GRAVEDAD ZHERO #15: Youtubers, intruders y festivales de cine

De lo que vengo a hablar hoy no es nada nuevo, aunque algunos se piensen que están descubriendo la rueda. Estamos hartos de ver, desde actores a famosos de medio pelo, crear una fragancia, escribir un libro, diseñar una línea de ropa o firmar cualquier cosa que se pueda endiñar a la masa. A veces el producto es bueno, otras no tanto, pero “eh, lo ha hecho Menganito, súbele el precio que yo lo pago”.

Tampoco es nuevo el creciente intrusismo de los youtubers en terrenos que no les competen y, a veces, ni merecen, pero a los que son invitados con toda la pompa por el hecho de mover cantidades ingentes de personas indecentes de dinero. Y ya. Todavía resuena el reciente caso de cierto youtuber que fue invitado a un salón del cómic a firmar cómics ajenos en promoción “porque era una persona importante en España”. ¡Viva el capitalismo! ¡Y el borreguismo!

La muerte tenía un precio y tú también.

El problema de todo esto es que se acostumbra a seguir al personaje ciegamente y no valorar el producto que nos encaloma. Si lo ha dicho o lo ha hecho ÉL, lo defenderemos a muerte y le daremos nuestro dinero. Las grandes compañías lo saben y no paran de crear nuevas formas de atraer público valiéndose de la alargada sombra del influencer de moda que se cierne sobre las redes. Y las influencias son buenas, pero muchas, de muchos sitios y combinadas a gusto del consumidor. Y cualquiera (que no un cualquiera) puede embarcarse en la aventura de crear algo en una disciplina que no es la tuya, pero hay formas y formas de intrusismo. Pondré como ejemplo dos maneras, muy distintas pero ambas de rabiosa actualidad, de meterse en una piscina de barro con los medios necesarios en base a los beneficios que vas a reportar, aprovechando tu nombre y a tu rebaño.

LOS HECHOS

Durante esta pasada edición del Festival de Sitges tuvimos la suerte de vivir el fenómeno youtuber en nuestras propias carnes. Y por partida doble.

¿Quién viene hoy que nos ha invadido esta maraña de adolescentes gritones, extravagantes y cosplayers? Es el Rubius, el youtuber español con más proyección internacional, que presenta Virtual Hero, la serie de animación basada en los cómics que publicó en 2015. Siendo él tan fan del anime, lo lógico es que sus seguidores también lo sean y acojan con alegría su producto, pero lo que los ha llevado hasta allí es él, no el ansia por ver el anime en sí (los primeros seis episodios ya están disponibles en Movistar +). Lo que mueve el engranaje es la marca Rubius y puede presentar prácticamente lo que quiera que allí tendrá a todos sus fieles, adorándolo.

Y, ¿quién y qué proyecta aquí que hay esta cola y este revuelo de hormonas y risas bobaliconas? Pues Wismichu, otro youtuber con millones de seguidores, que tras una mejora bastante sustancial en el contenido, calidad y ejecución de los vídeos que sube a su canal, ha dirigido una película, Bocadillo, y por ser quien es, tiene la suerte de poder presentarla en el mejor Festival de cine nacional. De nuevo, da lo mismo lo que te estén vendiendo que, si lo firma Wismichu, bien firmado estará.

Salvando las distancias, es aproximadamente el mismo caso: dos jovenzuelos que, con más o menos medios, han conseguido su sueño de crear un anime y dirigir una película y, que, gracias a las legiones de fans que van a copar esta y todas las sesiones que les pongan, han tenido la gran oportunidad de presentarlo a todo trapo, en pantalla grande y en el mejor festival de cine del país.

LA EJECUCIÓN

Si lo sé no vengo.

Por un lado, tenemos a un chaval apasionado del anime y los videojuegos que ha creado un producto que él disfrutaría como espectador, con las cosas que más le molan, y lo presenta sin más pretensión que se disfrute de él. Además, está promocionado como el primer anime español creado con técnicas asiáticas (el proceso de animación se realiza en Corea), con un equipo enorme detrás encabezado por Juan Torres, ElTorres, que se encarga del guión en clave isekai, (sorpresa máxima para mí, que no estaba al tanto de la producción), Lolita Aldea es la que está detrás de los diseños de los personajes y Alexis Barroso quien dirige todo el cotarro. Nombres y presupuestos que demuestran que hay un costoso y cuidado trabajo que no es sólo el capricho de un niño, sino un proyecto ideado y supervisado en todas sus fases por Rubén Doblas (El Rubius) que funciona sobre el papel, sobre todo en el verde.

Por otro lado, nos encontramos con un vendehumos que hizo creer a sus fans, a la gente que le da de comer (porque a la gente en sus cabales no, aunque lo intentó con artimañas como decir que la recaudación iría a diversas protectoras), que su amor al cine le había llevado a dirigir “una gran aventura llena de drama, romance, comedia y acción”. Sin ningún tipo de vergüenza le sirvió en frío a la gente que había pagado una entrada para una película, una secuencia de tres minutos, con irrelevantes cambios de roles interpretados por sus colegas en un bar, proyectada en bucle durante una hora. Hay que tenerlos cuadrados para no salir corriendo de la sala de la vergüenza y el ridículo. O no tenerlos y escabullirte como una rata antes de finalizar el pase por miedo a que te partan los dientes. Un papelajo colgado en el lateral de la entrada del cine no sirve como aviso, ni mucho menos como consentimiento, de que, acceder a la proyección implique formar parte del rodaje de otra película. Eso se avisa antes del desembolso, majete.

Rubichu en 2013.

Sinceramente, no sé en qué momento a los organizadores de tan magno festival les pareció buena idea proyectar este esperpento y cobrar por él, sabiendo lo que contenía. Porque lo de que no la habían visto previamente porque no se presentaba a ninguna categoría no se lo cree nadie que haya estado en un festival de algo alguna vez en su vida. No necesitan este tipo de publicidad y les hace perder prestigio.

EL RESULTADO

El Rubius ha creado un producto que, efectivamente no es para mí, pero que demuestra una intención que se ha logrado con esfuerzo. Vale, a ElTorres todavía le queda un poco para pillarle el tranquillo a la épica del shonen. De acuerdo, la calidad de la animación, y eso que se la han encargado a los coreanos, que son los que se supone saben de esto, está muy lejos de las novedades que nos llegan desde tierras niponas. Y sí, el doblaje es un horror, porque, ya que el protagonista de la serie es El Rubius y lo que la gente quiere es al Rubius pues que doble El Rubius. Y Mángel, que también tiene las mañanas libres. Sus voces y tonos contrastan mucho con el resto del reparto, pero si el pueblo pide pan, dale circo. Y, oye, ahí está el chaval pendiente de su criatura, que será un fanzine animado pero tiene su mérito y su público, que no es poco, y, por lo que se veía en Sitges, estaban todos (creadores y fans) muy contentos con la experiencia.

-Wismichu, cabrón, ¡devuélveme el dinero! -¡Que ese es otro youtuber!

Los de la peli de Wismichu no pueden decir lo mismo. Ahí lo que se oían eran gritos, abucheos, insultos, cánticos indignados a coro, solicitudes de devolución del dinero y el eco de un gran cabreo general. Sé que no será así porque el rebaño bala fuerte, pero se merece ser arrinconando en el más oscuro ostracismo. Jugar con el tiempo, el dinero, la ilusión y la fe ciega de tus seguidores y de sus padres, que algunos además de la entrada estaban pagando desplazamiento y alojamiento, es algo muy feo. Escudarse en que esta pantomima forma parte de otra película distinta que está rodando otro impresentable, sin ni siquiera apechugar in situ con las reacciones que se supone se están intentando provocar, es de muy mala educación. Y subir vídeos y conceder entrevistas hablando con desprecio y condescendencia de esa gente que te paga las facturas, porque se sienten estafados con esta obra intrusista y mal ejecutada y que están en todo su derecho de opinar que es una puta mierda, es de ser muy ruin.

El Rubuis, con su imagen, ha conseguido que hasta yo, que no soy la mayor defensora de los creadores de contenido de youtube, me interese por su trabajo y lo valore, aunque no me guste. Wismichu, con la suya, ha cavado su tumba, perdiendo cualquier atisbo de credibilidad que pudiera tener y convirtiéndose en otro vendido más de la plataforma.

QUERIDO PAMPLINAS

Yo, Pikachu, registro esta aventura de drama, acción y hostias que me merezco.

Para amar el cine, primero, hay que respetarlo. Comparar la payasada MTV-style que estás intentando vender como un futuro documental sociocultural, con obras como The Rocky Horror Picture Show o The Room, es disparar muy alto. Esas obras no se hicieron para que la gente gritase y cantase en sus proyecciones, ni siquiera cuando se estrenó por primera vez en teatros The Rocky Horror Show. Las películas de culto “interactivas” no se crean con antelación, es el fandom el que lo hace posible y el que se va retroalimentando, dando lugar a sesiones únicas e irrepetibles. Cualquier amante del cine sabe eso. De lo de atreverse a comparar este bodrio con 71 fragmentos de una cronología al azar, de Michael Haneke, para dar una explicación a algo inexplicable, mejor ni hablo porque es tan soberbio como miserable. Para hablar de Haneke, primero hay que lavarse la boca y después las gafas.

Dicen que el fin justifica los medios, pero si el fin de Bocadillo, esta basura indigerible que no es más que un producto de marketing que ha robado la oportunidad a alguien que sí merecía estar en este festival y se lo llevaría currando años, es demostrar que la gente se cree todo lo que aparece en internet y que lo que vende no es el producto sino la persona que lo presenta está planteado de la peor forma posible. Valerse de seguidores que le aprecian y confían en él y en la buena fe de su proyecto, qué él mismo se ha encargado de vender durante meses como algo serio, para hacerlos caer en una trampa absurda y sin sentido de la que sólo se ríe él y su bolsillo. Cuánta nobleza.

Dirigir no, pero morder la mano que me da de comer, mira.

El verdadero fin de todo esto es hacer más y más vídeos, ya veremos cuánto da de sí el acontecimiento. Es como demostrar que, si metes la mano en la jaula de unos leones que llevan tres días sin comer, efectivamente, te la arrancan. No veo de qué manera se pretende demostrar y luchar contra los prejuicios que hay en torno a los youtubers y sus proyectos, creando esos prejuicios. ¿Alguien, después de esto, se va a tomar a este fraude de persona en serio? Lo peor de todo es que sí, y si la gente tuviese algo de cordura y criterio, debería arruinarse con el nuevo “documental de culto”, pero no serán pocos los que vuelvan a pagar una entrada para reírse como bobalicones diciendo, “mira, en esa estafa me maté yo”.

No hace falta hacer un estudio de masas para saber que el mundo se mueve por tendencias e influencers. Algunos lo aprovechan con buenos fines y proyectos, personales, pero eficientes y otros toman al respetable por tonto y se dedican a vivir del cuento. El control de la opinión es un arma demasiado peligrosa para que la maneje cualquiera, y el mal uso que damos a las redes y a las voces que se alzan en ellas están haciendo que comamos mierda seca envuelta en papel de colores. Y seguiremos comiendo y consumiendo, porque sabrá fatal pero los papeles de colores son tan bonitos…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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1 respuesta

  1. Pues para mi la gente es libre de hacer lo que que quiera. Conociendo tu trabajo y tu buen saber estar desde esta página y desde el podcast no entiendo como te prestas a hacer el papel de “Hater”.
    Vive y deja de vivir, y si no te gusta lo que hacen, al menos no les tires piedras por sus pecados.
    Me deja muy mala sensación tu artículo por lo dura que eres con gente que lo único que hace es vivir su vida y no les es mas fácil hacerlo que a ti o a mi…dentro de 10 años repasa este artículo tuyo y te darás cuenta.
    Y opino desde el aprecio, respeto y desde lo bien que me lo paso escuchándote en el podcast. También de lo bien que hablan de ti amigos comunes que tenemos.
    Un saludo

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