GREEN LANTERN: EL PODER DEL MAL, de David Tischman, Howard Chaykin y Marshall Rogers

 

 

Título original:
Green Lantern: Evil’s Might #1-3
Sello: DC Comics

Guionistas: David Tischman y Howard Chaykin
Artista: Marshall Rogers
Colorista: Chris Chuckry
Publicación USA: Ago. – Sep. 2002
Publicación España: Junio 2019 (ECC Ediciones)
Valoración: La linterna de San Patricio

 

 

Uno de los aspectos que siempre me ha llamado la atención de DC ha sido la calidad de su sello Elseworlds. En estas historias, se transportaban a los personajes más conocidos de la editorial a otras ubicaciones y tiempos para innovar y ofrecernos tramas muy interesantes. Varias de estas obras son consideradas de lo mejor del género superheroico y a lo largo de ellas han pasado autores de renombre y prestigio. Todo esto supuso un soplo de aire fresco que consiguió desatascar el colapso en el que se hallaba el mundo del cómic en los años 90. Su principal diferencia con los What If…? creados por Marvel es que aquí las historias no suponen un punto de divergencia con la continuidad original, sino que se crean nuevos universos totalmente autónomos, otorgando una gran riqueza a todo el multiverso de DC.

Hoy reseñaremos una de estas joyitas, publicadas a principios de siglo y que ECC Ediciones ha decidido reeditar. En cuanto salió en el comunicado de novedades me llamó bastante la atención, pero ha pasado bastante desapercibida por los aficionados. Es por ello que hoy me gustaría comentar…

GREEN LANTERN: EL PODER DEL MAL
de Howard Chaykin y David Tischman

Generalmente, cuando pensamos en los Linternas Verdes, a muchos se les vendrá a la memoria aquella película del 2011 protagonizada por Ryan Reynolds que tan duramente fue vapuleada por la crítica y supuso un auténtico fracaso en taquilla. Otros recordarán la fantástica etapa a cargo del guionista Geoff Johns, sin duda un imprescindible de la DC actual. Y los más clásicos quizás rememoren esa obra de los 70 de Dennis O’Neil y Neal Adams en la que Hal Jordan compartía cabecera junto a Green Arrow en unos números en los que se trataban temas sociales que, pese a todas las décadas que han transcurrido, por desgracia siguen ocurriendo en la actualidad. Y quizás el trasfondo de esta versión sea la más similar a esta obra que estamos reseñando, ya que aquí no veremos las aventuras de un vigilante espacial en grandiosas odiseas cósmicas, sino que tendremos a un Lantern más humano, a pie de calle y comprometido con las situaciones de su comunidad.

Para ello viajaremos a la Nueva York de 1888. Allí seremos testigos de como un caricaturista que retrata y critica a la corrupción y la oligarquía de la ciudad, llamado Kyle Rayner, descubre por mera casualidad una vieja linterna con un anillo mágico verde que, al recargarlo, le otorgan un poder prácticamente ilimitado. Es entonces cuando se convierte en el Linterna Verde, un símbolo de esperanza para la oprimida clase baja neoyorquina. Pero no todo en la vida del protagonista será tan fácil, ya que se granjeará varios enemigos, todos ellos personajes conocidos de la mitología de los Green Lantern.

Hay que ver lo apañaos que eran hace un par de siglos pasado para construir.

Uno de ellos es Alan Scott, el líder de una banda irlandesa llamada Bowery Greens, a la que anteriormente pertenecía Kyle. Scott es un auténtico psicópata sin escrúpulo alguno que, junto a sus matones, maltrata, amenaza y asesina a los humildes trabajadores para ganar dinero y financiar sus actividades ilegales. También hará acto de presencia Hal Jordan, un inspector de policía que llega a contratar a los Bowery Greens para quitarse de en medio a Kyle, quien está iniciando una relación romántica con su prometida. Y es que aquí Carol Ferris será el interés amoroso de nuestro protagonista.

Al igual que en la continuidad original, su padre es un rico hombre de negocios. Pero teniendo en cuenta la época en la que está centrada la historia, nos damos cuenta de lo machista y misógina que era la sociedad en esos años. Ella es usada por su progenitor como un mero objeto, a quien compromete con Hal sin importarle en absoluto su opinión. Pero, pese a ello, Carol tiene un gran corazón que utiliza su patrimonio por la lucha de los derechos sociales y la libertad de las mujeres, como por ejemplo, el sufragio femenino. Un auténtico homenaje a todas las mujeres que hace más de un siglo comenzaron una lucha para que hoy día podamos gozar de una relativa igualdad, pese a que aún queda mucho por hacer y todavía haya gente empeñada en arrebatarnos la libertad que tenemos.

Carol Ferris, la eterna guerrera contra las injusticias sociales.

Y es que las virtudes de este cómic son innumerables. Un guion muy sólido, con bastantes temáticas sociales como el feminismo y la lucha de clases, pero con una interesante galería de individuos de la mitología y la continuidad original de Green Lantern. Evidentemente, muchas personalidades están completamente trastocadas, algo que suele ocurrir en los Elseworlds. Todo esto aporta una mayor riqueza argumental, añadiendo giros poco predecibles y que dejan un buen sabor de boca al lector.

Algo muy bonito es que en los cómics de superhéroes no se olvidan los asuntos de interés colectivo y los derechos de todas las personas. La mayoría de ellos nacieron como símbolo de esperanza hacia una sociedad americana deprimida, angustiada por las recientes guerras, azotada por graves crisis y que vivía de primera mano las desigualdades. Hoy día, es difícil ver tebeos con ese factor cívico y moralizante. Todo se centra en aventuras cósmicas interplanetarias luchando contra grandes entidades del mal, y se deja en un segundo plano a las personas de a pie. Por eso es gratificante encontrar este tipo de obras que recuerdan tanto a esos números clásicos, que sirvieron para que los héroes fueran más que un simple entretenimiento palomitero.

Si es que no hay que fiarse de los delincuentes que se disfrazan. De los héroes sí.

Al dibujo está un artista consagrado del medio y uno de mis dibujantes preferidos: el fallecido Marshall Rogers, conocido por encargarse de los lápices de varios números de Batman, Estela Plateada y Mister Miracle. Su estilo es muy característico por el detallismo que le da a los edificios y estructuras gracias a sus estudios en arquitectura. Y es que Rogers consigue transportarnos a la Nueva York de finales del siglo XIX y que disfrutemos de la historia, convirtiéndose en un auténtico espectáculo visual cada una de sus viñetas. Un autor clásico con un trazo fino, estilizado y que consigue retratar a las mil maravillas a cada uno de los personajes y escenarios.

En definitiva, estamos ante un cómic que, pese a haber pasado bastante desapercibido, es una auténtica joya de DC y del género, bebiendo mucho de las obras clásicas y dando un mensaje realmente interesante en cuanto a la lucha por los derechos y la igualdad.

¡Nos vemos en la Zona!

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