Gravedad Zhero #7: “OnePunch-Man, cuando lo digital supera a lo físico”

¡El siglo XXI! ¡Coches voladores! ¡Colonias en la luna! ¡Tablas de skate flotantes! Bueno, quizás todavía no hemos llegado a tanto, pero lo que es indudable es que las cosas han cambiado, no consumimos los mismos productos culturales ni lo hacemos de la misma forma que hace, por ejemplo, 30 años. De hecho, algunos de estos productos en ese entonces (y aún por algunos tozudos actualmente) ni tan siquiera se consideraban cultura, siendo tachados como cosas para niños y simples distracciones. Y por eso mismo, los cómics, el producto cultural que nos atañe, se vendían en quioscos y establecimientos similares, punto neurálgico de actividad juvenil tras el fin de las clases y donde tenías dar gracias si conseguías dos números consecutivos de la colección que estabas leyendo. Todo esto ya es agua pasada: las tiendas de cómics ya están desde hace años totalmente asentadas y las editoriales, pese a que dependemos de qué (y cómo) colecciones les apetezca traer, hacen, en general, un buen trabajo distribuyendo el material de una forma homogénea.

Y, de repente, llegó INTERNET, que, una vez extendido y adoptado por  la población como medio de comunicación de uso común, dio lugar a nuevas formas de distribución y, por tanto, de consumo de cómics. No me refiero a poder encargar directamente a editoriales obras que, de otra forma, extrañamente llegarían a nuestro país para así llenar esos huecos vacíos de nuestras amadas estanterías, hablo de comprar Y leer en formato digital. Esta práctica, extendida en otros medios, como los libros, gracias a soportes como el Kindle de Amazon, o los videojuegos, gracias a plataformas como Steam, no acaba de cuajar en nuestro país dentro del mundo de los cómics, entre otras razones, por la ausencia de una tienda virtual donde poder conseguir diferentes títulos de diferentes editoriales en castellano y la dificultad añadida de depender de la editorial original y de la local.

Otra práctica habitual es publicar gratuitamente online para venderlo en formato físico si alcanza la suficiente fama como con las obras de Jesulink.

Por ello, para acceder a los cómics en este formato, hay que acudir casi inevitablemente a plataformas online anglosajonas como Comixologyque posee un catálogo envidiable tanto de cómic mainstream como indie USA (siendo la parte de manga marginal, a pesar de contar de algunas series de Kodansha), directamente a webs propias de cada editorial, como es el caso de Marvel, o incluso a una plataforma creada y administrada por el propio autor del cómic en el caso de la escena indie, como Panel Syndicate. Una vez dentro de cada servicio, las ofertas varían: la Casa de las Ideas, con su servicio Marvel Unlimited, ofrece un catálogo vastísimo tanto de sus series actuales como de las clásicas por una cuota mensual (DC ya tal), mientras que en Panel Syndicate el autor da la libertad al consumidor para pagar el precio que quiera por sus magníficas obras, como pueden ser The Private Eye o ¡Universo!.

Pese a todo lo bien establecido que pueda estar el cómic digital, sigue estando unido inevitablemente al formato físico: cuando no están pensados para publicarse al mismo tiempo en tiendas, son editadas en papel una vez cosechan la fama suficiente, como es el caso del anteriormente mencionado The Private Eye. Marvel ha ido más allá con el soporte digital mediante la línea Infinite Comics, donde se intenta diferenciar la experiencia entre leerlo de la forma habitual y por medios electrónicos con la composición de la página, que se va “completando” a medida que avanzamos en la lectura, o con la sensación de movimiento de personajes. Sin embargo, estas novedades distan de ser perfectas. Salvo en contadas ocasiones, la manera en que se va “rellenando” la página es cutre: el dibujante únicamente rellena los huecos en negro que se dejan en la primera imagen de la página que aparece. Además, el “movimiento fluido” de los personajes es más una excusa para ahorrar trabajo dibujando fondos puesto que estos se quedan congelados mientras el protagonista de la acción va cambiando de postura. No, probablemente no sea el mejor ejemplo de aprovechar al 100% las ventajas de este novedoso formato, pero, en mi opinión sí que creo que hay una obra que se aprovecha de ellas. Y no hace falta salir del género pijamero. Sólo dar el salto del cómic USA al manga.

El típico recurso de la línea Infinite: algo tosco si me preguntan.

No es ningún secreto que la industria japonesa no es precisamente la más innovadora. Pero, a causa de una tendencia a la baja de la venta de las revistas de manga debido en parte a que el público decide esperarse a la salida del manga en tomos, algunas editoriales se han subido al carro de las publicaciones online. Uno de estos casos es la editorial Shūeisha que, con la revista virtual Tonari no Young Jump, ofrece diversas series en formato virtual gratuitamente, eliminando los capítulos antiguos a medida que van sacando los tomos en formato físico. Y es en esta web donde se publica la celebérrima serie OnePunch-Man, un auténtico bombazo entre los fans del manga y anime (cuya reseña, hecha por un servidor, se encuentra aquí) gracias a su sentido del humor y el no-carisma de su protagonista.

Tal como comenté en el mentado artículo, Yusuke Murata goza de libertad total a la hora de dibujar la historia, permitiéndose lujos que serían prohibitivos a la hora de sacarlo en formato físico: escenas de acción que se desarrollan fotograma a fotograma, capítulos de más de 40 páginas completamente a color, la posibilidad de añadir páginas extras una vez publicado ya el capítulo… todo esto ya está de sobra comentado y nunca me cansaré de alabar el trabajo de artista en ese aspecto, pero ¿cómo afecta estas novedades a la edición impresa? En los tomos podemos ver cómo estas partes han sido reducidas a “viñetas resumen” para evitar el “derroche” de páginas, y los capítulos a color cambiados al sempiterno blanco y negro propio del manga, cambiando totalmente la experiencia de lectura de un formato a otro. Desgraciadamente, a causa del increíble éxito de la serie (lo que conlleva una venta de tomos brutal), y para no tener que realizar dos veces el mismo trabajo, en los últimos arcos argumentales se han ido diluyendo estos elementos en los que Murata se lucía y hacían de OnePunch-Man un manga tan especial.

La “página resumen” que corresponde al ejemplo del texto.

Quizás este último comentario dé la sensación de que pienso que se trata de una oportunidad perdida para explorar todas las posibilidades que pueden ofrecer los cómics digitales, pero no os dejéis engañar, sigo pensando que si se quiere seguir avanzar por este camino se han de seguir los pasos de esta obra. Estoy convencido de que esta parcela de la industria seguirá aumentando en importancia a medida que pasen los años y las grandes editoriales apuesten más fuerte por este tipo de contenido, a pesar de la inicial reticencia de los consumidores más tradicionales a consumir en formato electrónico.

¿Cuáles creéis que son las posibilidades del cómic digital? ¿Conocéis algún otro ejemplo de una obra que aproveche este formato? ¿Pensáis que alguna vez adquirirá la misma importancia que los cómics impresos?

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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3 Respuestas

  1. arkhamkaveli dice:

    Muy buen artículo, compañero. Yo, personalmente, prefiero papel pero como bien dices, aquí estamos pendientes de que las editoriales elijan qué editar y que no (¡ECC PUBLICA OMEGA MEN YA!) así que para series de editoriales menos editadas aquí como Dark Horse, Image, IDW, etc tiro por lo “modelno” o series de las grandes como DC y Marvel que sé que tardarán en salir.

    Veo el mundo digital, si se sabe explotar bien, como el mejor complemento posible y que vayan de la mano para el disfrute del comiquero. En absoluto comparto eso de que lo digital sustituirá al papel.

    • Ferran dice:

      Tampoco me pongo tan extremista como para pedir que lo digital acabe por sustituir completamente al formato físico, por supuesto, pero si que es cierto que creo que, si se explotan las ventajas, se pueden ofrecer obras que serian impensables pasarlas a papel

    • Ferran dice:

      Gracias por tu comentario, como siempre ;D

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