HEREDITARY. Que nos quiten lo ‘heredao’

Título original:
Hereditary

Año: 2018
Director: Ari Aster
Guión: Ari Aster
Fotografía: Pawel Pogorzelski

Reparto Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff, Milly Shapiro, Ann Dowd

Valoración: La herencia recibida

SinopsisCosas extrañas comienzan a suceder en casa de los Graham tras la muerte de la abuela y matriarca, que deja en herencia su casa a su hija Annie, quien no tuvo una infancia demasiado feliz junto a su madre, y cree que la muerte de ésta puede hacer que pase página. Pero todo se complica cuando su hija menor comienza a ver figuras fantasmales, que también empiezan a aparecer ante su hermano.

Sí, puede que ya hayas visto esta cabecera en otras reseñas, pero es que Hereditary es lo más terrorífico que verás en cartelera este año. Ni purga ni purgo. La peli de terror del año es esta.

Y ahora que he captado tu atención, si eres de los que por “cine de terror” entiende ese segmento del género en el que la experiencia se limita a botar en el asiento, pero no por miedo, sino del dolor que sientes en el tímpano al explotar en uno de esos miles de sobresaltos por exceso de volumen. Y al final para que pase un gato… Si eres de ésos, entonces, esta película no te va a gustar porque de eso no tiene. Además, te va a hacer pensar y lo más seguro es que acabes haciendo bromitas con tus acompañantes y jodiendo la experiencia al resto. Así que, si eres de ésos, mejor no vayas verla y todos contentos.

¡¡No se habla en el cine!!

Para el resto de personas a este lado del mundo civilizado, Hereditary es una muy grata sorpresa dentro del género, quizá un poco lenta en la narración pero tremendamente efectiva en su desarrollo y muy resolutiva en su recta final. De esas películas que se van cociendo a fuego lento en tu cabeza, que te van dejando poso, y, aunque el aspecto del plato dé ganas de devorarlo, se disfruta mucho más si se mastica a conciencia. (Nota: no es la primera vez que me salen símiles gastronómicos con pelis de terror y tengo que hacérmelo mirar).

Como todo en esta vida, el cine de terror tiene sus modas, va cambiando a lo largo de los años y, según la época en la que nos centremos, encontraremos unas tendencias u otras a la hora de asustar al personal. Por suerte, la corriente que nos toca vivir ahora está marcada por un estilo de terror más adulto, pensado para meterse en los recovecos de nuestras mentes, fobias y miedos y atacarnos desde dentro de la psique. Con esto no quiero decir que Hereditary no sea potente visualmente, porque lo es, me refiero a que el miedo que nos confiere es mucho más psicológico que visceral. Al final, siempre te puedes encarar a un asesino en serie, pero la herencia recibida y el destino son difíciles de combatir.

Lo peor que he heredado no es la cara.

Sea la época y tendencia que sea, en la mayoría de las pelis de terror nada es lo que parece y los protagonistas y sus intenciones van degenerando hasta llegar al desenlace que contiene la apoteósica revelación. Y aquí no va a ser menos.

Annie, la madre, se nos presenta como una persona centrada en su peculiar trabajo como reproductora de escenas en miniatura, pero nada mas lejos. Su familia le ha dejado en herencia numerosos traumas psicológicos con los que deben cargar su marido y, sobre todo, sus hijos: su padre se dejó morir de hambre durante una depresión psicótica, su hermano se ahorcó en su último brote esquizofrénico y su madre, tras años de muy mala relación, acaba de morir demente perdida y dejando más secretos de los que parece a primera vista. A partir del funeral de la abuela se desencadenarán una serie de acontecimientos que nos traerán de cabeza hasta el final.

Porque Hereditary juega con el miedo real y el sobrenatural, con los traumas heredados y los creados, con la realidad y el subconsciente, con lo que se vive y con lo que se sueña. Pero no pretende engañar a nadie y sabe jugar con los espacios (dimensionales y mentales) para crear una atmósfera cada vez más cerrada, oscura y agobiante.

Caravaggio estaría orgulloso de este tenebrismo.

Ari Aster, no sólo ha dado en el clavo con el cuarteto protagonista, encargado de recrear y transmitir cada trauma, sino que ha sabido rodearse de un buen equipo técnico, capaz de componer imágenes impactantes que se imprimen para siempre en la retina. La impecable dirección de fotografía, a cargo de Pawel Pogorzelski, es sobre lo que se apoya el guión para ir tomando su monstruosa forma e ir oscureciendo sus intenciones. Da gusto ver cómo un director novel es capaz de sacarse de la manga técnicas narrativas espectacularmente reveladoras a la vez que artísticas, desde el primer plano hasta el último. En concreto el primer plano y el último.

Una maravillosa propuesta, con aires de nuevo terror al estilo Babadook o The VVitch, pero sin perder el toque de clásicos como La Semilla del Diablo (incluso en Latinoamérica han traducido el título de tal forma que destroza la peli, como ocurrió con Rosemary´s baby) o El Exorcista. En cualquier caso, ha nacido una estrella, un nuevo título que hace del terror en tu propia casa, un arte.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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