GOOD OMENS. El mejor presagio de la temporada

Título original: Good Omens
Fecha 1ª emisión: 31 de Mayo, 2019
Cadena: Amazon Prime
Creador: Neil Gaiman (Novela: Terry Pratchett, Neil Gaiman)
Reparto: Michael Sheen, David Tennant, Jon Hamm, Mireille Enos, Jack Whitehall, Adria Arjona, Miranda Richardson, Michael McKean, Sian Brooke, Daniel Mays, Ariyon Bakare, Josie Lawrence, Ned Dennehy, Yusuf Gatewood, Paul Kaye, Jasmine Hyde, Lourdes Faberes, Rosie Day, Nina Sosanya, Reece Shearsmith, Sam Taylor Buck, Paul Chahidi, Ilan Galkoff, Doon Mackichan, Simon Merrells, Gloria Obianyo, Paul Adeyefa, Brian Cox.
Temporadas:
Episodios: 6
Género: Comedia/ Fantasía
Valoración: Inefable

Dicen las sagradas escrituras cuando dios cierra una puerta, abre una ventana, y no podía ser más cierto. Los dioses de nuestro tiempo, abanderados por el poderoso caballero Don Dinero, cada vez cierran más puertas al cine en el más puro y esencial sentido de su existencia. Por suerte, miles de ventanas se abren cada día en nuestros ordenadores y tablets para ofrecernos el bendito maná de los amantes del séptimo arte: las series.

La viva imagen del amor y del más amor.

Y a pesar de que muchas han abarcado incalculables horas de nuestras vidas, bien empleadas como con The Wire, Los Soprano, Breaking Bad…) o totalmente perdidas, en inglés Lost, Juego de Tronos o Los Serrano, lo cierto es que parece que nos estamos adentrando en una mágica época de miniseries que se convierten en clásicos desde el mismo momento de su estreno. En la Zona ya hemos hablado de Chernobyl o Sharp Objects, y ahora le toca el turno a esta tentación angelical que ha resultado ser Good Omens. 

Y es que, al final, la vida se resume en eso, en ir poniendo en nuestra balanza personal absolutamente todas las experiencias, personas, personajes, libros, cómics o variedades de té que se crucen en nuestro camino, para ir siendo lo que somos, con la ayuda de dios, del diablo o de Cthulhu. El bien y el mal, dioses y demonios, caprichosos e iracundos seres sobrenaturales, creadores y destructores de sus propias obras, que no dudan en matar a sus propios hijos para llevar a cabo sus planes.

Nos gusta que los planes salgan bien.

Imagino que a la mayoría le habrá venido a la mente “lo que pasó” con el hijo de dios y lo que hizo para salvarnos. Es normal, la Iglesia no pierde un momento en difundir la palabra del señor y a todos nos han llegado habladurías de su archiconocida patraña. Pero, supuestamente, el otro bando tiene un plan parecido para condenarnos y el diablo también enviará a su hijo, guiado por cuatro jinetes (y un perro) para desencadenar el Apocalipsis.

En este contexto se desarrolla la historia que nos atañe. Desde tiempos inmemoriales Azirafel y Crowley, ángel y demonio respectivamente, han vivido entre los humanos sembrando la paz o el caos allá donde van. Hace once años que Crowley cambió al hijo de Satán (Benedict Cumberbatch) por el hijo de un político para que el día del once cumpleaños de Warlock, Lucifer pueda ascender de los infiernos y dar comienzo al Apocalipsis. Ahora ha llegado el momento de supervisar que la batalla final entre el cielo y el infierno suceda tal y cómo debe, pero a nuestros acomodados protagonistas no les viene muy bien, así que intentarán truncar los planes del Maligno y detener al anticristo. Pero el anticristo no se llama Warlock ni es el hijo de ningún político. Se llama Adam, y es un niño normal de un pueblo de Inglaterra que vive totalmente ajeno a estas cuestiones. Otros personajes, secundarios tan locos como entrañables, también intentarán detener al anticristo mientras sus historias se entremezclan, sin saberlo, gracias a Las buenas y acertadas profecías de Agnes, la Chalada, la Nostradamus de este futuro distópico.

¿Lo oís? Es el vals de la boda que nunca celebraré.

Más allá de la premisa, tan sencilla como previsible, el punto fuerte de esta serie son Azirafel y Crowley, o lo que es lo mismo, Michael Sheen y David Tennant. El primero encarna a un ángel sibarita y el segundo a un demonio vividor, ambos auténticos british lords of chaos que se complementan y se contrarrestan por los siglos de los siglos, amén. El capítulo 3 se hace especial referencia a la cantidad de acontecimientos bíblicos e históricos en los que tuvieron nada, poco o mucho que ver y la relación que van forjando tras tantos años intercediendo sobre la humanidad. Ya estaban allí cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso (de hecho, Crowley era la serpiente) y allí estarán cuando llegue el día del juicio final, demostrando que los buenos no son tan buenos ni los malos tan malos. Milagro va, tentación viene, ambos personajes enamoran de principio a fin y se comen literalmente la pantalla y cualquier otra cosa que les pongan alrededor.

Y no niego que la interpretación de Sheen es magistral y admito que, sin él, la pareja quedaría coja, pero lo de Tennant, efectivamente, no es de este mundo. Mi compañero Fernando puede quedarse tranquilo porque su Doctor favorito está tremendo como demonio y se merece un párrafo para él solo. Ese look con tupé y gafas de sol redondas, esas poses, esos andares… ¡ese Bentley negro a 130 km/h por el centro de Londres! Ambos destilan esencia Pratchett por los cuatro costados, pero David Tennant parece recién salido de la novela del genio inglés y consigue hacer suyas esas gracias para avispados, que rizan el rizo del humor, como querer cambiarse el nombre de Crowly, que significa “el que se arrastra” por aquello de la serpiente, y hacerlo por Crowley, que se pronuncia exactamente igual.

El coche del demonio que suena como los ángeles.

La verdad es que todo esto funciona porque la mano de Neil Gaiman, y por supuesto la de Terry Pratchett, están detrás. Y si bien, el segundo, por grandísima desgracia, no ha vivido para adaptar y ejercer de showrunner de su propia y aclamada obra, Buenos Presagios, el primero se ha encargado que la adaptación sea lo más fiel posible al libro y que todo supure el alma de su colega. Desde la intro, la maravillosa intro en la que desfilan personajes de fantasía a ritmo de vals, a los personajes excéntricos, pasando por el color y ese sutil y preciso humor inglés que tanto envidio y admiro. Todo ES Terry Pratchett, a pesar de ese controvertido y extra sexto capítulo, que apoyo totalmente al estar Gaiman detrás del guión y que tiene la doble función de epílogo que cierra la novela y se abre a la opción de una segunda temporada. Además Pratchett estaría orgulloso y seguro que ríe a mandíbula batiente allá donde esté de que un grupo de cristianos haya pedido la retirada de la serie de Netflix y estos hayan prometido no volver a hacerlo más, mientras Amazon se ha comprometido, siempre que Netflix retire Good Omens a hacer lo propio con Stranger Things.

Good Omens es, sin duda, la mejor oferta que existe ahora mismo en la parrilla de Amazon Prime. La más divertida y fiel adaptación de un libro del dios literato, creador del Mundodisco. Y la mejor excusa para aumentar mi biblioteca del autor británico. Sí, yo he sido una de las que la ha visto sin leerse el libro, pero tranquilos que ya le estoy poniendo remedio. Es lo bueno de no ser dioses, que podemos seguir abriendo las ventanas de nuestros dispositivos sin tener que cerrarle las puertas a nada.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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