Gravedad Zhero #9: “MY HERO ACADEMIA, BLACK CLOVER y las tendencias del shonen actual”

Ya he aprovechado ocasiones anteriores para soltar todo mi odio ardiente hacia los que considero los mayores problemas del manga shonen, ya sean de los títulos más clásicos como los Caballeros de Zodíaco o ejemplos más actuales como Fairy Tail, pero pocas veces me he parado a explicar algunas de las bondades que nos ofrece este género o las claves que lo hacen tan atractivo.

No es ningún misterio la rigurosa organización demográfica al que está sometido el manga, siendo la primera e inequívoca el propio nombre de shonen que hace referencia a los “chicos jóvenes” mientras que, por ejemplo, al otro lado del espectro se encontraría el josei, destinados a las mujeres adultas. Esta denominación tan genérica, a la hora de la verdad, es poco más que inútil para hacernos una idea de que podemos encontrarnos entre las páginas de una revista como la Jump cuando hay desde spokons a comedias románticas pasando por cosas inclasificables como BoBoBo. Por todo esto acuñé en su momento el sobrenombre de shonen de toda la vida al subgénero más popular con diferencia: el de peleas, englobando obras tan reconocidas como Hokuto no Ken, Saint Seiya, Dragon Ball, One Piece, Naruto… todos estos ejemplos de verdaderos exitazos saben crear, cada uno con su estilo particular, un elenco de protagonistas con carisma y escenas de acción trepidantes que, si bien casi sin excepción van perdiendo la fuerza del impacto inicial a medida que las tramas se estiran como chicle, permite al lector que se enganche de forma rápida y conecte con los personajes.

Shonens de toda la vida de ayer y hoy

Por supuesto, a lo largo de las décadas, la forma en que los mangakas se acercaban al shonen ha ido cambiando progresivamente: desde la brutalidad de los años 80 con protagonistas con una clara hipertrofia, hasta una visión algo más ligera durante los noventa que se apoyaba más en la relación de amistad entre los personajes. Pero, sin lugar a dudas, el manga que lo cambió todo fue Dragon Ball. La joya de Toriyama fue creó un punto de inflexión en cómo deberían ser los shonens de toda la vida para la revista con una estela que no dudaron en seguir autores de la talla de Oda o Kishimoto. Este modelo ha seguido siendo una constante hasta nuestros días, actuando como ancla que, no mermando necesariamente la calidad, es innegable que si que agota la paciencia de aquellos cansados de la misma fórmula, lo que explica el éxito de obras como Death Note o Assassination Classroom que, sin ser obras revolucionarias y ni mucho menos perfectas, arriesgaron lo mínimo para ofrecer un soplo de aire fresco que aliviara algo el ambiente a cerrado. Y precisamente existen dos ejemplos actuales que concuerdan perfectamente con esta tendencia.

Black Clover y My Hero Academia empiezan de forma muy similar. Los protagonistas de ambas series están inmersos en un mundo que no es para ellos: Asta se encuentra en uno de magos donde no posee ningún tipo de magia y Deku no tiene poderes en un planeta de superhéroes. Todo esto cambia cuando, con una muestra de valor con tufillo a Deus Ex Machina, adquieren de forma inesperada la oportunidad de seguir sus sueños. Hasta aquí todo normal, el inicio común en el género de presentar al personaje principal como un underdog para que, al poco tiempo, ya esté listo para entrar en acción con todas las de la ley. ¿O no? Al menos es así en el caso de Black Clover, donde nuestro hipervitaminado Asta, a los pocos números, ya maneja una espada de su tamaño con soltura y se enfrenta sin problemas a soldados de un país vecino. Todo esto mientras que en el mismo lapso de capítulos la máxima recompensa para Deku es no romperse a cachos al hacer fuerza yendo al baño. Esto, por nimio que parezca, es un cambio brutal que, para el exigente sistema de rankings de la Jump en el que debes de mantener un interés constante en la serie para que se mantenga en los puestos altos, es una apuesta arriesgadísima, sobre todo sabiendo que al mangaka, Kouhei Horikoshi, ya le habían cancelado dos series de forma prematura en la misma publicación.Y esto solo comparando el primer tomo.

Una simple pero significativa comparación de lo que han avanzado en 6 capítulos

Esta es la clave de My Hero Academia: se toma su tiempo para definir a sus personajes alejándose del típico modelo que podemos ver en el mundo mágico de Asta, donde a cada arco argumental nuevo se une al equipo un compañero nuevo del que se nos cuenta su historia y, con suerte, sufre algo parecido a una evolución en su personalidad, algo que en el manga pijamero es una progresión continua casi desde el principio. Y ya que entramos en este tema ¿cómo son los acompañantes de nuestros respectivos héroes? Porque, si hay algo propio del shonen es el terrible efecto Yamcha, por el que personajes secundarios que gozaron de su momento de esplendor son al final relegados al olvido, no únicamente porque se hayan quedado atrás en poder, si no porque, cual clínex, su papel en el manga pocas veces está pensado más allá de su primer uso acabando por tener una función puramente testimonial. Y lo peor es que Black Clover, con únicamente 12 tomos en su haber, ya muestra indicios de poder llegar a padecer esta dolencia en un futuro próximo mientras que, tal como comentó Xades cuando habló del anime, los compañeros de clase de Deku están retratados de una forma realista, como si fuesen adolescentes de verdad con sus bobadas, dudas, inseguridades… Este cambio sustancial respecto a la gran mayoría de obras del género donde los personajes son meras fantasías de poder que de jóvenes sólo tienen la edad es lo que lo convierte en un manga especial donde los haya.

Otro elemento a destacar, y que sigue la linea anterior, es la relación que existe entre los protagonistas y su generación anterior, la de sus mentores y sus contrapartidas villanescas. De un tiempo a esta parte se ha estado explotando el tópico de esta brecha de experiencia para, por una parte, denotar la inmensidad y peligro que oculta el mundo creado donde nuestro héroe es un pobre flipado y, por otra, dar una sensación de progresión a éste otorgándole una victoria como premio a su esfuerzo. Esto se traslada al manga de los magos de una forma horrible, con una evolución demasiado rápida y forzosa en que Asta empieza a pelear, e incluso vencer gracias al poder de la amistad, contra adversarios que le superan por mucho en poder y experiencia en un lapso de tiempo relativamente corto respecto al tiempo en que son presentados y combaten con la figura paterna, dejando claro que son una amenaza muy a tener en cuenta. Aquí, My Hero Academia se encuentra a años luz de distancia, donde los chavales, únicamente por su condición de futuros héroes, tardan muy poco en convertirse en objetivos de antagonistas que, a todas luces, les sobrepasan y no tendrán piedad alguna. Por eso mismo una de las mayores virtudes de esta serie no es sólo cómo crecen en poder los alumnos de la U.A., sino también cómo crecen en mentalidad, comprendiendo lo que se espera de ellos, los peligros a los que se tendrán que enfrentar y lo que significa ser un héroe.

Hay quien hace Black Clover y quien hace momentos como estos.

Con todo esto no quiero decir que Black Clover merezca un desprecio automático, de hecho opino que no es un mal manga. Es obvio que sigue un planteamiento más tradicional, más clásico que el manga superheróico y eso le resta puntos en cuanto a frescura pero no quita que sea totalmente disfrutable.

Al final, se vuelve a la discusión constante que se puede encontrar en cualquier arte, el efectismo contra la efectividad. Una acción constante con personajes estereotipados contra una trama algo más pausada que presta atención a cosas más allá que quién pega más fuerte o dispara el láser más potente. No me veo con la capacidad de meterme en un jardín de estas proporciones pero lo que sí que no me da miedo admitir es que, en el shonen, siempre ha habido más de lo primero que de lo segundo, siendo ya hora de intentar llevar el mainstream japonés un poco más allá.

Las promesas que lo están petando

No se hacia donde se dirige el shonen pero, si me obligasen a contestar, apostaría a que hay luz al final del túnel: nuevas obras como The Promised Neverland o incluso Dr. Stone que, aportan ideas relativamente frescas, están gozando de bastante popularidad en Japón, ocupando normalmente posiciones dentro del top 5 de la Jump. Pero no nos vayamos tan al futuro, tanto a My Hero Academia como a Black Clover aún les queda metraje y opino que aún tienen mucho que ofrecer. Nuevas aventuras que, cada uno con su estilo,darán mucho que hablar durante los próximos años.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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2 Respuestas

  1. Garrak dice:

    Ya que habláis del shonen tradicional, no creo que One Piece encaje tanto en esta faceta del género. De hecho, si bien la acción es un elemento muy importante, Oda le da mucha importancia también a lo absurdo, a los power-ups ridículos, y al elemento de exploración, además de que no desperdicia muchos personajes por el camino, al menos dentro de los propios protagonistas (Usopp por ejemplo sigue teniendo su papel en la tripulación) Que no quiere decir que sea tampoco perfecto.

    Sobre el shonen general, tampoco quiero hablar mucho porque no soy un experto

    • Ferran dice:

      Si, el trato de los personajes que tiene Oda es magistral y es difícil de ver en otras obras, pero, aparte de ese punto, no creo que exista una gran diferencia en como aborda la acción e historia respecto a otros shonens clásicos. Si, que a diferencia de la mayoría, hay muy pocos momentos del manga que te acabe resultando pesado, pero eso no quita que tenga un corte de “shonen de toda la vida” que no se pueda quitar de ningún modo al igual que, por ejemplo, el Batman de Tom King, por muy bueno y entretenido que sea, no deje ser un manga pijamero 100%

      Muchas gracias por tu comentario :D

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