Gravedad Zhero #4: “LOVE IS IN THE AIR: Batman contra Superman”

Todos hemos hecho la broma alguna vez. Algunos hasta se han dedicado a ello con marciana fortuna y ansias de conquistar el mundo. ¿Cuántas bromas se harán diariamente en torno a que a Batman le gusta demasiado aparecer por detrás de sus víctimas? ¿Cuántas bromas en torno a su relación con Robin, el adolescente al que hizo apatrullar la ciudad de noche… con shorts de colores? Es decir, ¿cuántas veces se ha insinuado, si no directamente afirmado, que Batman es gay?

El previamente enlazado Blog de Jotacé es la prueba viviente de que, tradicionalmente, Batman ha sido objeto de burla desde que la visión contemporánea, contaminada por años y años de ironía, sarcasmo y exposición a múltiples dobles sentidos, echó la vista atrás hacia los cómics de la Silver Age. Para los no iniciados, este período conocido como Edad de Plata del Cómic, que abarca desde la segunda mitad de la década de los 50 hasta los años 70, fue uno de los más prolíficos en lo que al mundo de la historieta superheroica se refiere. Sin este paso previo, difícilmente podríamos haber llegado a la integración total del cómic en nuestro día a día que estamos viviendo, directa o indirectamente. ¿Cómo fue posible? Pues entre otros muchos aspectos, gracias a una homogeneización del público objetivo.

“¿Recuerdas este tanga de cuero? ¡Todavía tiene la marca de tus dientes!”

Los cómics de esta época eran, salvo excepciones, para todos los públicos, y a la icónica tríada de Superman, Batman y Wonder Woman, se sumó prácticamente todo el corpus de grandes iconos de las Big Two, desde el nuevo Flash o la reimaginación de Aquaman, Green Lantern y Hawkman, hasta la creación de lo que hoy conocemos como Universo Marvel, con los Cuatro Fantásticos, Spider-Man, los Vengadores o la Patrulla-X. En tan boyante período, y a pesar de la larga tradición de la veterana DC Comics, Marvel le comió la tostada en cuanto a “madurez” en los superhéroes, que perdían el halo divino que caracterizaba a los de la Distinguida Competencia para convertirse en personajes con problemas cotidianos. Por contra, los personajes de DC vivían aventuras ligeras, hoy diríamos que predecibles (dentro de un género que ya lo es, casi por definición), más centradas en crear iconos que personajes con los que identificarse. Es un poco antes de esta etapa, aunque claramente explotada durante la misma, donde se enmarca la hoy dudosa relación de Batman con Robin, el Chico Maravilla.

Ante la terrible amenaza, los héroes piensan en las personas a las que aman… Oh, wait!

A su tan cacareada incapacidad para mantener una relación seria con una mujer por largo tiempo, más allá de los puntuales escarceos con Catwoman, se suma su tendencia a rodearse de jóvenes pizpiretos en ropas ligeras para combatir el crimen por la noche. En la Silver Age esto podía considerarse incluso normal: Robin buscaba hacer el bien ante todo, y los jóvenes lectores ya tenían con quién identificarse… a pesar de que se ponía en constantes situaciones de peligro. Pero con los ojos del lector moderno, aquello debía matizarse. Así, los sucesores de Dick Grayson (hasta el nombre lo tenía malo para las generaciones futuras…) bajo el manto de Robin comenzaron a lucir uniformes algo más prácticos y menos ¿evidentes?.

Por fortuna, Grant Morrison fue lo suficientemente inteligente como para eliminar este chiste al convertir al último Robin en el propio hijo de Batman, Damian Wayne. ¿O no? El daño hace tiempo que está hecho y la broma recurrente seguirá ahí para siempre, por mucho que Grayson se convirtiera en Nightwing y, más recientemente, en agente secreto. Al fin y al cabo, en aquellos cómics ya hubo otro hijo de Batman, Bruce Jr., como Robin, si bien era Dick quien llevaba el manto del Murciélago (idea que Morrison también recicló para su etapa cuando Bruce Wayne desapareció). Ya por aquel entonces el vocabulario de la época no ayudaba a que los lectores actuales fuesen más permisivos. En cualquier caso, con el reinicio que supusieron los New 52 para DC Comics (no tanto para Batman), era el momento de desterrar esas sospechas y apenas hemos tenido de dónde rascar con Robin… ¿pero, y con otro gran personaje de la editorial?

“Aquél que te entiende mejor… Aquél al que echarás de menos más que a nadie…”

La semana pasada, la web de noticias y rumorología comiquera Bleeding Cool se hacía eco de un hecho ¿insólito?: en el último número del Batman/Superman de Greg Pak, el villano al que se enfrentaba Superman le anunciaba que su próxima víctima sería “la persona en la que más confías, la persona que te entiende mejor, la persona a la que más echarás de menos cuando haya muerto”… En definitiva, la persona amada. Para derrotar a este enemigo, la reportera Lois Lane (que en el universo New 52 NO es pareja de Superman) fingía ser esa persona, pero la bala ya había encontrado su objetivo, y no era ella. Era… ¡BATMAN! Es evidente que Pak no apuntaba a las no-relaciones que estamos parodiando en este hilo, pero siendo el Murciélago un clásico de este tipo de malentendidos, las risas fueron inevitables.

“Las Nuevas Aventuras de Batman”, indeed…

Pero, echando la vista atrás, este “emparejamiento” también ha tenido sus más y sus menos en la historia de DC Comics, con malentendidos varios y referencias no tan veladas por parte de guionistas con más mala leche. Así, cuando el escritor Warren Ellis se unió a Bryan Hitch para crear su aclamada The Authority bajo el sello Wildstorm de DC (por aquel entonces era un universo independiente) ya planteó esta relación entre Superman y Batman. Sólo que allí lo hacían las contrapartidas de ambos héroes, Apolo y Midnighter, que en esa continuidad eran, directamente, pareja. En esta línea, con los universos ya fusionados, la semana pasada también encontrábamos otra coña con mala leche protagonizada por Midnighter, esta vez por parte de los guionistas de Grayson :

“No puedo ver las caras de los agentes… pero reconocería ese culo en cualquier parte.”

Después hay gente que se escandaliza porque un personaje como Kitty Pryde se vaya acostando por ahí (Bendis Humphries gratia) con el primer “Han Solo” que se le cruza, como si la niña que a los 13 años soñaba con hacerle cositas a un joven pero ya adulto Coloso hubiera sido siempre una santa (concepto de por sí rancio, en una sociedad en la que cada uno debería poder acostarse con quien le plazca sin ser juzgado por ello)… Pero luego no dicen nada cuando uno de los iconos de la editorial de enfrente carga con un historial de pederastia continuada a lo largo de 70 años, al mismo tiempo que ahora apunta a corromper al otro gran icono de la compañía. Tsk, tsk, tsk. ¡Doble rasero!

“Tengo planes para Batman…”

En cualquier caso, no sé qué opinaréis vosotros de la trayectoria de Batman, pero esta semana no pondré encuesta. Al fin y al cabo, ¿qué os podría preguntar y con qué opciones? Dadme vuestras opiniones en los comentarios, o simplemente acompañadme en esta heterosexual excursión a la que me obliga pensar en superhéroes hipermusculados y sudorosos “luchando” entre ellos… Ah, y follando. Que lo otro lo hacen todos los putos años en cada evento. ¿Acaso no habéis leído el Herogasm de Garth Ennis en The Boys?

Lo dicho, excursión musical. Si Mecano nos dejó “Mujer contra mujer”, nosotros no seremos menos y recurriremos al “Hombre contra hombre”. ¡Dadle al play!

¡Nos vemos en la Zona!
(agradecimientos a Daniel Gavilán, por proponer el tema,
y al Blog de Jotacé, por ser una constante fuente de inspiración)

En episodios anteriores de Gravedad Zhero

#1 – RETCON PUNCH: Vive. Muere. Repite.
#2 – REDISEÑANDO HÉROES: DC/Marvel Fashion Week
#3 – FELIZ AÑO: Propósitos comiqueros para 2015

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4 Responses

  1. Juanan Brundle dice:

    Cuánto daño hizo Wertham. Y cuánto buen material para el descojoncio.

  2. brinklo dice:

    Ya me imaginó al Batman cantando “Tengo mi duda maricón ♪”

  1. 12 Febrero, 2015

    […] #1 – RETCON PUNCH: Vive. Muere. Repite. #2 – REDISEÑANDO HÉROES: DC/Marvel Fashion Week #3 – FELIZ AÑO: Propósitos comiqueros para 2015 #4 – LOVE IS IN THE AIR: Batman contra Superman […]

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