#ZZGodzilla: JAPÓN BAJO EL TERROR DEL MONSTRUO, de Ishirō Honda

Con motivo del estreno de la película, continuamos en Zona Zhero con
la Semana de Godzilla (#ZZGodzilla), que durante los próximos días os ofrecerá una entrada diaria dedicada al Rey de los Monstruos.

Título original:
Gojira (Godzilla)
Año: 1954
Director: Ishirô Honda
Guión: Ishirô Honda, Takeo Murata (Historia: Shigeru Kayama)
Fotografía: Masao Tamai

Reparto: Akira Takarada, Momoko Kochi, Akihiko Hirata, Takashi Shimura, Fuyuki Murakami, Sachio Sakai, Toranosuke Ogawa, Raymond Burr.
Valoración: Un clásico con los defectos de su época / 10

Sinopsis: Las misteriosas destrucciones de barcos en el Pacífico provocan el pánico. Los nativos de una isla afirman que el culpable es una criatura legendaria, Godzilla, un lagarto mutante convertido en un gigantesco monstruo a causa de unas radiaciones atómicas. Godzilla se dispone a atacar las principales ciudades del Japón.

¿Qué puedo decir de este pedazo de bicho que no se haya dicho ya? 200 metros, aliento atómico, más de 30 películas en su haber… Aunque realmente es famoso por sus peleas devastadoras con otros seres igual de abrumadoramente colosales, lo cierto es que la primera película en la que aparece, allá por 1954 de la mano de la productora japonesa Tōhō, dirigida por Ishirō Honda, es bastante diferente de todo lo que estaba por llegar. Y de esta es de la que voy a hablar.

Godzilla, la original, la primigenia, la engendradora de un género cinematográfico (Kaijū eiga), la alumbradora de una franquicia con 60 años ya, que no deja de crecer y que comprende desde cine hasta videojuegos, pasando por comics y merchandising de toda índole, madre de un icono, una referencia cultural absoluta, en definitiva, un mito con todas las de la ley que vuelve a resurgir en los cines con la película que se estrenó la semana pasada (cuya reseña podéis leer aquí). 

El rey de los monstruos, tal como fue concebido originalmente.

Esta película se mueve en un ambiente muy diferente a todas sus secuelas, aquí tenemos terror ante lo desconocido, tenemos una película firme, con un buen desarrollo de la trama y personajes impecables, bien establecidos, verosímiles y con unas motivaciones claras que te hacen comprender por qué hacen lo que hacen en cada momento sobradamente y de manera absolutamente correcta. Es cierto que la cinta adolece de cierta lentitud a ratos, pero a grandes rasgos consigue tenerte enganchado. Las interpretaciones de los actores de aquel entonces son muy diferentes a las que estamos acostumbrados hoy en día, aunque esto no las convierte en malas interpretaciones, en la línea de las típicas interpretaciones algo sobreactuadas de aquella época. Los efectos han envejecido malamente, cierto. A nivel visual le pesan los años, aunque la recordaba mucho más desfasada, la verdad. Si no os convence, podéis ver King Kong antes de esta (la de 1933 o la de Peter Jackson, da lo mismo) y os garantizo que, en comparación, no os parecerá tan terrible o falta de medios y originalidad.

Durante el primer tercio de largometraje nos presentan a los personajes principales y la situación en la que se encuentran. La película genera suspense, sorprendentemente. Si no supiésemos que el Godzilla del título es un terrible y muy cabreado monstruo gigante, que es además el que aparece en la portada destruyendo Tokyo (si es que el titulo y el poster son un cantazo, maldita sea), si no supiésemos a lo que vamos cuando empezamos a verla, la película nos tendría mordiéndonos las uñas de los pies de pura intriga y tensión ante la situación que se presenta en los primeros 15 minutos de filme. Estas viendo Godzilla, sabes lo que va a pasar, ya lo he dicho. Pero mientras la veo me debato entre querer que continúe esta “falsa incertidumbre” que consigue transmitirnos, este suspense que logra a pesar de que todo lo que ya sabes te tiene completamente preparado para lo que viene, o por otra parte, mi deseo de que llegue ya el bicho y arrase Tokyo.

El Rey de los Monstruos en acción. No le llegaba para el cercanías.

Nadie habla de monstruos al principio, mencionan que podría ser un desastre natural, hablan de un mito antiguo, de algo que habita en las profundidades, el argumento deja caer miguitas, pero la realidad es simple. Godzilla no es más que un animal asustado que fue alterado por los bombardeos nucleares sufridos por Japón durante la segunda guerra mundial. Un animal asustado y radiactivo, eso sí.

Quiero aprovechar el momento para comentar que últimamente he tenido conversaciones con gente acerca de este daikaijū que nos ocupa y todo el mundo se ha empeñado en rebatirme que el Godzilla original era radiactivo, yo decía que sí y los demás que no, que eso fue un añadido de la versión de 1998. Pues a todos os digo “¡¡¡JA!!! ¡¡¡YO TENGO RAZÓN!!!” Godzilla, desde su origen, es más radiactivo que Garoña y Fukushima juntas, ahí queda eso.

Este primer Godzilla (también conocido como Gojira en Japón) es simplemente un animal, enorme y peligroso, sí, pero solo eso. Y aquí la película gana muchos enteros. No trataron de humanizar al monstruo, no buscan la lastima facilona que se estila tanto hoy en día. Ese pretexto de “está cuidando a sus crías”, esas miradas tiernas (maldito seas Matthew Broderick)… Godzilla dormía plácidamente en el fondo del mar y la guerra de la superficie lo despierta y lo asusta, así que trata de ponerse a salvo, lo que ocurre es que, desafortunadamente, Japón está en medio de su trayectoria. El hecho de que lo reciban a cañonazos (cosa muy lógica, las cosas como son) no mejora la situación, así que como animal asustado, reacciona a los ataques que recibe con más violencia. La primera vez que le vemos utilizar su famoso aliento atómico es por pura necesidad, lo que se ve que le coge gusto al tema, el animalico. Así que ya sabéis, si Godzilla devasta Tokyo es porque los “Aliados” lo azuzaron a pepinazos durante la segunda guerra mundial.

Tiene lomo de Stegosaurus, actitud de terópodo… ¿y escupe fuego?

Mientras tanto Godzilla aparece y desaparece de escena vemos a unos protagonistas excelentes, como ya he dicho, que interactúan entre sí y se desarrollan y posicionan perfectamente, que actúan según su rol y personalidad, a los que ves sufrir y padecer y con los que empatizas a lo largo de todo el metraje. La trama se desarrolla perfectamente en torno y gracias a ellos. Esto me hace pensar que si no apareciese monstruo, tampoco pasaría nada, tendríamos Cloverfield en los años 50. Si, se agradece verlo y saber a qué se enfrenta la humanidad, pero bueno, divago.

Los protagonistas son un reportero llamado Hagiwara, que llega a cubrir la noticia de lo que ocurre en la zona, cuando comienzan los misteriosos hundimientos de barcos y ya una vez ahí, se ve en mitad del percal; un anciano paleontólogo, el doctor Kyohei Yamane, que está terriblemente disgustado con el hecho de que quieran matar al kaijū, dado que el mantiene la teoría de que podrían aprender muchísimo de una especie así, ya que Godzilla es el ultimo de dicha especie, así que acabar con su vida es extinguir una especie animal; y el doctor Serizawa, un científico herido en la guerra que ha dado accidentalmente con la manera de acabar con el monstruo, pero que lo mantiene en secreto por miedo a que su descubrimiento acabe siendo utilizado como arma en futuras guerras.

Poco que ver con el Serizawa que interpreta Watanabe.

Tenemos incluso una relación amorosa entre el joven buzo del ejercito Hideto Ogata y su prometida Emiko Yamane, hija del paleontólogo y antiguo interés amoroso del científico, lo cual crea cierto triangulo amoroso entre ella, el buzo y el científico  que, por absurdo que parezca, ayuda a encauzar la película y los acontecimientos que llevan a esta a su desenlace.

La temática, como ya he dicho, difiere completamente de todo lo demás de esta franquicia.Vemos el miedo de una nación que fue poderosa en el pasado y que vive ahora bajo la sombra de un conflicto que acaba de terminar y del que no salieron en absoluto bien parados. Godzilla no es más que una representación de lo aterradores que fueron los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, el miedo que provocaba también la radiación que persistía tras estos ataques, de la situación de desamparo ante la Guerra Fría que se cernía sobre el mundo. La cinta muestra esto de manera perfecta, la indecisión para actuar ante esta nueva amenaza, los momentos posteriores a los ataques del monstruo son desgarradores y consiguen hacerte empatizar no solo con los protagonistas, sino con toda una nación, con toda una situación histórica y en último término, incluso con el terrible Godzilla.

Estamos ante una película que ciertamente ha envejecido de mala manera a nivel técnico, pero que sigue siendo entretenida de ver y no solo eso, sino que consigue crear suspense y drama de manera sorprendentemente efectiva. No es larga ni tampoco se llega a hacer larga, y está muy bien dirigida e interpretada. Tras esto, la saga se volvió bastante más colorida, cada película era un nuevo enfrentamiento del gran Godzilla contra otras amenazas. Se ve que le tocaba las narices que otros kaijū jugasen en su patio.

¡Nos vemos en la Zona!

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4 Respuestas

  1. Joel dice:

    Bueno, decir que esta reseña mía ha sufrido algunas modificaciones, como por ejemplo un párrafo de agradecimiento a quienes leen la reseña, además de mi despedida característica y alguna cosilla mas, pero aprovecho para pegarlo aquí, copiado directamente del documento original ta y como lo escribí :)

    Lo mejor: Aún hoy consigue lo que en su momento se propusieron, mostrar la realidad de un pueblo que vivía con miedo al futuro. Grandes momentos dramáticos y de Suspense.

    Lo peor: A parte del hecho de que obviamente a nivel visual se ha quedado muy atrás (aunque no es lo peor que he visto de la época ni del genero), en ocasiones puede ser un poco lenta quizá.

    Y esto ha sido todo Zheroes. Debo decir que esta reseña ha sido de la más extensa y sin embargo la que más fácil he podido escribir, supongo que por la pasión que despierta en mi la temática en general y Godzilla en particular. Confieso aquí que desde niño he sentido un pánico irracional al fondo marino jajaja, pesadillas recurrentes de seres gigantescos e imposibles surgiendo de las profundidades, pero persiste la morbosa fascinación, al igual que me ocurre con los Zombies. Agradezco de paso a los que leen lo que escribo porque sin ellos no soy nada y a los que me publican.

    Hasta pronto y como siempre digo.
    Próximamente más, no necesariamente mejor ni peor, pero más al fin y al cabo.

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