GOD IS DEAD, de Jonathan Hickman, Mike Costa y VV.AA.


Título original
:

God is Dead, Vol. 1-3 TPB
Sello: Avatar Press
Guionistas: Jonathan Hickman y Mike Costa
Artistas: Di Amorim, Germán Erramouspe,
Juan Frigeri, Emiliano Urdinola, et al.

Entintadores: Sebastián Cabrol y Joe Luengo
Colorista: Juan M. Rodríguez (‘Juanmar’)
Contenido: God is Dead #1-18 USA
(Sep. 2013 – Jul. 2014)
Publicación USA: Mayo–Noviembre 2014
Public. España: Julio 2015 (Medusa Cómics)
Valoración: Pifostios divinos por doquier/10

 

Continuando con la labor de reseñar simultáneamente cómics en el podcast y en la página, os traigo uno de los más longevos y actuales de la editorial independiente americana Avatar Press, sello famoso por su fetiche hacia lo gore y la sexualidad explícita. Sin embargo, como en la mayoría de editoriales más pequeñas, siempre hay algo que destaca o que, por una u otra razón, consigue hacerse un hueco en el reñido y competitivo mundo de la historieta. Sumado a esto se encuentra el factor “hombre de moda”, con Jonathan Hickman a la cabeza, sumergido actualmente en las mastodónticas Secret Wars marvelitas, llegando al punto de que su nombre aparecerá en la cabecera de la serie que nos ocupa incluso tras su marcha como método para atraer incautos que aumenten ventas y fama. Y parece que lo han conseguido.

“Y por encima del griterío y el estruendo, la voz de Hickman se alzó anunciando…”

GOD IS DEAD
de Jonathan Hickman, Mike Costa y VV.AA.

“Dios ha muerto. ¡Viva el hombre, que lo ha matado!” (Friedrich Nietzsche)

Sin previo aviso, la Tierra se estremece y en varios puntos del globo comienzan a suceder desastres naturales sin precedentes, a saber, erupciones volcánicas de más de un mes, descenso mortal de temperaturas, tormentas de arena colosales, terremotos a escalas jamás vistas o inundaciones cuasi-bíblicas llevándose consigo millones de muertos. Pero no será hasta un par de semanas después en que suceda aquello que cambiará la historia de toda la humanidad: el Segundo Advenimiento. Tras siglos desaparecidas, las deidades más importantes de cada panteón vuelven a nuestro planeta para tomar el lugar que les corresponde como dioses y divinidades supremas. No son necesarios más de un par de meses para que el orden natural de nuestra sociedad esté patas arriba y que la gente se divida en diferentes facciones religiosas que veneran a su respectivo dios. Mientras tanto, un grupo de “cerebritos” deciden acabar con la amenaza de estos seres celestiales, los cuales sólo han traído muerte y destrucción al usar a los humanos como objetos para su mero disfrute.

Al mismo tiempo que los cerebros más brillantes del planeta se reúnen en pos de encontrar una manera de acabar con ellos, los dioses tienen una reunión en Asgard en la que ponen las cartas sobre la mesa y llegan a un acuerdo de división de terrenos. Ahora bien, como seres arrogantes y todopoderosos que son, no tardan en romper el acuerdo y comenzarán a luchar entre ellos por el simple afán de convertirse en únicos soberanos o por mera diversión. Todo ello trae consigo destrucción sin fin y millones de muertos más en una humanidad que ya había sido quebrada de espíritu al romper todos sus esquemas lógicos preestablecidos y llevados, en muchas ocasiones, al fanatismo extremo. La pequeña resistencia humana decide tomar una medida desesperada y con la sangre de uno de los dioses muertos pretenden crear su propia deidad que acabe con los destructores del mundo. Todo esto llevará a una batalla final que marcará un antes y un después en todo lo existente. Todo.

Jeroglíficos: los emoticonos de WhatsApp de la Antigüedad.

Avanzamos un siglo en el tiempo y los grandes dioses, representantes de los panteones más importantes, están muertos o desaparecidos. Una nueva sociedad monoteísta ha emergido de las cenizas y la descomposición, sirviendo fervientemente al único dios que ha quedado en pie desde entonces. Lo que no sabe esta deidad es que existe una resistencia de humanos en el mundo del sueño que prepara un plan para acabar de una vez por todas con su reinado. Y la genial idea es… contactar con los dioses menores y seres mitológicos restantes de todos los panteones para que luchen de su lado y, matando dos pájaros de un tiro, acabar con cualquier vestigio de ser mitológico sobre la faz de la Tierra (es genial ver a moais dando palos). Pero como siempre, las cosas se tuercen, y de qué manera, cuando algunos dioses secundarios deciden hacerse con el control, dando comienzo a una nueva guerra.

Cómo guinda del pastel, el hijo de una deidad, del que seguro habéis oído hablar, decide incorporarse y ayudar a la humanidad resucitando a todo el mundo. En un principio, todo es jolgorio y felicidad hasta que descubren que no solamente han resucitado, sino que no pueden morir. ¿Problema mayor? Que también han vuelto los dioses primigenios y las guerras comienzan de nuevo (*sigh*), con la diferencia de que lucharán en escenarios tan diversos como el Olimpo o la venerable Asgard.  Si alguna vez se vio luz al final del túnel, de un plumazo fue apagada, y es que la guerra se recrudece y ya no hay siquiera alianzas entre las deidades de un mismo panteón. Todos contra todos. ¿Quién ganará?

¿Dioses menores? ¿He dicho yo eso? Quería decir “grandes y poderosas deidades”… Ejem…

Para poder disfrutar de este cómic, en mi opinión, se tienen que dar dos condiciones. La primera es no tomárselo en serio (como tampoco lo hace el propio tebeo). Y cuando digo esto me refiero a que hay que verle el toque canalla y, en muchas ocasiones, autoparódico que le imbuyen ambos guionistas (Mike Costa más que Hickman). Y el segundo y más importante, que te guste la mitología. Porque si es así, seguramente de pequeño te imaginaste dioses de diferentes índoles peleando, pero aunque nunca lo hubieses imaginado, en este cómic puedes pasarlo teta viendo palos y apostando a tu caballo ganador. Pese a que los primeros seis números, los de Hickman, iban a ser la historia principal, Mike Costa le da un nuevo enfoque muy bien traído tras la marcha del “chico de moda” y consigue crear un conglomerado de historias paralelas, sin un protagonista concreto, que se ven reforzadas con pequeñas historietas al final de cada cómic.

Por una vez en mi vida voy a decir que ni el arte, ni la tinta ni el color de un cómic de Avatar Press me ha desagradado. Es más, diría que, pese al baile de dibujantes, el nivel de dibujo y color es muy bueno y no daña a la vista. Quizás el apartado gráfico sea más destacable, siempre en mi opinión, en el apartado de las historias de complemento, las cuales, por cierto, me han encantado. Dos son los relatos principales en ellas: el primero es una hilarante y estúpida tragicomedia entre Tánatos y Eros, y el segundo trata sobre un personaje desconocido que jugará un papel importante al final de God is Dead (y hasta aquí puedo leer).

Brazo de gitano: en las historias de complemento hay unas clases de cocina divinas.

En resumidas cuentas, God is Dead es un cómic que se puede disfrutar como si de comer pipas se tratase, siempre y cuando lo leamos con el punto de vista adecuado y con el único afán de divertirnos. Por último, me gustaría añadir que me hace gracia cómo se desvirtúa la famosa frase de Nietzsche para referirse justo a lo contrario de lo que el filósofo alemán quería referirse. ¡A eso lo llamo yo perspectivismo comiquero (o una ironía muy jodida)!

Recordad que también podéis escuchar las opiniones de mis compañeros sobre el cómic en cuestión en nuestro podcast pinchando aquí. Ah, y que no se me olvide: el primer tomo de la serie llega está disponible en España de la mano de Medusa Cómics (Editorial Hidra).

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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2 Respuestas

  1. Mímico dice:

    Gran reseña, sr. Runner. Escuché por primera vez vuestro podcast porque ví que hablábais de este cómic. Es una de las series de Avatar que más ganas tenía que publicaran por aquí, pese a los avisos y gritos de ¡insensato! del sr. Dust.

    A ver si Medusa (o alguna otra editorial) se anima a traer el Über de Kieron Gillen, el Absolution (y su secuela) de Christos N. Gage, el Caliban de Garth Ennis o el Dark Gods de Justin Jordan y me hacen feliz. Porque el Providence de Alan Moore imagino que se lo quedará Panini.

  2. chaconator dice:

    por lo que llevo leido (24), el unico panteon que falta es el chino y el japones, un gran comic es como smite en viñetas.

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