GIGANTOMACHIA, de Kentaro Miura


 

Título original: 
ΓΙΓΑΝΤΟ ΜΑΧΙΑ (ギガントマキア)
Sello: Young Animal
Mangaka: Kentaro Miura
Contenido: ΓΙΓΑΝΤΟ ΜΑΧΙΑ #1-7 (Nov. 2013 – Mar. 2014)
Publicación Japón: Julio 2014
Publicación España: Diciembre 2018 (Panini)
Valoración: Pequeña joya colosal /10

 

Kentaro Miura. Figura, crack, máquina, mastodonte, titán, genio, referente, artista. Y así podría seguir toda la reseña que poca justicia le haría al insigne autor de Berserk. Qué lástima que para compensar ese talento tan grande el mangaka publique con una irregularidad que desespera a los seguidores de su obra magna. Por suerte, durante uno de sus (muchos) parones Miura tuvo a bien regalarnos una pequeña parte de su arte con…

GIGANTOMACHIA
de Kentaro Miura

En un mundo tan inhóspito como desértico, el gladiador Delos y la joven Prome se embarcan en la misión de impedir que el malvado imperio acabe con las dispersas tribus de semi-humanos que pueblan esta tierra baldía. ¿Qué pueden hacer dos personas ante un ejército inmenso comandado por un titán venido del mismísimo Olimpo? Y más importante aun, ¿quién les dice que estas tribus de seres mitad insecto y mitad humano van a aceptar la ayuda de unos extranjeros de buen grado?

Por si no hubiese quedado en la introducción de esta reseña, cabe insistir en que en esta casa a Kentaro Miura se le respeta. Quizás no del modo habitual, al igual que su talento es algo fuera de lo común y no son pocas veces en las que maldecimos su nombre al leer el enésimo anuncio de un “breve” parón en la ya frágil periodicidad de Berserk. Es posible que sea este el precio a pagar por tener una ventana a la genialidad y se base todo en una especie de equilibrio cósmico que no nos deja tener cosas bonitas (a la manera retorcida del mangaka) no vaya a ser que las rompamos. En la terrible máquina trituradora de autores que es la industria japonesa, Miura es una de las pocas personas que tiene algo de libertad y exigirle que siga el infernal ritmo al que se ven obligados a trabajar sus colegas es algo cruel y totalmente injusto.

Aquí de tranquis

Y es que la obra corta que verdaderamente nos ocupa surge de uno de estos temidos hiatus. Gigantomachia parece ser una prueba de lo cansado que está Miura de trabajar (y que le digan que trabaje) en su obra magna. Aquí deja de lado personajes elaborados, psiques complejas, dobles significados y tramas profundas para ofrecernos una miniserie que, dentro de su simpleza, es todo un ejercicio de estilo. Porque no hay nadie que sepa crear un mundo que combine la belleza más contemplativa y los horrores más monstruosos como Miura. Podría ser una historia guionizada por tres monos borrachos sobre la fotosíntesis de los líquenes que el artista sería capaz de transmitirle una epicidad propia de un relato griego.

La historia en si no tiene mucha miga y, sin ser un despropósito, la indiferencia que te puede llegar a causar puede lastrar la lectura pero por eso mismo se agradece que sea un relato corto. No deja de ser un pequeño giro de tuerca a un relato mitológico cogiendo elementos de aquí y de allá, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados y una de las razones por las que su mundo visual es tan rico. La forma que tiene de subvertir lo que podría ser familiar para la cultura occidental para crear algo nuevo y único es lo que ha hecho desde siempre grande a Miura y Gigantomachia es la prueba de que es capaz de hacerlo sin necesidad de tirarse 5 años en un flashback.

Disculpen, busco a mi amigo Howard

Es la introducción perfecta al autor y una muestra de lo que es capaz de hacer con algo más de libertad. El reclamo perfecto y “la primera es gratis” de manual. La forma en que Miura maneja las proporciones, tanto humanas como la de seres de proporciones inconmensurables, hace que no puedas apartar la mirada por muy ridículo que pueda parecer dos titanes haciendo wrestling. Es un espectáculo dantesco, fuera de toda realidad y que te hace sentir como una hormiga. Y eso es lo que lo hace perfecto.

Apreciad a Kentaro Miura. Apreciad Berserk. Apreciad Gigantomachia. Por mucho odio que se destile hacia el autor japonés su calidad está fuera de toda duda. Es uno de los mejores artistas que ha parido el país del sol naciente y se merece todo el amor que podáis darle. Quizás esta obra no alcance las cotas de perfección que vislumbramos en su eterno proyecto pero dudo que eso sea lo que busque. Parece más bien una válvula de escape para todo el talento que mantiene en su interior y que las masas exigen que solo lo gaste en un sentido.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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