HADES. Escapada infernal.

Vengo de frente y con la cara destapada: soy un fan absoluto de los trabajos de Supergiant Games. La manera en que siempre mantienen un nivel tan alto tanto en lo mecánico como en lo estético me maravilla desde su primer título al que jugué y aquí no han defraudado en absoluto dando lugar a una obra que, tras dos años de odisea en forma de alfa, ha sido perfeccionada en todos los aspectos posibles. Esto es Hades.

Si, este es el enésimo roguelike del que hablamos en la Zona (incluida la sección del podcast en que hablamos de este género en exclusiva) y si, este vuelve a suponer un hito que lo convierte en un imprescindible instantáneo para los amantes del mazmorras generadas de forma aleatoria. Hades se nutre de todas las características que se han ido desarrollado dentro de este tipo de juegos y lo combina a la perfección con la experiencia que tiene Supergiant Games con títulos de acción en vista isométrica. De hecho, muchos pensarían que tirar por esta vertiente de encuentros infinitas era el paso lógico dado lo bien que han gestionado los combates por oleadas a lo largo de sus producciones más populares, de modo que la pregunta es obligada: ¿ofrece algo más que lo distinga por encima del resto?

Yo solo pasaba por aquí.

Hades sabe que has jugado a muchos roguelikes antes. Lo sabe tan bien que se permite bromear con las características propias del género, que en este caso vienen justificadas narrativamente: como Zagreo, hijo del dios griego del inframundo, decides huir de la morada de tu padre derrotando a todas las huestes infernales que encuentras en tu camino hasta que, tarde o temprano, caes derrotado y, al expirar tu último aliento, regresas al principio para volver a intentarlo una vez más reiniciando un ciclo sin fin que poco tiene que envidiar al castigo eterno de Sísifo. En este sentido, el juego tiene una nota de humor autoconsciente que que sirve para picar al jugador, retarle por llegar más lejos y premiarle al alcanzar diversos hitos. Lo más brillante y lo que convierte a esta obra en una tan particular dentro del género es que estos premios no son (en su mayoría) útiles desde el punto de vista mecánico, si no premios en cuanto al avance de la trama y elos vínculos entre los personajes.

En Supergiants Games nunca han sido muy duchos con los diálogos. O, al menos, a lo que entendemos por una conversación convencional. El hecho de que todos sus protagonistas hasta el momento fuesen mudos les convertían en espectadores frente a un mundo cuyas normas, sociedad y habitantes se van construyendo a partir de los comentarios del acompañante de turno. En Hades se rompe con esto y Zagreo lleva la batuta en cuanto a la interacción con el resto de personajes, creando unas relaciones creíbles que se van desarrollando a medida que volvemos a encontrarnos con ellos muerte tras muerte. Esto, junto a lo bien planteada que está la historia principal, son los principales alicientes para echar una partida más y el hecho de que sea un verdadero gustazo jugarlo no hace que favorecerlo aun más.

Una copita para coger fuerzas y a continuar.

Poco había que demostrar en cuanto al diseño de los combates ya que, desde el principio del alfa, se veía como se había construido una base sólida a partir de lo aprendido en todos los juegos anteriores. Aunque todas las partidas empiezan de una forma tranquila y pausada, poco a poco los enfrentamientos van ganando en intensidad convirtiéndose en una danza frenética de esquivas y golpes donde quedarse quieto no es una opción. El amplio abanico de armas (junto a sus variaciones) disponible así como la gran cantidad de mejoras temáticas por cada dios del Olimpo dispuesto a ayudarte en tu huida te alienta a buscar el combo perfecto, aquel que te llevará una sala más adelante que en el anterior intento o, al menos, aquel con el que te sientes más cómodo para destruir a todo espíritu que se cruce en tu camino.

El broche de oro que empaca esta obra es el apartado artístico, tanto a nivel visual como sonoro. Lo cuidado de la estética de esta reimaginación de la mitología griega solo se ve superado por el maravilloso trabajo al que nos tiene acostumbrados Darren Korb con la banda sonora. Da gusto recorrer las mismas salas una y otra vez por la cantidad de detalles que contienen y por como la música acompaña a cada golpe que asesta el arma.

Por favor, respeten el metro y medio de distancia en la cola.

Hades lo tiene todo para convertirse en EL IMPRESCINDIBLE del género así como, ahora que ya está acabado, en uno de los mejores juegos del año. Es una aventura infinita hilada con tanto mimo y con todos sus aspectos cuidados tan al detalle que uno espera no escapar nunca de este infierno.

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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