HAL JORDAN Y LOS GREEN LANTERN CORPS, Vol. 1, de Robert Venditti, Rafa Sandoval y Ethan Van Sciver

Título original:
Hal Jordan and the Green Lantern Corps, Vol. 1: “Sinestro’s Law” TPB
Sello: DC Comics
Guionista: Robert Venditti
Artistas: Ethan Van Sciver, Rafa Sandoval
Entintador: Jordi Tarragona
Coloristas: Jason Wright, Tomeu Morey
Contenido Hal Jordan and the Green Lantern Corps: Rebirth #1 (Sep. 2016), Hal Jordan and the Green Lantern Corps #1-7 (Sep. – Dic. 2016)

Publicación USA: Febrero 2017
Public. España: Dic. 2016 – Abr. 2017 (ECC Ediciones)
Valoración: Han vuelto para quedarse / 10

HAL JORDAN Y LOS GREEN LANTERN CORPS: REBIRTH, Vol. 1
de Robert Venditti, Rafa Sandoval y Ethan Van Sciver

Hablar de los Linternas Verdes es hablar de algo más que un personaje, una historia o un héroe. Cuando hablamos de los defensores esmeralda nos referimos a historias increíbles, batallas épicas, situaciones ridículas, enternecedoras, memorables o acciones que marcaron un antes y un después dentro de su universo. No voy a entrar en explicar el origen de estos policías espaciales que se dedican a velar por la paz y la concordia en cada lugar del espacio, más que nada porque mi compañero Fernando Aguilar hizo un trabajo genial en su reseña de Green Lanterns explicando el origen de éstos. Dejando esto presente, está claro que, al tratarse de una organización con una cantidad casi infinita de protagonistas, es casi imposible fijar el foco en uno de ellos para resumir toda una historia de aventuras, pero creo que el presente cómic merita hablar de tres de ellos.

El armamento pesado está de vuelta.

Empezaremos hablando del eterno marine, John Stewart, que debutó en las páginas del segundo volumen de Green Lantern #87, de la mano de Dennis O’Neal y Neal Adams. Por cruel que suene, la factoría de los linternas siempre ha buscado representar a “las minorías raciales” para contentar al público americano, por lo que Julius Schwartz habló con el equipo creativo para que en esta ocasión se tratara de una persona afroamericana. Lo anecdótico del tema es que, cuando se les preguntó el por qué del color de piel, se excusaron en que debemos tener un Linterna Verde negro, no porque nosotros seamos liberales, sino porque tiene sentido”, dejando bastante claro de qué pie cojean. Pero politiqueo aparte, el personaje nunca gozó de mucha popularidad, sobre todo porque se ha pasado media vida lloriqueando por la destrucción del planeta Xanshi, aunque con el paso de los años ha ido ganado empaque. Un pasito adelante fue cuando protagonizó el título de Mosaico, pero dos atrás fueron su paso por los Darkstars y su pésimo retorno a los Corps. No obstante, y reiterando lo anteriormente dicho, ha ido ganando enteros después de su vuelta y actualmente es uno de los pesos pesados y mente pensante de los Green Lantern. Y es que un mal inicio lo tiene cualquiera…

El siguiente de la lista es Guy Gardner, que se concibió como el sustituto perfecto, predestinado a ser el gran líder con el paso de los años. Pero, desde su debut en el Green Lantern #59 de 1968, ya se intuía que ese no era el papel que Guy iba a desempeñar. En pos de encontrarle un hueco y que no se convirtiera en el segundo linterna de “usar y tirar” (¿alguien dijo Charlie Vicker?), la editorial intentó encontrarle un hueco a este fanfarrón pelirrojo. Su simpleza y brutalidad le sirvió para convertirse en el bufón de algún que otro supergrupo, destacando su época de la Liga de la Justicia Internacional. Pero no sería la única faceta que conoceríamos del personaje, pues también se convirtió en una especie de Castigador que se hacía llamar por su apellido o un híbrido vuldariano que generaba su propio exoesqueleto lleno de armamento. Tras los Nuevos 52, el pasado atormentado del personaje se borró por completo, haciendo que su personalidad no tuviese una explicación lógica y quedando como un completo idiota. Sin embargo, nadie puede negar que nos encontramos ante uno de los personajes más nobles de corazón y fiel a su gente, pese a la fachada de duro que pretende mostrar siempre. Es por ello que, pese a haber sido, inclusive, el cabecilla de los Linternas Rojas, sigue siendo uno de los guardianes esmeraldas más respetados y queridos.

Amo a Guy Gardner, muy mucho.

Eso sí, si tenemos que hablar del gran ejemplo dentro de los Green Lantern Corps, ese sería Hal Jordan. Aparecido en 1959 en el Showcase #22 de la mano de John Broome y Gil Kane, sería el sustituto natural de Alan Scott para la Edad de Plata, afianzándose con el paso de los años como el gran estandarte esmeralda. Y esto último no lo decimos en vano, ya que ha sufrido miles de idas y venidas, pero siempre manteniendo un papel principal en todas las aventuras que rodaba al grupo. El ejemplo claro de ello es que los dos personajes antes mencionados, Stewart y Gardner, se crearon como herederos del mando de Jordan, pero nunca pasaron del papel de ayudantes. El fandom que rodea al personaje es brutal, y eso que también ha sufrido cambios alienantes en sus ser con el transcurso de los años. Como ejemplo de estos cambios raros, llegó a ser Parallax, intentando reiniciar todo el universo en un evento algo fallido y por lo cual se creó a Kyle Rayner. Aunque también ha sido el portador de Espectro, Ion y actualmente se lo podría catalogar de puto amo del poder verde. Pero es algo que veremos más adelante…

No quiero desmerecer a personajes tan emblemáticos como Kilowog, Abin Sur o el resto de colores del espectro visible, encabezados por el ex-compañero de Jordan, el rosáceo Sinestro, pero es que entonces no acabaríamos con la introducción nunca. Quizás el único que merezca cierta presentación sea el cabeza de los Sinestro Corps, ya que fue el mentor de Hal en su llegada a los Linternas Verdes y que terminó descubriéndose que en realidad estaba podrido por dentro. El guardián de Korugar forjó su propio anillo, de color amarillo y que se alimentaba del miedo, para poder rivalizar contra los Green Lantern Corps y quitarles la hegemonía del universo. Pero todo eso es agua pasada. ¿O quizás no tanto?

A pico y pala siendo el puto amo.

Como era de esperar, la historia del tomo continúa con todo lo acontecido en el universo DC y los Linternas durante estos últimos años. Después de la batalla final entre los defensores esmeralda y los lacayos de Sinestro, que se decantó de parte de los linternas amarillas, el universo se encuentra regido por estos últimos, representando la ley y el orden universal, gracias, en parte, a la dirección de Soranik Natu, una ex-linterna verde e hija del villano Sinestro. Pero la paz no parece que vaya a durar mucho tiempo, ya que el antiguo líder amarillo pretende sembrar el miedo en todos los seres vivos que componen la galaxia, para, de esta forma, aumentar todavía más su poder y conseguir escapar del frío toque de la parca. Lo que en realidad él no sabe es que, en un rincón del universo, Hal Jordan está forjando un nuevo anillo de poder a partir de su propia voluntad y el guantelete con el que quedó tras la batalla. Además, en otro lugar, el resto de componentes de los Green Lantern Corps que sobrevivieron a aquella batalla, han logrado volver a nuestra realidad, y no dudarán buscar, todos ellos, la caída del imperio basado en el miedo y la mentira de Sinestro y sus linternas.

Y en realidad, poco más puedo contar de la historia, porque terminaría haciéndoos spoilers que terminarían estropeando una lectura entretenida y divertida para el fan de la saga. Robert Venditti está de vuelta con estos personajes y los adora, cosa que se puede comprobar en todo lo que ha escrito hasta el momento, que son casi cuatro años ya desde que se reenganchara con la franquicia. Como seguidor de todo lo que envuelve a los Linternas Verdes, estoy totalmente encantado con el trabajo que está haciendo en la editorial, haciendo especial hincapié en este tomo que reseñamos hoy. No se ha dejado nada en el tintero y ha continuado la historia de manera magistral, alejándose de incongruencias de la editorial, mostrándonos a un Sinestro y un Hal Jordan en su estado más poderoso y dejándonos claro desde el inicio que la cosa va a ir a más. Al principio he mencionado la importancia de los tres terráqueos en los Corps y aquí se hace patente. De hecho, tanto Stewart como Gardner están a la altura de su compañero Jordan, que derrochan carisma a raudales. Utiliza perfectamente los perfiles de cada uno de ellos y los explota en su beneficio, presentándonos una historia de acción a raudales, en la que la brutalidad puntual no pasará desapercibida.

Muy majo este Sinestro con su peña…

Puede que a mucha gente no le pueda gustar precisamente porque su punto fuerte radica en las situaciones de acción pura y sin destilar, pero creedme cuando os digo que le viene a las mil maravillas. Creo que cualquier tipo de retorno o diálogo pesado podría haber resultado totalmente perjudicial para la historia, dándonos la sensación de que Venditti estuviera estirando el chicle hasta límites insospechados. No os voy a mentir, se me hace extraño que un cómic pijamero me haya gustado tanto, pero lo del César al César. Además, el cómic se apoya en un apartado artístico de primera, con un Ethan Van Sciver brillante, pero que se ve superado por un Rafa Sandoval inmenso. El español cuenta con el entintado de su compañero Jordi Tarragona y, juntos, nos regalan los mejores dibujos de la obra. Los tres artistas se entienden a las mil maravillas y ofrecen un trabajo que brilla por su homogeneidad cualitativa, al igual que los coloristas Jason Wright y Tomeu Morey, que presentan una paleta muy similar entre ellos, ayudando al lector a poder centrarse en la historia sin problemas.

La gran noticia es que el cómic lo encontramos editado en nuestras tierras. El problema es el cómo. ECC Ediciones se ha encargado de traernos esta serie, en un total de cinco números distribuidos de la manera más chustera. Los dos primeros publicados en USA, se trajeron tal cual, pero después empezaron a recopilarlos de dos en dos en cada una de las publicaciones. Puede que sea una tontería, pero la cosa hubiese ido mejor si se hubiese publicado todo en grapas o en un tomo recopilatorio, al igual que hizo la editorial americana originalmente. Sigo pensando que es por falta de planificación interna de la editorial española, que para alguna edición que se curran bien, luego te hacen tres de estas. Bueno, ellos sabrán…

Putoamismo a la enésima potencia.

En resumen, nos encontramos ante el gran retorno de una de las franquicias estrella que, de una u otra manera, siempre consigue salir a flote y destacar por su buen hacer. Toquemos madera para que Venditti siga teniendo buenas ideas a largo plazo y que siempre se rodee de grandes artistas. Que trabajando en esa editorial, cualquier día te encasquetan un Jim Liefeld y te joden el invento. Y no sería la primera vez que ha pasado, ni la última que pasará. Porque DC.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe