Guest Zhéroes #12: ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA, por Guille Pavón (A.Hartdegen)

Título original:
Once Upon A Time In America
Año: 1984
Director: Sergio Leone
Guión: Sergio Leone, Leonardo Benvenuti, Piero De Bernardi, Enrico Medioli, Franco Arcalli, Franco Ferrini (Novela: Harry Grey)
Fotografía: Tonino Delli Colli

Reparto: Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern, Tuesday Weld,  William Forsythe, Treat Williams, Jennifer Connelly, Burt Young, Joe Pesci, Danny Aiello,  Clem Caserta, James Russo, Mario Brega, Brian Bloom, Chuck Low, James Hayden, Larry Rapp, Richard Bright, Rusty Jacobs, Scott Schutzman Tiler

Valoración: Don’t try to fuck with me

Sinopsis: Principios del siglo XX. David Aaronson, un pobre chaval judío, conoce en los suburbios de Manhattan a Max, otro joven de origen hebreo dispuesto a llegar lejos por cualquier método. Entre ellos nace una gran amistad y, con otros colegas, forman una banda que prospera rápidamente, llegando a convertirse, en los tiempos de la Ley Seca, en unos importantes mafiosos.

¡Buenas a todos los habitantes de Zona Zhero! Hace ya, literalmente, varios años que reseñé algo para esta gran web, pero hace unos días vi una película que me maravilló tanto que decidí que era el momento de volver a escribir algo para compartir con todos. Se trata, ni más ni menos, que de la película Érase una vez en América, dirigida por el gran Sergio Leone y protagonizada por el no menos grande Robert de Niro. Ojo, que podría venir algún spoiler.

Are you talking to me about sleep?

Bien, para empezar, he de decir que una de las cosas que me han sorprendido de este film es el tratamiento que se les da tanto al protagonista como a sus compañeros. Y es que estamos acostumbrados a que, en este tipo de películas, se nos muestre el mundo de la mafia como un lugar lleno de criminales (obvio) y traiciones, pero en el que todos parecen regirse por unos ciertos códigos de honor que, en algún momento, pueden incluso lograr que llegues a pensar que estos personajes no son tan malos. Sin embargo, en esta película, cuyo arco central se desarrolla durante la Ley Seca en los Estados Unidos, Leone se encarga de dejarnos bien claro que aquí no hay códigos que valgan. Tanto Noodles (el personaje al que interpreta de Niro) como todos sus compinches, son unas personas despreciables, que traicionarían a su madre si eso fuera necesario para conseguir un puñado de dólares.

La película se desarrolla intercalando escenas del presente y el pasado, siendo Noodles el hilo conductor de todas ellas, y en todo momento se nos deja claro lo que comento acerca de la carencia de honor de todos los involucrados. Incluso cuando se nos muestran como críos tratando de “ganarse la vida”, vemos como sus actos dejan mucho que desear. Incluso el pequeño Dominic, del cual somos testigos de su triste destino, nos demuestra en un par de ocasiones que tampoco merecía algo mejor.

Vaya por dios.

En relación a todo esto, hay un momento que me gustaría destacar, y es el de la violación de Deborah por parte de Noodles. Durante toda la película, Leone nos va mostrando y desarrollando la relación entre Noodles y Deborah (hermana de Fat Moe), una relación a priori de amor/odio, a través de la cual vemos (o así entiendo yo) cómo Noodles descubre la sexualidad y el sexo opuesto, observándola a ella a través de un agujero en la pared (metáfora fantástica sobre lo prohibido de los placeres de la carne). Estas imágenes, que pueden parecer tiernas, al menos para la época, se intercalan con otras en las que ya vemos la pasta de la que está hecho el protagonista, tratando a Peggy como un mero medio para satisfacer su recién descubierto apetito sexual. Pero al caso, que me voy por las ramas, todo esto nos lleva al momento que menciono más arriba. Llega un punto en la relación entre Noodles y Deborah en el que parece que el por fin decide tratarla como se merece, y organiza una cena con baile para ellos solos en un restaurante. Y en el camino de vuelta, tras ella comunicarle que se va a perseguir sus sueños a Nueva York, él decide que, de recuerdo, se va a llevar acostarse con él, quiera o no. Por pura rabia, impotencia o lo que sea, la viola, y asistimos a uno de los momentos, para mí, más duros de la historia del cine. Llegados a este punto, es ya imposible ver un solo atisbo de bondad en el personaje de Noodles. Y bueno, podríamos pensar que igual alguno de sus compinches se salva, pero no. Como digo, aquí se trata de ver a la mafia desde su lado más rastrero y despreciable.

En cuanto a la música, el maestro Morricone nos da un leitmotiv para el protagonista y allegados de esos que se te quedan grabados una vez acabada la película. Aunque he de decir que no me convenció del todo ese tema melancólico, ya que me dio la sensación de que intentaba hacerte empatizar con los personajes, cuando eso es algo para mí imposible. Al llegar al final de la cinta, al tratarse de una película de casi 4 horas, he de confesar que tuve que volver a empezarla de nuevo, ya que algunos de los enredos que se solucionan al final, necesitan que tengas muy claro todo lo que Leone nos ha mostrado al inicio. Es sin duda una de esas películas que cada vez que las ves descubres algún maravilloso detalle nuevo.

Distancia social y mascarilla since 1984.

Para terminar, y si debo darle una nota a la película, no me tiembla la mano al darle un sobresaliente y recomendarla a todo el mundo. Eso sí, con paciencia y prestando atención; como digo, estamos ante una película de 4 horas y repleta de detalles más allá de su superficie. La perfección no existe pero, para mí, aquí estuvieron muy cerca de lograrla.

¡Nos vemos en la Zona!

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