GHERD. LA CHICA DE LA NIEBLA, de Marco Rocchi y Francesca Carità

 

 

Título original:
Gherd. La ragazza della nebbia HC
Sello: Tunué
Guionista: Marco Rocchi
Artista: Francesca Carità
Publicación Italia: Marzo 2019
Publicación España: Abril 2021 (Liana editorial)
Valoración: El viaje de la heroína

 


El que avisa no es traidor.
Cuando a principios del mes de marzo llegaba a las baldas de novedades de las librerías Las dos mitades de la luna, de Marco Rocchi y Francesca Carità (un tebeo del que, por cierto, ya os hablé en la Zona), Liana editorial ya dejó caer que el siguiente tebeo en el que el tándem de guionista-dibujante italianos Rocchi-Carità habían colaborado estaría muy pronto engrosando su catálogo y, por tanto, disponible para los jóvenes lectores de nuestro país. Y así ha sido. Ese título que les valió en 2020 el premio al mejor tebeo infantil en Romic, el Festival Internazionale del Fumetto, Animazione, Cinema e Games ya se ha publicado como…

GHERD. LA CHICA DE LA NIEBLA
de Marco Rocchi y Francesca Carità

La niebla siempre se ha considerado un meteoro inquietante. Independientemente de lo molesto que puede resultar (la de tensión que se puede llegar a acumular al tener que conducir con niebla) o de la sensación de desorientación que provoca, el hecho de no ver el espacio definido que tenemos ante nosotros aún a plena luz del día produce gran desasosiego. Seguro que muchos de vosotros no habéis podido evitar pensar en La Niebla, de Stephen King, ¿verdad? Qué buen escondite puede resultar esa densa nube baja para todo tipo de peligros y elementos o entes que allí agazapados materializan y encarnan nuestros temores. Básicamente eso es lo que sucede en las densas nieblas que rodean la aldea en la que vive Gherd, hogar del clan de los matabestias. Nombre muy apropiado para un grupo de humanos que se dedica a cazar y dar muerte a las feroces criaturas que se ocultan en esas nieblas que parecen extenderse por todo el mundo y que, de tanto en tanto, realizan incursiones fuera de esos límites sembrando el pánico y dejando muertes tras de sí. Sus apariciones son cada vez más brutales, pero van logrando mantenerlas a raya gracias al descubrimiento (y empeño de Bya, la madre de Gherd) de que la acción de una serie de piedras mágicas sobre estas temibles fieras las amansa.

Gherd. La chica de la niebla es un cómic infantil-juvenil para lectores de a partir de 8 años -lo que vendría a ser Middle Grade, esa categoría usada en el ámbito anglosajón para identificar el espectro de edad de unos 8 a 12 años aproximadamente- que narra una gran aventura en un mundo fantástico enclavado temporalmente en una suerte de antigüedad dominada por los espacios naturales donde no faltan ni las leyendas, ni la magia ni el humor y en el que conviven humanos representados por los Kunya (a los que pertenecen el clan de los matabestias); los Molkhog, seres con apariencia de saurios que, a diferencia de los Kunyia, no se han alejado de la naturaleza, y bestias salvajes sobrenaturales a las que la niebla parece impregnarlas de un odio irracional y visceral. El relato argumental responde a los arquetipos del camino del héroe, aunque en este caso es más adecuado y oportuno hablar del camino de la heroína, ya que es a las diferentes etapas del viaje de la joven Gherd al que asistimos los lectores.

Viaje con nosotros.

El detonante de ese viaje literal y metafórico será que a Gherd, por su género (es una chica), no se le permita participar en el rito iniciático y poder así convertirse en una matabestias. Es lo que más ansía, porque con ello busca vengarse de la bestia que acabó con la vida de sus padres. Y para ello no estará sola. Por casualidades de la vida le acompañará un Molkhog llamado Atheis. El séquito lo completará Puc, una pequeña bestia amiga de la familia de Gherd que nada tiene que ver con esas otras a las que combaten. Puc, un animal a medio camino entre un buho y un gato, es una verdadera monada y las guardas del tebeo (preciosas) son una buena muestra de ello. Los tres se granjean fácilmente la empatía de sus jóvenes lectores, empezando por Gherd, su protagonista, que cuenta más o menos con la misma edad y con la que, por ello, pueden identificarse sin problemas. El trazo de Carità, limpio y cercano al cartoon, configura unos personajes tanto humanos como antropomorfos o bestias fantásticas bien caracterizados, expresivos y con una calidez y amabilidad que trasciende ese límite del bien o del mal al que supuestamente se adhieren. Magia, fantasía y aventura priman en un argumento que se ve salpicado por temas que se asimilan al plano de la realidad como la gestión de las pérdidas de seres queridos, el perdón, la necesidad de encontrar el propio camino, el no reblar ante las limitaciones que consuetudinariamente te impone la sociedad a la que se pertenece, la ambición, la amistad, el poder del diálogo y la comprensión mutua o los fuertes vínculos que crean los intereses comunes. Ello no hace sino dotar de consistencia y profundidad tanto al argumento como a los personajes y, por tanto, incidir en la verosimilitud de lo que se está narrando.

Rocchi y Carità, guionista y dibujante respectivamente, juegan con la composición de páginas y viñetas, con el estilo gráfico, con la elección de planos y con los colores para marcar ritmos introduciendo al lector en una narración que discurre fluida y a la que asiste como espectador de los hechos que van sucediéndose. Los escenarios levantados para dar vida a ese mundo por el que emprende su periplo Gherd presentan una riqueza en matices y gran atractivo para los sentidos, con capacidad para evocar una serie de sensaciones de acuerdo a las connotaciones que se desprenden de los diferentes espacios representados. Los lectores no hacemos sino escudriñar con deleite esos espacios por los que transcurren las etapas del viaje de Gherd, tanto los naturales, con los frondosos bosques o escarpados picos, como las construcciones, que emulan la arquitectura tibetana tradicional y su decoración con banderas budistas en el caso de los Molkhog o esas cabañas de techo de paja más cercanas a las edificaciones tradicionales del norte de Europa.

Animalicos…

En Gherd. La chica de la niebla se escenifica una épica aventura de búsquedas a diferentes niveles. Por una parte, se persigue recuperar la armonía que antaño reinaba entre los clanes y las bestias que habitaban el mundo y, por otra, la consecución de la propia identidad. Sus viñetas nos proponen un viaje iniciático no exento de peligros, muy disfrutable y atractivo para los lectores, al que se entra fácil y gustosamente gracias a los planteamientos de su equipo creativo, que presentan un producto más redondo y con mayor solidez a todos los niveles en esta segunda colaboración. Una especie de road movie que nos muestra que el crecimiento interior es fruto de la amistad, del enriquecimiento al conocer otras realidades y de ampliar el mundo conocido. Gherd es un viaje del que se disfruta cada etapa, página y viñeta y que cuenta con un mensaje, sí, pero también con clara vocación de procurar gratos instantes a quienes se acercan al cómic. Y lo cumple.

¡Nos vemos en la Zona!

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