GILGAMESH II, de Jim Starlin

 


Título original:
Gilgamesh II #1-4

Sello: DC Comics
Guionista: Jim Starlin
Artista: Jim Starlin
Coloristas: Steve Oliff

Publicación USA: Ene. – Abr. 1989
Publicación España: Diciembre 2014 (ECC)
Valoración: Llego 30 años tarde pero nunca es tarde si el cómic es bueno…

 


Un bebé extraterrestre llega a la Tierra en una cápsula espacial, siendo el único superviviente de su planeta natal. Una joven pareja es testigo del aterrizaje y, viendo que hay un niño dentro, deciden adoptarlo. Si bien esto podría pasar por el inicio de Superman, la historia a partir de aquí dará un giro tras otro hasta acabar en una crítica a la estupidez humana, al capitalismo salvaje, una reflexión sobre el amor y la soledad y mucho más en un cómic que no deja de sorprender a cada página. Un cómic tan gigante como su nombre…

GILGAMESH II
de Jim Starlin

Mira, una estrella fugaz. Rápido, pide un des—.

No es la mejor manera de empezar una reseña, lo sé, pero nunca he sido muy fan de Jim Starlin. Que tiempos para hacer esta afirmación, ¿verdad? Si bien siempre le he reconocido su indudable mérito en obras como la trilogía del Infinito y, especialmente, en sus historias de Batman, como guionista se me atragantaba cuando filosofaba más de lo normal y como dibujante siempre me pareció desproporcionado anatómicamente y con unas expresiones demasiado exageradas, aunque con el tiempo empecé a valorarlo como el gran narrador que es. Dicho lo cual después de leer Gilgamesh II me declaro fan incondicional de esta obra y, por ende, del autor.

La primera vez que oí hablar de este cómic muchos de vosotros no habríais nacido, o sí, pero me gusta fantasear con mi vejez. Fue en los anuncios de los cómics de Zinco donde apenas se veía la portada del primer número y alguna viñeta con dos gigantes dándose de tortas. Casi 30 años después y de casualidad me llegó este cómic y me dije, «Vamos a echarle un tiento» y menuda sorpresa de las buenas. Supongo que es la suma de varios factores, como el absoluto desconocimiento que tenía tanto de la obra y su impacto en los lectores que la disfrutaron en su momento, lo que me ha llevado a este estado de excitación en el que me hallo. Como en este caso se confirma aquello de que la ignorancia es felicidad intentaré no desvelar más de lo necesario en esta reseña.

¿Es el enemigo? Que se ponga.

Narrada en cuatro capítulos con su propio desarrollo individual pese a seguir un hilo común, esta es la historia del ascenso y la caída de Gilgamesh, un ser extraterrestre de apariencia humana que, pese a su gran tamaño, llega a proclamarse Gobernador Mundial, pero cuyos éxitos irán acompañados irremediablemente de grandes desgracias. Así, Gil saboreará las mieles del éxito y se alzará omnipotente ante los humanos pero a su vez conocerá la más amarga de las pérdidas y una soledad que le acompañará hasta el fin de sus días. Después de todo estamos ante una gran tragedia, un drama de proporciones épicas, una odisea protagonizada por alguien que lo tuvo todo y que acabó perdiendo mucho más de lo que llegó a tener.

Por si fuera poco todo este drama está enmarcado en un futuro no muy lejano en el que después de un incidente internacional de gran escala se alzaron con el poder las grandes corporaciones que acabarían controlando todos los aspectos de la vida. Un panorama en el que el autor no se corta un pelo a la hora de criticar una sociedad que ya empezaba a dar síntomas de una idiotez supina, basada en el consumismo y la manipulación de los medios. En ocasiones la crítica es tan exagerada que cae, deliberadamente, en el absurdo, dotando a la obra de un perfecto equilibrio entre el drama del personaje y las circunstancias que lo rodean.

Hasta un Dios puede quedarse castigado sin cenar.

Si bien Gil es el protagonista absoluto del cómic hay una serie de personajes que copan grandes dosis de importancia en la historia. Los ejemplos más claros son, entre otros, aquel que responde al nombre de El Otro gozando de un gran peso en la trama, y la madre, que destaca por su aspecto y personalidad cómica. Este elenco tan diverso como extravagante no impide que tenga lugar a una de las peleas más interesantes que puede leerse en un cómic de pijameo. Porque sí, tal es la variedad argumental de la obra que incluso tienen hueco un par de escenas de acción memorables. A toda esta mezcla hay que añadirle unas gotas de ultraviolencia (que siempre vienen bien) y es que no podía pasar sin comentar el momento en el que se descubre el mensaje que deja la criatura de la selva. Y hasta aquí puedo leer.

Decía antes que cada episodio tiene su historia propia, centrándose en diferentes momentos vitales del protagonista y también del mundo en el que vive. A estos efectos hay que destacar por encima de todos al cuarto y último cómic de los que consta esta obra y que condensa todos los rasgos particulares de Jim Starlin. Sin desvelar nada diremos que Gilgamesh viaja a un lugar en busca de respuestas que escapan más allá de su comprensión. Este viaje será un viaje de la mano del autor por todos aquellos temas que centran su obra, reflexiones sobre la vida y la muerte, el amor y el dolor, la soledad que sufre aquel que se siente superior a los demás, la rabia y la impotencia que sentimos ante el fracaso. Después de tantos vaivenes emocionales Starlin aún se guardará un as (o dos) en la manga para finalizar su relato de una manera tan original como certera, pues una vez asistes al destino de Gilgamesh comprendes que no podía ser otro.

Al final esto va a ser otra pelea entre Skywalkers.

Es también en este último número donde Starlin despliega todas sus dotes como dibujante, dando una lección magistral de narrativa y composiciones de página ofreciendo algunas imágenes de gran fuerza y belleza visual. Una delicia que transmite perfectamente el viaje interior que está viviendo el protagonista y que viene a reafirmar la maestría de un excelente narrador que sabe potenciar sus puntos fuertes para paliar otras carencias que de dibujar de un modo más convencional se verían mucho más expuestas. De todos modos tengo que decir que estamos ante el que me parece el mejor trabajo a los lápices del autor.

Al color un maestro como Steve Oliff, encargado de colorear Akira para el mercado occidental e impulsor del uso del ordenador en los cómics, redondea un acabado visual muy potente. Aquí consigue una separación perfecta entre los colores principales para resaltar siempre las figuras y otros más apagados que ocuparán los fondos. El uso de tonos vivos transmite buena parte de la pasión que acompaña la historia así como usa los negros para jugar con las sombras de las dudas que atenazan al protagonista. En los tiempos que vi los anuncios de este cómic ya sabía que el nombre de Steve Oliff era sinónimo de calidad y esta obra es un ejemplo más de esa merecidísima fama que tenía hace casi 30 años.

Gilgamesh II es el típico comic que te hace perder la cabeza.

Como veis Gilgamesh II es un cómic que me ha encantado de principio a fin, donde he disfrutado de una historia de proporciones épicas salpicada de tragedia, crítica y humor. Todo en un comic que he tardado 30 años en descubrir.

Esto me lleva a pensar en la de cosas buenas que me habré perdido en estas tres décadas o en las que me perderé en las próximas tres. A bote pronto se me ocurren unas cuantas.. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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