Gravedad Zhero #11: TENGO ALGO QUE DECIR

Cualquiera que nos haya leído alguna vez sabe que en la Zona no nos gusta el postureo, los iluminados ni los falsos gurús. No dejamos que una moda impuesta nos marque nuestras lecturas, ni que nadie nos diga lo que tenemos que opinar.

Aquí hablamos de los cómics que nos apasionan y de los que nos apestan, pero siempre bajo el criterio de cada uno, que jamás irá marcado por el valor que tenga lo próximo que nos vayan a regalar. Porque en la Zona amamos los cómics, a la gente que los hace y todo lo que significan y, por eso, no podemos pasar por alto lo ocurrido recientemente en cierto salón, con cierto youtuber que firmó cierto cómic del que no era autor sólo porque “era alguien importante en España” su casa a la hora de comer.

Por esto y porque no queremos ver convertidos en circos los salones, expos y ferias del cómic, hoy en la Zona… ¡Tenemos algo que decir!

LA REVOLUCIÓN DE LAS MASAS
por Javier Marquina

5.- Principio de la vulgarización: “Toda propaganda debe ser popular,
adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va
dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño
ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las
masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran
facilidad para olvidar”.

¡Eso no me lo dices en la calle!

Supongo que el problema es que muchos ignoran quién es Goebbels. Sí. Ahí está la clave. El desconocimiento, la incultura y la educación cochambrosa permiten que la ignorancia se extienda. Eres fácil de manipular porque no sabes que te están manipulando. Manteniéndote en la idiotez ni siquiera tienen que aprender trucos nuevos. Les basta con que nunca hayas oído hablar de los antiguos. Te manejan. Te conducen. Te hacen creer cosas que no son. Nunca dejan de atacar porque no pueden defenderse. Se hacen las víctimas. Consiguen que confundas la parte con el todo. Generalizan. Lloran. Te distraen. Mientras tú estás atento a sus lloros y a sus golpes de pecho, el verdadero problema no se resuelve. Permanece. Crece. Cuando te quieres dar cuenta, todo está perdido. Es demasiado tarde. La tendencia ha cambiado y eres una partícula diminuta contra todo un cambio generacional. Dejas de ser el objetivo. Pasas a ser un paria. Te conviertes en nadie.

Las redes sociales, con todo su fabuloso potencial, han sustituido a los viejos medios. Hemos cambiado el sueño de habitar las estrellas y viajar en coches voladores por el de ser protagonistas de nuestra propia televisión o nuestro propio programa de radio. Hemos cambiado la tertulia de bar por una portería gargantuesca, global y aquejada de elefantiasis cerebral. Los nuevos ídolos somos nosotros mismos y, como en un país bananero en el que el sueño es medrar para obtener un puesto de responsabilidad y comenzar a robar, nuestra meta es ser tan idiota como el que destaca con miles de seguidores por hacer el imbécil frente a una cámara instalada en su salón.

Usamos las enormes ventajas y posibilidades del medio virtual para justificar las gilipolleces de un grupo de mentecatos con complejo de dios. Defendemos los usos pacíficos de la energía nuclear mientras llenamos de radioactividad las zonas del mundo que constituyen nuestra base social. Limpiamos de plagas la Tierra usando un insecticida que está contaminando el agua que necesitamos para vivir. Y no nos estamos dando cuenta de ello.

El problema no es la ceguera de un pardillo que no ve más allá de su ego alimentado por lo efímero. El problema es la base moral y ética que todos los que hacen cola para adorarle han recibido de la sociedad en la que vivimos.

LA CULTURA DEL BORREGUISMO
por Teresita Sunday

Gracias por las gafas, Dulceida.

¿Sinceramente? La culpa de todo esto no la tienen los youtubers-podcasters-influencers en general. Ellos se ponen a decir sandeces sin filtro, documentación o criterio, y se ven a sí mismos como el ombligo del mundo y, por ello, se creen con el derecho a firmar trabajos que no son suyos. Todos tenemos un precio y la calaña se vende barata y rápido.

La culpa tampoco la tienen las editoriales, cuyo trabajo es promocionar y vender productos, efectivamente, al precio que sea. Aunque la idea más brillante de todo un equipo haya sido poner a un Don Nadie a garabatear obras de arte ajenas. Cada uno llega hasta donde puede, oigan. Es una estrategia muy sucia, pero sigue siendo una estrategia de venta.

Ni siquiera la culpa de todo la tiene Yoko Ono. La culpa es de los followers. Esa masa estúpida y borrega, ansiosa de que un cualquiera le diga qué comer, cómo vestir y qué leer. Esos pobres infelices que corean al unísono el mantra que sus gurús han espurreado esta semana en su canal, aunque no tenga pies ni cabeza, ni sepan defender con argumentos sólidos el por qué de sus conclusiones. Lo dicen y punto. Porque son personas importantes en España con cómics en sus estanterías y mucho ego.

¿Por qué no se organizan charlas de estos profetas venidos a menos y que, tras ellas, firmen una lámina con su careto y que los compradores la introduzcan dentro del cómic que se está promocionando? (Vaya, si no era tan difícil). Porque no tienen discurso, porque son lectores que van creciendo como tales a la vez que sus seguidores, por mucho que nos quieran vender que esto es su vida. Porque son unos estafadores con ínfulas a los que les sacas de sus guiones, sus corta-pega, y sus falsos directos y son una mierda seca de contenido. Pero no se lo digas a sus followers porque luego viene lo de las decepciones. Al final tendremos salones de cómics llenos de influencers estropeando libros con sus estampas, a los que habrá que pagar entre todos a costa de subir las entradas o poner precio a las firmas (Joder, Panini, me debes una prima por el brainstorming para el próximo atentado cultural).

Los lectores de cómics de verdad no queremos eso en nuestros templos de gozo. Queremos que los autores de los cómics que nos gustan nos den charlas y masterclasses sobre su trabajo. Queremos dibujitos y firmas para nosotros, de ELLOS, los creadores de nuestros tebeos favoritos. Hablar con ellos, decirles entre sudores y sonrojos que nos encanta lo que hacen y agradecerles tanto… Al igual que ellos. Su trabajo es arte y todo artista tiene un público con el que es necesario mantener un feedback. Su arte, su público y su feedback. ¿No os enseñaron que robar está feo?

LA MATARON LOS TUITERS
por Ferran

Y el caloret.

Una de las cosas que me permite ser un asqueroso millenial es haber vivido muy de cerca desde la aparición tímida de los primeros youtubers y su posterior asentamiento y profesionalización con todo lo que ello conlleva. Y conlleva fans. MUCHOS fans. Lo que en un principio es una relación cercana con una audiencia muy similar a, por ejemplo, compañeros en un foro se convierte en una insaciable fábrica de videos con un público tan inabarcable como incontrolable que exigen una cosa, la contraria y algo que no tiene nada que ver con lo anterior. Ya más tarde empezaron a salir tuiteros y demás influencers, pero en todos ellos se sigue la misma dinámica, y lo que verdaderamente distingue a los mediocres de la gente decente es cómo sobrellevan el peso de la fama. También hay que tener en cuenta que, como en todos los sitios, siempre hay imbéciles.

Creo que todos aquí ya hemos superado la tontería de “se ganan la vida y les regalan cosas por hacer el tonto delante de una cámara”, pero por si hay algún despistado por aquí lo dejaré claro: decir tal cosa es como quejarse de los actores diciendo que únicamente “leen unas líneas”, que los escritores solo “escriben libros” o que los cantantes hacen “conciertos y ya”. Si se pretende criticar los aspectos más lamentables de estos nuevos gremios sería injusto no concederles el reconocimiento al trabajo que hacen, sobre todo porque son esos casos en los que se opta por la salida fácil, perezosa y más sinvergüenza donde se deja relucir la estupidez inherente al ser humano a la que estamos todos acostumbrados. Porque es cuando se empieza a tomar por tontos a tus espectadores, con un paternalismo que lleva a la arcada, el momento en el que se empiezan a pisar líneas rojas. Aprovechar la inmadurez o inocencia de unos fans influenciables para sacar rédito de actividades de dudosa ética y escudarse en que, en realidad, se está haciendo un “favor” es algo que me produce asco y pena a partes iguales.

¡Y al principio nos quejábamos de los libros del Rubius y Vegetta777! Al menos estos productos, sin entrar en la calidad de los mismos, han supuesto, aunque sea, un mínimo esfuerzo de los que firman con su nombre. Cierto, nadie pone una pistola en la cabeza a nadie, eso va en la conciencia de cada uno, pero en un momento dado habría que sopesar si todo vale a la hora de ganarse un sueldillo extra o rascar unos cuantos RTs o FAVs en twitter gracias al trabajo ajeno. ¿Dónde quedó la responsabilidad?

SOBRE INFLUENCERS Y YOUTUBERS
por Espe Vela

Sinceramente, no soy alguien a quien le importen este tipo de cosas. No soy de esas personas a quienes les gusta ver vídeos de youtube sobre cómics, ni tampoco alguien demasiado activo en las redes sociales, como Twitter o Facebook. Tampoco le doy demasiada importancia a los trending topic o a lo que la gran mayoría piense sobre un sujeto en particular. Leo cómics desde pequeña, me encantan, y lo que más disfruto es poder leer, hablar y escribir sobre ellos. Dar mi opinión sin tapujos, siempre desde el respeto por el otro y, si eso puede llevarme a tener una discusión con alguien que tenga un punto de vista completamente diferente al mío, se convierte en un placer inimaginable.

Ahora bien, lo que no me gusta es que el hecho de dar una opinión personal se convierta en foco de críticas poco constructivas y, en algunos casos, de comentarios hirientes y sin sentido. Si se tiene una opinión contraria a la general creo que debe decirse, porque es así como este medio se mantiene sano, a través de la crítica, los diferentes enfoques y el diálogo, cosas que creo que más de uno ha perdido de vista, bien sea por la fama, o por la innovación.

No soy ninguna influencer de esas, así que no puedo saber lo que es, y muchos dirán que lo que debería hacer es callarme porque no lo conozco. Pues os digo a todos que es lo contrario, soy el público al que se dirige este tipo de gente. Y no me gustan nada. No son sanos, si alguien critica la acción de una de las editoriales que los patrocinan saltan como perros de presa, y no de la manera más sana, sin argumentos creíbles y apoyando cosas que no se justifican por sí mismas y que a la opinión pública les parecen raras. Algo que no ayuda para nada a sus queridísimas editoriales.

Y para colmo, que en este medio las mujeres nos tiremos piedras unas a otras… Somos pocas y, como todo el mundo, tenemos nuestras opiniones que pueden diferir. Pero considero que no nos vamos a hacer un favor diciendo que los hombres nos atacan por nuestra condición de mujer, que debemos leer cierto tipo de literatura, o estar constantemente a la defensiva. Justo lo contrario, creo fervientemente que debemos argumentar nuestra opinión como ellos, dialogar como todo el mundo y no criticar sin una previa información de las cosas. Yo soy mujer, feminista y me gustan Watchmen, Deadpool y Wonder Woman. Y no porque salgan tetas y culos por doquier y porque veamos que el trato de la mujer es de una certeza delicada, significa que sean obras machistas, o que aquellos que los leen son de la misma condición. No, en muchos de los casos son críticas, y si no lo son, no solamente por ser mujer voy a dejar de lado una buena historia, con una trama excelente y con un arte magnífico. Como mujer y crítica me niego a no dar mi opinión constructiva sobre las cosas, como he hecho hasta ahora, sólo porque algunos influencers firmen cómics de otros y tengan una opinión diferente a la mía. Y si a quien sea no le parece bien, me da igual, pienso seguir como hasta ahora, trayendo historias buenas de verdad, independientemente del género y de a quien le pique lo que pienso.

Y hasta aquí todo lo que teníamos que decir. Nos hemos quedado a gusto y esperamos que sirva para que nos centremos un poco y no nos olvidemos que al final lo que hay que hacer es leer. Leer cómics. Cuantos más mejor y divulgar vuestra pasión por ellos y por quienes los hacen.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. Adbar dice:

    Pero no serán todos así. Generalizar es tan malo como lo que denuncias aquí…

  2. Nekroi dice:

    Bravo por el análisis y la valentía de decirlo.

    • Teresita Sunday dice:

      Pues gracias por leernos y dejarnos tu comentario. Nos alegra que te haya gustado y esperemos que no ocurra más :)

Deja un comentario, zhéroe