GIANT DAYS: VOLUMEN UNO, de John Allison y Lissa Treiman

 


Título original:

Giant Days: Volume One TPB
Sello: Boom! Studios
Guionista: John Allison
Artista: Lissa Treiman
Colorista: Whitney Cogar
Contenido: Giant Days #1-4 (Mar. – Jun. 2015)
Publicación USA: Noviembre 2015
Publicación España: Julio 2017 (Fandogamia)
Valoración: ¿Y la serie de televisión para cuándo? /10

 

 

Acabo de volver de vacaciones. Esto, que podría sonar a tragedia inigualable, es solo un síntoma premonitorio. Un indicador disparado en un análisis de sangre. Un antígeno indicativo. Una baliza que dice que sigo enfermo de una dolencia que, como todos podréis suponer, me encanta sufrir. Casi un mes entero sin escribir reseña alguna me han recordado lo mucho que me gusta esta mierda, aunque resulte agotadora, estresante y bastante jodevidas. Hay que sacar tiempo para leer muchos cómics, hay que sacar tiempo para escribir sobre muchos cómics y hay que sacar tiempo para hacer cosas que te recuerden que en la vida hay cosas aparte de leer cómics y escribir sobre cómics. Comer y dormir, por ejemplo.

Siendo así las cosas, necesitaba encontrar un tebeo que resultara agradable y edificante, una de esas lecturas que te impulsan a escribir cosas llenas de buen rollo y amor; de las que ayudan a que tu aterrizaje en los yermos páramos de WordPress resulte algo menos traumático; de las que generan endorfinas, gominolas y batidos de cereza, y no azufre, castigo infernal y combustión espontánea. No es tarea fácil cuando tu pila de pendientes se ha convertido en una montaña de riscos escarpados que nunca lograras escalar. Sin embargo, a veces uno tiene suerte en la vida y encuentra justo lo que necesita en el momento más adecuado. Y así es como llegué a…

GIANT DAYS
de John Allison y Lissa Treiman

Hay algo delicioso en el planteamiento de este magnífico volumen que es difícil de identificar. No cuenta nada nuevo, ni siquiera lo intenta. Su planteamiento no desprende frescura marciana, ni te lanza a la cara ideas de guionista calvo que te tuercen el culo cada vez que llegas al final de una página. Quizá ese es el secreto de su éxito. La normalidad. La rutina como protagonista. El reflejo divertido de una cotidianidad llevada al extremo en la que los personajes parecen imposiblemente reales. Estudiantes con problemas, con defectos, con aficiones, con traumas. Mujeres que parecen mujeres y no hembras artificiales y recauchutadas y , sobre todo, mujeres que huyen de los estereotipos clásicos para representar papeles que van de lo cómico a lo trágico pasando por lo esotérico y lo desquiciado.

El guión de John Allison es entretenido, de los que te empuja a seguir leyendo sin descanso y te hace desear más a cada página. Lo que en principio parece una historia poco dada a sobresaltos y finales sorprendentes, se convierte en un entretenidísimo “slice of life” regado con aires de Friends; un adorable día a día en el que las tres universitarias protagonistas se encuentran con escollos cotidianos, de los que todos hemos sufrido alguna vez. Revestido con ese cariz irreal de los idílicos colegios mayores norteamericanos, Giant Days es una fotografía de una vida que nos gustaría haber tenido, un retrato de gente que nos habría gustado conocer, con la que nos habría gustado bebernos una cervezas, a la que nos habría encantado abrazar, desnudar y besar. De los mostachos a las góticas; de la inocencia infantil (y casi senil) al rencor extremo del desamor; de los estornudos a los antipiréticos, Giant Days va desgranando anécdotas sin estructurar una historia compleja y enrevesada, y deja caer como ruido de fondo un pasado a veces común, a veces misterioso, que se nos va insinuando y que da ligazón al conjunto clásico de vidas atadas a un campus.

Gripe is coming…

Lissa Treiman, animadora de la casa Disney y colaboradora en películas como Rompe Ralph o Big Hero Six es la segunda pata de un banco que funciona con una portentosa perfección. Su dibujo expresivo, desenfadado y próximo a la caricatura es ideal para reflejar un mundo de expresiones y sentimientos, básico en cualquier historia de este tipo. Por extraño que parezca, la mezcla de su trazo esquemático y alejado del realismo produce una mezcla perfecta que consigue que nos identifiquemos con cada una de las protagonistas. Daisy, Esther y Susan acaban por representar con acierto aspectos mundanos y cercanos de nuestra propia vida, y el citado aire Disney, totalmente reconocible en cada una de las viñetas, acentúa más si cabe esa vena “kawaii” capaz de ablandar el corazón de inmisericordes críticos de acerada y letal lengua. Es algo así como la ratatuille iluminadora de un Anton Ego cruel y sin compasión.

Whitney Cogar hace un trabajo impecable en su elección de colores planos y potentes, cercanos a los dibujos animados a los que continuamente hacen referencia las ilustraciones de Treiman. Un dúo que funciona como un reloj que en cada movimiento de su segundero hace que en tu cabeza aparezcan términos como entrañable, achuchable y maravilloso, pero que en ningún momento produce una sobredosis de azúcar que nos obligue a acudir a la insulina.

El ataque de las gachas asesinas.

Cuando uno se lanza al inhóspito vacío de la vuelta a la rutina, lo mejor es aterrizar sobre algo mullido, blandito y que huela a chicle de fresa ácida. Ya habrá tiempo para despellejar mierda marvelita o bazofia deceíta. De eso siempre encuentras a patadas esperando a la vuelta de la esquina. A toneladas.

Giant Days es ese colchón de plumas que nos espera al fondo del precipicio. Una lectura orientada con claridad hacia un tipo específico de lector pero que, de nuevo, desmonta cualquier teoría basada en el racismo literario y genérico, enarbolando con clase y estilo la bandera de la calidad. Otro clavo en el ataúd de los que esconden la calidad ínfima bajo la bandera del público objetivo, olvidando que lo malo es siempre malo y que lo bueno, por fortuna, destaca sin importar hacia quién vaya dirigido.

¡Nos vemos en la Zona!

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1 respuesta

  1. arkhamkaveli dice:

    Ha sido de los pocos cómics actuales que sin saber nada, he querido leer. Ya fuera por la portada, por alguna viñeta suelta vista por la red, pero quería leerlo. Cosa que hice nada más salir de la tienda.

    PD: Gran reseña como siempre, Sir.

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