GUY, RETRATO DE UN BEBEDOR, de Florent Ruppert, Jérôme Mulot y Oliver Schrauwen

 

Título original:
Portrait d’un buveur HC
Sello: Editions Dupuis
Guionistas: Florent Ruppert y Jérôme Mulot
Artista
: Oliver Schrauwen
Publicación Francia: Febrero 2019
Publicación España: Marzo 2019 (Fulgencio Pimentel)

Valoración: Nunca le hago ascos a la última copa ni al próximo bar…

 

Guy es un borracho empedernido cuya única motivación en esta vida es pegar un trago. Cuando se vea embarcado en una aventura marítima tendrá la ocasión de mejorar como persona cuando recaiga bajo su responsabilidad un menor a quien debe enseñar un oficio. Por desgracia para todos, Guy sigue empeñado en beberse hasta el agua de los floreros por lo que su curriculum de maldades irá en aumento mientras se moja el gaznate. Después de todo esta es la historia de…

GUY, RETRATO DE UN BEBEDOR
de Florent Ruppert, Jérôme Mulot y Oliver Schrauwen

Más allá de los pijamas coloridos y  los héroes con poderes increíbles, pasado el horizonte de las historias temáticas de diferentes géneros, una vez cruzado el camino de los biopics y los sucesos históricos hay todavía un mundo de cómics por descubrir. Tan vasto es el universo de posibilidades que resulta imposible, ya no digo leer, sino conocerlo todo, con lo que ello conlleva, pues a veces marea imaginarse la cantidad de buenas historias que nunca llegaremos a disfrutar. Y lo peor de todo es que no hay nada que podamos hacer para evitarlo, así que es mejor resignarse y darse por satisfecho cuando descubramos un cómic diferente. Y si hay algo que definiría a Guy, retrato de un bebedor es esa aureola de diferente que se desprende de cada página.

Diferente en cuanto al protagonista, un borracho sin solución que no duda en recurrir al asesinato para sacarse unas monedas que pueda cambiar por bebida, diferente por la historia que mezcla humor negro, aventuras de piratas, reflexiones sobre la muerte y la existencia, diferente por un dibujo de aparente sencillez que da lugar a varias interpretaciones y un color que nos sumerge aún más en un mundo de locura. Todo esto supondrá un esfuerzo para el lector que no lo tendrá fácil para acompañar a Guy a ese pozo amoral sin fondo que es su vida. Del mismo modo que Guy puede ser un borracho simpático y un crápula sin escrúpulos con esta obra puedes reír, pero también contiene pasajes más duros que nos pueden hacer sentir incómodos e incluso hay tiempo para filosofar.

Y así todo el día oiga.

La historia arranca con la presentación de Guy, protagonista absoluto de la obra, al que acompañaremos durante un día más de su existencia que consiste en despertarse borracho en la calle y empezar a beber hasta que vuelve a dormirse borracho en cualquier sitio. Entremedias robará, engañará, cantará alegre y se dará de mamporros por igual, sufrirá el desprecio de muchos y despreciará a otros tantos, pero principalmente la constante será empinar el codo. Con estos credenciales no resulta sencillo empatizar con este ser despreciable, pero eso a Guy no le importa y al ser un personaje tan magnético conseguirá transportarnos a sus mundos para contemplar atónitos como de miserable puede llegar a ser. Y ya os digo que puede serlo y mucho. Pero para ello primero deberá vivir mil y una desventuras que lo llevarán a enrolarse en un barco pirata donde rodeado de tanta maldad todavía se las apañará para destacar gracias a una vileza innata.

Puede parecer que estamos ante un cómic demasiado duro o pesimista cuando en realidad es todo eso, pero también una comedia de pícaros con toques de aventura y terror. La comedia la hallaremos en multitud de escenas que te arrancan una sonrisa bien sea por lo pasado de vueltas que va siempre Guy, y los diferentes enredos que eso conlleva, como por el elenco de secundarios que lo va acompañando durante la historia. La aventura vendrá en el tramo central de la obra con la entrada en escena de los piratas, con varias escenas repletas de combates a espada con sus dosis de violencia explícita, aunque con este dibujo tan peculiar no pueda parecer tan espectacular como suena. Y el terror viene de la mano de ese submundo en el que se reúnen las víctimas de Guy en el que se habla de lo divino y lo terrenal en diferentes escenas a cada cuál más esperpéntica, grotesca y cruel.

Botellón y garrafón, todo en uno.

Esta mezcla de géneros funciona a la perfección gracias al notable guión escrito a cuatro manos por Florent Ruppert y Jérôme Mulot que consigue arrastrarnos a este mundo surrealista plagado de seres perversos gracias a una excelente caracterización del protagonista que lleva todo el peso de la obra entre trago y trago. Los autores se toman su tiempo para presentarnos a Guy, en una escena sin apenas diálogos pero muy explicativa,  y ver de lo que es capaz para conseguir una copa. A partir de entonces casi toda la acción fluye de manera natural, sin usar apenas textos de apoyo ni grandes diálogos, volcando casi todo el peso narrativo en escenas muy bien construidas como el abordaje de los piratas, la llegada de la comitiva a un palacio y la tormenta que casi se lleva por delante a Guy. Las escenas intercaladas del mundo de los muertos servirán como nexos de unión entre los diferentes capítulos de la obra, amén de constituir un relato propio que acabará conectado con la acción real, terminando de darle al comic ese tono onírico que se supone es la realidad a los ojos de un borracho.

Pero Guy, retrato de un bebedor no sería lo mismo sin el arte de Oliver Schrauwn, una mezcla de trazo sencillo con recargadas escenas repletas de detalles. Del mismo modo que juega con el blanco y negro y el color, los lápices de Schrauwn combinan personajes representados con cuatro trazos y sin apenas fondos con otras planchas muy bien acabadas y cargadas de diferentes tonos cromáticos, consiguiendo así un contraste en el que todas las partes funcionan por igual. Si en las escenas donde apenas hay lápiz la narrativa es muy fluida, pareciendo casi una película, en las que el autor da rienda suelta a su creatividad consigue transmitirnos una sensación de caos y descontrol como si lo viviéramos desde el punto de vista del protagonista. Porque si algo consigue transmitir muy bien el arte del cómic es la sensación de locura en la que vive Guy, donde fantasía y realidad, o debería decir alcoholemia y realidad, se dan de la mano para andar por un camino repleto de rincones oscuros y turbios.

La resaca pinta épica.

El otro día me preguntaba un amigo como encarar una reseña cuando la página está en blanco. Mi respuesta fue que quizás lo más importante es explicar por qué de todos los cómics que leemos acabamos escogiendo aquel del que vamos a hablar. Como en ese episodio de HIMYM donde se buscan 50 razones para el sexo, podría dar tantos otros motivos para explicar porqué he elegido Guy, retrato de un bebedor y todos ellos serían ciertos. Es un gran cómic, con un tono peculiar que lo hace especial y con un acabado gráfico tan curioso como evocador, pero en este caso el único motivo es porque fue un regalo. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.