HIGH SCORE GIRL. Ready Player 2

Título original: Hai Sukoa Gāru (ハイスコアガール)
Fecha 1ª emisión: 15 de julio, 2018
Estudio: J.C. Staff / Netflix
Director: Yoshiki Yamakawa
Reparto: Animación

Temporadas: 1
Episodios: 12
Género: Comedia/ Colegial/ Videojuegos
Valoración: ¡¡¡¡Hadouken!!!!

Haruo Yaguchi es un desastre de chaval que vive única y exclusivamente para los videojuegos, pasándose el día en los salones recreativos en busca de nuevos retos. Cuando Akira Oono, una misteriosa chica de buena familia, le derrota en el Street Fighter II, la vida de Haruo toma un nuevo propósito. Pero no es la única sorpresa que tendrá Yaguchi ya que Koharu Hidaka, compañera de escuela, empezará a adentrarse también en el mundo de los videojuegos con sorprendentes resultados.

Tranquilos que aunque recomiende un anime no es Hentai (aunque lo parezca).

A estas alturas de la película todos deberíais saber que no soy nada fan del manga, no digamos ya del anime. Si bien como cualquier hijo de mi época crecí con Oliver y Benji, Akira y, como no, Dragon Ball con el paso del tiempo mi afición por lo oriental se fue diluyendo hasta desaparecer casi por completo. Mi problema con el manga suele venir del ritmo de sus historias, no me acabo de acostumbrar a esa repetición de escenas alargadas y repetitivas y a la enorme cantidad de viñetas donde se desarrolla una misma acción, por no hablar de que no puedo para nada con las famosas escenas ridículas en las que los personajes se ruborizan o se les cae una gota de la frente. Como somos seres complejos, todo lo que digo se va al traste cuando leo los JoJo’s pero bueno, eso es harina de otro costal.

Con el anime me pasa más o menos lo mismo, o me pasaría, si hubiera visto un anime en los últimos… ¿25 años? Ni me acuerdo de la última serie de animación japonesa que vi, seguramente fue la Saga de Célula de Dragon Ball Z (porque sí, amigos, ni siquiera he visto la Saga de Bu, ya que me parecía más de lo mismo, pero peor). Entonces, ¿cómo he acabado viendo y reseñando Hi Score Girl? ¿Acaso es uno de esos famosos Castiga ZZ? ¿He perdido alguna apuesta con ese otaku insoportable que es Ferran? Pues no, la única explicación posible para que estemos aquí hoy responde al nombre de Street Fighter II.

Ryu, el más grande. Y desafío a quien diga lo contrario a que me gane una partida al SF II.

Hubo un verano en mi vida, muchos de vosotros ni habríais nacido, que por circunstancias que no vienen al caso me pasé todo un mes con mis primos mayores en un apartamento de un conocido pueblo costero. En el pueblo de al lado, a menos de 10 minutos caminando había varios salones recreativos con las máquinas de última generación. Yo, que en mi entonces corta vida, nunca había podido jugar a una arcade me pasé todo ese mes tirando monedas a todas las máquinas habidas y por haber. Por encima de todas destacaba una en la que ocho luchadores se enfrentaban en un torneo de artes marciales por todo el mundo. Unos gráficos increíbles, una música pegadiza, unos efectos sonoros deslumbrantes y unos movimientos que te dejaban con la boca abierta. Tenía 13 años y descubrir Street Fighter II fue lo mejor que me había pasado en la vida.

Con los años SF II llegó hasta casa con el pack de la Súper Nintendo (junto al Super Mario World) y aunque para entonces ya me lo había pasado cientos de veces en casa de un amigo, lo volví a jugar un millón de veces más, siempre buscando nuevos retos en cuanto a dificultad o records. Como pasaba entonces con los comics releídos mil veces, cuando solo tenías dos juegos los jugabas todo el tiempo, lo que te permitía exprimirlos al máximo y forjar unos recuerdos que ya te acompañarían de por vida. Y aquí estamos, más de 20 años después, hablando de ese videojuego. Porque la única razón que puedo esgrimir para haber visto los 12 episodios de Hi Score Girl es que, cada tanto, hablan de Street Fighter II (y derivados).

Esto debe ser lo más parecido que debe existir a una foto mía con 13 años.

No exagero si digo que la historia de Hi Score Girl no me interesa para nada, pues un triángulo romántico entre pre adolescentes dejó de interesarme cuando acabó Salvados por la campana. Si a eso le sumamos una animación muy plana y el ritmo pausado casi melancólico propio de un drama sesudo, puedo afirmar sin tapujos que mientras veía la serie me aburría y acabé por estar a otras cosas mientras no llegaba alguna escena relacionada con los videojuegos.

Pues no sólo de SF II vive la serie, también se dejan ver otros clásicos como Final Fight, Samurai Shodown, Mortal Kombat y demás y se hace un repaso a la evolución del mercado de los videojuegos, tanto de los arcades de SF II a Super SF II Turbo (que ni sabía que existía) para más tarde descubrir la llegada del 3D con Tekken y Virtual Fighter así como las nuevas generaciones de consolas domésticas como Turbo Graf, Sega Saturn, Super Nintendo, Neo-Geo y PlayStation. Esta evolución también se deja ver en los personajes que pasan de la escuela al instituto, llegando Haruo a buscarse un trabajo por las mañanas lo que supongo significa que ya no es un chaval. Por su parte, Akira sigue sin decir ni mu, lo que al principio hacía gracia se vuelve súper cansino y Koharu aparece y desaparece de la historia mientras su amor por Haruo permanece intacto pese a las mil y una dudas que, episodio sí, episodio también, demuestra cuando ve a Haruo volviéndose loco con los videojuegos.

Hola, soy un secundario tonto random y Carlos ni ha buscado mi nombre.

Si los personajes principales me importan un bledo no os digo ya los secundarios. Hay un par de chavales de la escuela que me desconciertan totalmente, como el que tiene estrellas rodeando su cara en plan guay o la chica que va tocando paquetes a los chicos con una cara que parece un demonio del Ghost’s and Goblins. Los adultos no son mucho mejor ya que tanto el chófer de Akira como, especialmente, la madre de Haruo son dos personajes que viven en la exageración constante y su única gracia son los golpes que le arrean al pobre idiota.

Como veis, mi interés en esta serie es puramente anecdótico, lo que vendría siendo un placer culpable cuyo único placer es ver pequeñas dosis de los videojuegos con los que crecí. Pero igualmente no me quejo pues, por ver 5 segundos de SF II vale la pena aguantar lo que sea, más si vienen acompañados de anécdotas y trucos de gamers.

Y es que supongo que en el fondo entiendo la obsesión de Haruo por ser el mejor en el Street Fighter II pues en mi época dura llegué a obsesionarme tanto con el juego que llegué a pasármelo jugando soóo con una mano y hasta probé de jugar con los pies.
Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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1 respuesta

  1. Joe Runner dice:

    «Mi problema con el manga suele venir del ritmo de sus historias, no me acabo de acostumbrar a esa repetición de escenas alargadas y repetitivas y a la enorme cantidad de viñetas donde se desarrolla una misma acción…» Algo que no sucede, PARA NADA, con los cómics pijameros jajajajaja.

    ¡Gran reseña, truhán! Es cuando uno sale de su zona de confort en el que demuestra que es un redactor de los pies a la cabeza. Y tú ya has demostrado que eres todoterreno. Ale, ahora te toca reseñar un disco de metal, un libro de autoayuda y ya lo tienes. ¡Ánimo, otaku!

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