Grandes Impresentables del Mundo del Cómic: PAT LEE

En esta ¿sección? pretendo hablar algunos de los vividores y caraduras que pululan y han pululado el cómic mainstream americano. Abrimos pisando fuerte con una figura, mejor, un figura, a priori, bastante desconocido, pero que no merece que olvidemos…

¡La superestrella (lo dice él, no yo) Pat Lee!

APRENDIENDO DE LOS MAESTROS

Ahora póngase de perfil.

Pat Lee es un dibujante canadiense que, tras pasarse 3 años siendo rechazado por las grandes editoriales, inicia su carrera artística con 19 años gracias a, nada menos, que Rob Liefeld (dios los cría…) quien en 1994 le ofrecerá trabajar y formarse dentro de Extreme Studios, su sello particular dentro de Image Comics. La editorial está experimentando un éxito fulgurante, todos los títulos con una I se venden como rosquillas y los socios fundadores están haciéndose de oro. Hace falta personal para saciar el hambre de números #1 y Pat Lee encaja a la perfección con el resto de jovenzuelos de los Extreme Studios. De esta etapa de “formación” bajo la atenta mirada de Rob cabe destacar su trabajo en Bloodpool (1996) versión Extreme de Generación X y Gen13, protagonizada por los cadetes de Youngblood y Avengeblade (1996), parodia, o eso consideraban sus autores, de las Bad Grils noventeras realizada por los impulsores del concepto… todo muy meta…o muy cínico. Continuará un tiempo realizando diversas labores en los sellos de Casa ROB! trabajando en series como Extreme Sacrifice, Prophet o Black Flag para finalmente dar el salto al otro gran (por volumen de publicaciones) sello de Image, el Wildstorm Productions de Jim Lee donde continuará con trabajitos en series como WildC.A.T.s, Allegra o Wetworks.

No somos Ghost in the Shell.

Con el dinerito obtenido y aprovechando el clima editorial, por esas fechas funda, junto a su hermano Roger Lee, Dreamwave Productions, un estudio-sello editorial que publica dentro de Image. En 1998 lanza su primera serie, Darkminds, cómic nada inspirado en Ghost in the Shell donde el estilo de Pat muta en el pseudo-manga malillo en una serie que intenta reproducir, de aquellas maneras “el anime de horror y ciencia ficción”. El 1999 se lanza Warlands, una serie de “espada y brujería” cubriendo el cupo de series “típicas” que el público americano relaciona con el anime. Al alto ritmo de producción de estas series (coincidieron en el tiempo) se deben a que las obras se realizaban en el estudio, con varios colaboradores, aparentemente acreditados, encargándose del guion y los acabados. Desde Dreamwave también muestran tener ojo a la hora de promocionarse con sendos números #1/2 regalados en la Wizard, popular revista de la época muchas veces señalada como una de las instigadoras de la burbuja y posterior crisis de los ’90.

Será el año 2000 cuando nuestro héroe dé el salto a las grandes, concretamente a Marvel vía los primeros Marvel Knights de Quesada, con la miniserie Lobezno/Punisher: Redención, con guiones de Michael Golden Lee aporta su estilo “amerimanga” que se decía entonces a, probablemente, el peor relanzamiento del sello Marvel Knights, que tenía a Punisher como vengador sobrenatural y que Garth Ennis se despachó en una viñeta en su relanzamiento.

SUENA LA FLAUTA

En ese mismo año se publica en la revista Wizard “Big 80s”, una sección destinada a aprovechar la nostalgia ochentera del momento y donde artístas actuales interpretaban a personajes de la época, tales como los Thundercats o G.I.Joe. Desde Dreamwave, Pat Lee realiza una ilustración centrada en los Transformers, con sus personajes más icónicos. Poco después de aquello hay un cisma en Dreamwave que lleva a la mitad de su plantilla a fundar los UDON Studios.

La ilustración que lo empezó todo.

La ilustración de los Transformers va ganando popularidad, con Wizard publicándole a Pat Lee secciones explicando cómo dibujar mechas. Por su parte, desde Hasbro empiezan a mover la licencia de sus juguetes (inactiva desde que Marvel abandonara la serie el 1994) entre varías compañías, siempre con la ilustración de Lee (Jim no, el otro) como modelo de lo que se busca estéticamente para actualizar el concepto. Tras varios tiras y aflojas con Marvel y Top Cow, finalmente Hasbro se decanta por Dreamwave Productions, al garantizar a Pat Lee como dibujante del proyecto. Y así el estudio de Lee se hace con la licencia, al mismo tiempo que corta lazos con Image y se convierte en una editorial independiente.

DE ORO GRACIAS A LA NOSTALGIA OCHENTERA

Dreamwave lanza la miniserie Transformers Generation 1 (2002)  con Chris Sarracini a los guiones y, en principio, el propio Pat Lee a los lápices, esté último también se encargará de diferentes pósters y obras promocionales. Y lo que viene a continuación viene a ser un ejemplo de la importancia de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Este cómic se publica cuando nostalgia por la animación ochentera está llegando a su punto álgido, si a esto se le suma la recuperación de una de las franquicias más recordadas y añoradas entre el público potencial de la época nos encontramos con que el número uno se alzó en el primer puesto de venta de la distribuidora con 119.251 copias solo de su primera tirada. Este volumen de ventas convierte a Dreamwave en un jugador a tener en cuenta en el mercado editorial y a Pat Lee, cuyo dibujo de mechas se considera determinante en la recuperación y éxito de la franquicia en un “exitoso dibujante estrella y fan favourite” (sus palabras).

¿Es este uno de estos casos en los calidad y ventas coinciden? En absoluto. La historia no deja de ser una actualización de las de la época, oscureciendo un concepto originalmente más inocente, pero el supuesto punto fuerte en el que se basó toda Dreamwave, el dibujo de Lee, director artístico de todo el proyecto, merece reflexión. Pat Lee es un artista de flagrantes carencias, su narrativa es torpe, siendo generosos, y su estilo se apoya en los peores aspectos del manga pero, dibuja bien robots enormes (sólo robots enormes, cualquiera que le vea intentar dibujar un ser humano sabrá a lo que me refiero) y con matices, ya que no es raro que cometa errores de perspectiva y de que sus figuras parezcan más globos que mazacotes de metal. Al final todo se reduce al lugar adecuado en el momento concreto.

Dibujar humanos a Pat como que no.

Volviendo a Dreamwave, el éxito catapultó la editorial, que comenzó un fulgurante proceso de expansión, Warlands y Darkminds, creaciones originales del jefe, ganaban nuevos volúmenes al mismo tiempo que se lanzaban nuevos títulos destinados a continuar esa explotación torpona del “fenómeno anime” marca de la casa. Por otra parte, a Dreamwave (y Pat Lee) no se les escapaba que la excelente situación de la compañía se debía a la explotación nostálgica de franquicias ochenteras, muy demandadas por las editoriales independientes por aquel entonces, así que se apresuraron en intentar captar aquellas que continuaran libres, de esto surgen dos títulos como Teenage Mutant Ninja Turtles (¡¿?!) Duel Masters o Mega Man. Al hilo de este último la editorial entra en negociaciones con Capcom para publicar más títulos basados en sus franquicias de videojuegos, como Devil May Cry.

Pero todo el mundo en la editorial sabía que quien les llevaba la comida (¿el energón?) al plato eran los robots enormes y transformables por lo que, por supuesto, los títulos protagonizados por Autobots y Decepticons dándose de toñas se multiplicaron como setas en Casa Pat (Lee). Así, a la mentada primera miniserie de Generation 1, le sucedió una segunda al año siguiente, tras la que se inauguró la serie regular Transformers Generation 1 (2003). A esta hay que sumarle un segundo título Transformers Armada (2002-2004) encargada de adaptar un reboot (versión Ultimate diríamos entonces) de los Transformers que contaba con su serie animada y línea de juguetes homónima y que a partir del número 18 pasaría a llamarse Transformers Energón, para, de nuevo coincidir con la serie de animación y la línea de juguetes de Hasbro. A la altura del número #6 de esta serie entra Simon Furman, guionista británico mítico entre los seguidores de la franquicia por su estupenda labor en los cómics originales. A Furman, Dreamwave también le ofrece The War Within (2002), serie de miniseries basada en el pasado de la Generation 1. Además de un inevitable crossover con la otra gran franquicia juguetera de los ’80: GIJoe. Franquicia que, por cierto, intentaron arrebatarle sin éxito a Devil’s Due, reciclando las imágenes de la propuesta en portadas. Además de cómics, recordemos que el estudio estaba produciendo, posters, litografías y diseños de juguetes para el mercado americano y japonés, cosa que sin duda les reportaría un buen pico.

Lo que dibuja bien son los robots.

No obstante, pese a todo el bombo y el éxito, algo parece oler a podrido en Dreamwave, ya que desde el principio afloran turbios rumores que acompañarán a la editorial durante toda su andadura. Rumores como que las exitosas ventas de los cómics de Transformers estaban hinchadas debido a que la propia Hasbro se quedaba con un número importante de copias. Casi inmedatamente comienza a comentarse que Pat Lee, que comienza a gastar múltiples alias extrañísimos, entre ellos Transman (en serio) no está dibujando los cómics que se le acreditan debido a la sobrecarga de trabajo y las salidas promocionales, cosa siempre negada por la editorial en su momento.

BANCARROTA PLANIFICADA

Logo original de Dreamwave.

En 2004, tan solo 2 años después de la publicación de su primer número de Transformers, los rumores sobre la bancarrota de Dreamwave son más que persistentes, además los rumores sobre las malas prácticas en la editorial no han hecho sino intensificarse. ¿Cómo puede pasar una empresa de publicar el cómic más vendido de la industria a estar en la ruina en tan poco tiempo? En principio, esto se achacó a las altas tasas de las licencias combinadas con la torpeza editorial. Al natural descenso gradual en las ventas de las series de Transformers, cuya licencia suponía un serio coste, se le une la incapacidad de captar al lector por las otras múltiples apuestas editoriales, tanto propias, como nuevas licencias, que tenían su consecuente coste extra.

Pat Lee comienza a realizar trabajo como freelance en Marvel (Fantastic Four/X-Men, Iron Man House of M) y DC (Superman/Batman) al mismo tiempo que varios títulos anunciados por Dreamwave se cancelan antes de salir, como los Beast Wars de Furman. Se intensifican las acusaciones a Lee sobre el uso de negros (dibujantes no acreditados) en muchas de las obras atribuidas al fundador de la editorial. A esto se le unen unos cada vez más insistentes rumores sobre retrasos en los pagos a la plantilla. El golpe de gracia llegará cuando Hasbro, tras establecer una fecha límite para pagar las tasas, decide no renovar la licencia de los Transformers con Dreamwave. Y empieza el baile.

En Marvel tuvo el honor de dibujar este cuadro.

En palabras de Mr. Mecha (así se llama él, no yo): “Luchamos para mantener la compañía viva, hicimos todo lo que pudimos, pero finalmente mi hermano Roger y yo vimos que no podíamos ganar”. Dreamwave entra en bancarrota, con el consecuente concurso de acreedores, debiéndole dinero a todo el mundo, especialmente a todos los artistas y creadores implicados en la editorial. La deuda asciende a casi un millón y medio de dólares. Dos autores bastante vocales sobre los impagos de Lee son Adam Patyk y James McDonough, con demanda judicial de por medio. Un caso especialmente sangrante a este respecto es el de Simon Furman, que semanas antes de la declaración de bancarrota es informado directamente por Pat Lee de que todo va estupendamente. Cuando se le pregunta a este respecto el dibujante (estrella) canadiense dice: “la mayoría de creadores estaban al tanto de las dificultades económicas. No lo anunciamos, pero a la gente no se le estaba pagando, lo que era bastante obvio. Cuando las cosas se pusieron difíciles, intenté mantener al equipo y a mi mismo motivados para mantener la producción”. Una joya de persona.

“Mandíbulas” Lobezno.

Lo que los trabajadores no saben es que, en vísperas de la bancarrota Pat Lee (y su hermano Roger) han fundado otra empresa: Dream Engine. Es en esta compañía donde se dirigen los beneficios de los trabajos de Lee como freelance en Marvel y DC pero, lo más importante, es en esta compañía donde los propietarios destinan parte de los activos de Dreamwave antes de declararse en bancarrota. Más movimientos interesantes llevados a cabo por Transman poco antes de la bancarrota: poner el Porche de Dreamwave (¿para qué necesita una compañía de cómics un Porche?) a su nombre además de comprar un bonito apartamento por valor de medio millón de dólares. Todo esto nos hace pensar en una meticulosamente planeada bancarrota de la que el señor Pat Lee salió libre de deudas y con pingües beneficios.

Con el tiempo comienzan a salir a la luz las dudosas prácticas llevadas a cabo en Dreamwave, Rob Armstrong (entintador habitual de Pat Lee) veía como su firma en un trabajo realizado íntegramente por él no aparecía para ser sutituida por una bien grande de su jefe. Múltiples portadas especiales de incentivo firmadas por Pat resultaban estar hechas por Rob Ruffolo. Otros artistas que han realizado trabajo acreditado a Mr. Mecha son Edwin Garcia, Sigmund Torre o Nick Kilislian.

MISMO PERRO DIFERENTE COLLAR

Esto lo he hecho yo así, así y así.

Pat Lee lee continúa usando negros en su nueva empresa, Top Cow contrata a Pat Lee para realizar Cyberforce bajo la condición de que será él el encargado de los lápices. Lee cobra 300$ de Top Cow por página, de los cuales Alex Milne, el artista no acreditado del cómic, ve 75$. También realizará trabajos de negro, como realizar acabados, en el arco de Superman/Batman acreditado a Lee. Cuando esto salga a la luz Pat Lee intentará obligar a Milne a enviar una carta a Top Cow desmintiendo esto, cuando este se niega Pat Lee cortará la comunicación y, siguiendo en su línea, no le pagará. Nuestro dibujante estrella (me refiero a Pat Lee) posteriormente declarará a este respecto que “se le olvidó ajustar los créditos” y que “no recuerdo despedir a Alex”, retándole a demostrar los impagos.

Pero esperen, que la cosa mejora, Dream Engine empieza a colapsarse debido a las desavenencias entre socios, principalmente por la cantidad de dinero de la empresa que Pat Lee dedica a asuntos personales, como ayudar financieramente a su novia a ganar Miss Hong Kong 2006. Todo esto, recordemos, mientras tiene a negros haciendo sus encargos… y a los que acabará debiendo el dinero. La compañía correrá la misma suerte que Dreamave.

VENTE PA HONG KONG, PAT

Huyendo de los malvados acreedores, nuestro héroe y estrella del dibujo se verá obligado a mudarse a Hong Kong, donde funda Pat Lee Productions, que, aparentemente todavía no ha entrado en bancarrota. Además de esto también trabaja en Secret Lab, una… compañía de desarrollo de propiedades, sea lo que sea eso. Paticus (lo dice él, no yo) ha vuelto brevemente al mundo del cómic con obras como Widow Warrior (2010) para Dynamite pero permanece alejado de los focos del mercado donde dejó tanto a deber. El hombre se dedica a vivir como artista estrella en Hong Kong realizando las más variopintas labores a través de sus empresas, desde un extraño libro de diseños de extraterrestres llamado Extraterrestrial Compendium (2012) pasando por  el diseño de joyas (en serio) camisetas, diferentes exposiciones de arte (¿?) diseño de animes e incluso de vinilos. Además de, si hacemos caso a su perfil, haber trabajado para “NIKE, APPLE, BANDAI, GOOGLE, DIESEL, SONY, ESPRIT, SHAW, UNILEVER, SHISEIDO & MGM, City of Dreams & HMV”. Toda una vida de éxitos que nos hace replantearnos aquello del karma.

Ese cuerpo.

“Durante un período de casi 20 años, Pat Lee se ha establecido como un artísta top del cómic y director creativo”, así se nos presenta actualmente Trasnman. Un ejemplo de cómo la suerte (y la cara dura) pueden jugar a favor de uno, pasando de ser un dibujante de cómics bastante justito a convertirte en el dueño de una empresa de cierto éxito pegándote la vida de artista en Hong Kong. El tipo de cosas que solo pasan en este mundillo… espero. El dinero de Dreamwave, por cierto, continúa debiéndolo.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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2 Respuestas

  1. Curiosa coincidencia.
    Justamente la pasada semana compré, en Fénix Cómics, por supuesto ;)
    y ya leí los dos tomos de Spidey en Marvel Saga que abarcan el evento de “El Otro” y donde el sujeto este de Mr.Mecha dibuja, creo recordar, cuatro de los 12 comics; estaban implicadas en la trama las tres colecciones del momento de nuestro amistoso vecino, cuatro comics por serie.
    Bueno, a lo que vamos: Aunque ya has puesto un par de viñetas de esos tbos, confirmar cuanta razón tienes. Lo que dibuja el personaje este no es malo, es lo siguiente de lo siguiente de la palabra malo. El horror, basicamente. Un autentico sangrado para los ojos. Nada que ver, desde luego, con los dos Mike, Wieringo y Deodato, encargados del aspecto gráfico de las otras dos series implicadas en el evento, para mi gusto totalmente solventes y acertados en ambos casos, cada uno con su estilo, eso sí.
    En fin, ya digo, un “artista” el amigo Lee. Si no fuera porque me cargo los dos tomos en cuestión, te juro que dan ganas de arrancar las páginas y darles la paz purificandolas con fuego.
    Felicidades por el artículo, David.
    Rockeros Saludos

    • sicosepia dice:

      Toda la razón, a la serie Marvel Knghts Spider-man le cayó la negra tras la marcha de Millar.
      Porque no solo contabamos con los dibujos de Paticus, también teníamos a Hudlin a los guiones, responsable de esa mítica historia donde Mary Jane y la Tía May se ponen armaduras de Iron Man para ir a pegarse con Doombots a Latveria genialmente ilustrada por Pat, destacando por meritos propios dentro todo ese esperpento que es El Otro..
      ¡Y gracias por comentar Baldy!.

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