HA NACIDO UNA ESTRELLA. Entre debuts anda el juego

Título original:
A Star Is Born
Año: 2018
Director: Bradley Cooper
Guión Will Fetters, Bradley Cooper, Eric Roth, Dorothy Parker, Alan Campbell, Robert Carson (Historia: William A. Wellman)
Fotografía: Matthew Libatique

Reparto: Bradley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliott, Andrew Dice Clay, Bonnie Somerville, Dave Chappelle, Michael Harney, William Belli, Rafi Gavron, Rebecca Field, Anthony Ramos, D.J. Pierce, Steven Ciceron, Andrew Michaels, Jacob Taylor, Geronimo Vela, Frank Anello, Germano Blanco

ValoraciónAcordes familiares /10

Sinopsis: Jackson Maine es una estrella de la música que se enamora de Ally, una artista que lucha por salir adelante. Justo cuando Ally está a punto de abandonar su sueño de convertirse en cantante, Jack decide ayudarla en su carrera hacia la fama. El camino será más duro de lo que imaginan… 

Bradley Cooper y Lady Gaga, dos de las figuras más poderosas en sus respectivas industrias culturales, encuentran en Ha Nacido una Estrella una forma de reinventarse y proyectar una nueva imagen de ellos mismos. Él consigue dotar a su primer trabajo como director de química y fuerza suficientes para impulsar una historia con poco margen para sorpresas. Ella, interpretar a una versión aún inocente de sí misma que convence y emociona cuando más se libera de los focos y maquillaje. El magnetismo de ambos augura un éxito comercial para la enésima revisión de la historia de amor amenazada por las sombras del mundo del espectáculo, que sobrelleva su falta de originalidad con un cuidado trabajo visual y musical, a pesar de que en ocasiones le pase factura.

¿Te sabes la de “la chica yeyé”?

Un cantante de country se queda prendado de una joven cantante de bar deseosa de triunfar, pero insegura de su propio talento. Su relación lanzará a ella al estrellato mientras él entra en declive por su alcoholismo, sus traumas infantiles y sus celos. No es difícil imaginar por dónde pueden ir los tiros. Al fin y al cabo, se trata del cuarto remake de una película original de 1937, que cambia circunstancias pero no se desvía de los puntos esenciales de la historia. Esta versión habla sobre cómo las fuerzas del show business afectan a las personas, o cómo los fantasmas del pasado nos pueden sumir poco a poco en espirales autodestructivas. Nada que no se haya dicho antes, seguro, aunque por lo menos lo hace con naturalidad y sin recurrir a recursos ñoños y moralistas que hubieran tirado por tierra la credibilidad de Cooper como director.

A ratos sí se llega a echar de menos algo más de arrojo en un metraje demasiado extenso y que avanza cauteloso, sobre todo en una segunda mitad que se estanca demasiado tiempo en las mismas notas. Pero quedémonos con lo bueno: la cinta se salva de la tentación de caer en golpes de efectos melodramáticos que lo único que hubieran conseguido es subrayar la predictibilidad de su historia. Porque sí, ya hemos visto esta historia, muchas veces, y la seguiremos viendo. Esta versión no es la definitiva, ni la más completa, ni la más innovadora, pero sí es una muy solvente, cuyo mayor valor radica en otra parte: no lo que cuenta, sino el quién lo cuenta.

Grabo el concierto con el móvil y luego lo subo gratis a Youtube…

Tenemos, por supuesto, a un Bradley Cooper desenvolviéndose a la perfección en sus nuevas posiciones. Además de la silla de director, toma también por primera vez el micrófono y la guitarra. Sin experiencia musical alguna, Cooper consigue convencernos sobre el escenario de su Jackson Maine, que abre la película con el rockero tema ‘Black Eyes’ en un multitudinario festival de música. Fantásticas las recreaciones de conciertos sobre el escenario, siendo imposible no emocionarse con la primera vez que Cooper y Gaga interpretan juntos ‘Shallow’, la canción estrella de la banda sonora.

Por su parte, Lady Gaga revela un espectacular talento dramático con un personaje que podría ser su propio reflejo. En ocasiones, se echa en falta algo más de caracterización para su Ally, menos perfilada que su compañero, aunque termina funcionando gracias a la química que destila la pareja. Los fans de la diva del pop encontrarán en su interpretación razones suficientes para ver la película, que por supuesto hace buen uso de su talento musical, pero que sorprende en los momentos más íntimos.

En esta parte del guión dice que tengo que cantar Poker Face en acústico.

El carisma de sus estrellas y la excelente subtrama con el personaje de Sam Elliot mantienen el listón alto cuando el guion más acusa de sus telarañas, especialmente en un tramo final endeble y con poca capacidad de sorpresa. La eficaz puesta en escena, especialmente durante los conciertos, la calidad (y contraste) de la música interpretada por Cooper y Gaga y sus interpretaciones son razones más que suficientes para hacer que merezca la pena volver a contar esta historia, aunque la hayas oído antes.

¡Nos vemos en la Zona!

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