciaba lenta pero constantemente de ella. Sin embargo, comparten un secreto: cruzando sus dedos, pueden intercambiar su conciencia, pasando la mente de Ren al cuerpo de Hina y viceversa. Ren, tras ser rechazado por su amigo Makoto (que se toma a broma el hecho de que sea homosexual), utiliza la habilidad que tiene en común con su amiga de la infancia para confesarse (esta vez tomado en serio) y liarse con él. Lejos de amedrentar a su amiga por el uso sin su consentimiento de su cuerpo para este fin, Hina ve en esto una oportunidad. Una oportunidad que abocará su relación a un torbellino de toxicidad del que no podrá escapar ninguno de los dos indemne.

Vamos a sincerarnos un poco: tengo nula experiencia en esto de las relaciones. Mi timidez me sobrepasa a la hora de intentar tirar fichas y, en el remoto caso de que le gustase a alguien, estoy convencido de que ni utilizando un faro sería capaz de distinguir las señales. No pasa nada, lo tengo asumido. Y, aun con todo este trasfondo en negativo, la enfermiza relación que se empieza a gestar desde el primer momento en este manga hicieron saltar mis alarmas desde el primer momento. La trama en Hina Change es una bomba de relojería casera y con algún que otro cable pelado que puede petar por cualquier sitio en todo momento con la certeza absoluta de que todo el mundo va ha sufrir la explosión.

Desgraciadamente…

Gaku Kajikawa nos guía por el terreno pantanoso de sentirse necesitado a cualquier precio, obviando por completo la felicidad propia con tal de satisfacer a quien se ama y pensando ilusamente que eso te completará. El descenso a los infiernos que recorre Hina esta contado de una forma cruda pero sin caer en el mal gusto, en muchas ocasiones de forma tan aséptica que puede hacer olvidar el tremendo sufrimiento por el que está pasando.

La otra pata de esta enfermiza relación no lo pasa mucho mejor. A través de la figura de Ren, el mangaka hace un breve pero aclarador recorrido por cómo se ve la figura del homosexual reprimido en Japón, no muy diferente a la visión que se tenía en nuestro país hace no tanto tiempo. Aunque se le presenta como una figura trágica, el egoísmo del que hace gala no deja de ser el causante de todos los turbios acontecimientos que tienen lugar, siendo plenamente consciente de todo el sufrimiento que está ocasionando.

Piensatelo bien

Hina Change es un relato duro en el que nadie consigue lo que quiere. Muestra de forma clara una relación altamente tóxica en la que no hay odio, solo una necesidad terrible de conseguir lo que cada uno quiere a pesar de saber perfectamente que eso no es posible. Por supuesto que este manga dirigido a un público juvenil no es la panacea y hay ciertos aspectos que parecen resolverse con demasiada prisa pero no por ello deja de ser una lectura interesante y bien llevada.

Esta es otra de las joyitas que uno puede descubrir en MangaPlus, la aplicación gratuita de Shueisha (y no, aun no me ha llegado el cheque por la publicidad). Además de para seguir los estandartes de la revista de manga más popular del planeta, este experimento también está demostrando ser útil para hacer descubrir al gran público estas pequeñas obras que, sin aspirar a ser gigantescos mega hits, si que aportan nuevas visiones y narrativas inesperadas en la mastodóntica editorial.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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