FROZEN. El mejor ‘Clásico Disney’ en los últimos 15 años

Título original:
Frozen
Año: 2013
Director: Chris Buck y Jennifer Lee
Guión: Jennifer Lee
Música: Christophe Beck

Reparto: Kristen Bell, Idina Menzel, Jonathan Groff, Josh Gad y Santino Fontana
Valoración: Let it gooooo/10

Sinopsis: Cuando una profecía condena a un reino a vivir un invierno eterno, la joven Anna, el temerario montañero Kristoff y el reno Sven emprenden un viaje épico en busca de Elsa, hermana de Anna y Reina de las Nieves, para poner fin al gélido hechizo. Adaptación libre del cuento “La reina de las nieves”.

Disney es mi productora de animación favorita. Ya está, ya lo he dicho. Y lo es por varios motivos: A través de sus clásicos podemos observar, más que en ningún otro estudio, la evolución técnica y artística de la animación, que a su vez ha hecho avanzar el propio cine. Si atendemos al perfil de los personajes que nos ha ofrecido durante estos años, podemos ver como ha ido cambiando la sociedad. Sus cintas, las buenas, son las únicas, salvo excepciones, en el terreno animado que consiguen que al final de la película esté mordiéndome las uñas. Y encima, muchos de estos clásicos son los que más han marcado mi infancia cinéfila.

Con la entrañable pero irregular Tiana y el Sapo como aviso, Enredados fue, para mí, el regreso por todo lo alto de Disney, un productora dispuesta a recuperar el trono de la animación occidental que dejó en manos de Pixar. ¡Rompe Ralph! demostró que lo de Rapunzel no fue una falsa alarma, pues es un clásico muy diferente a lo que la Casa del Ratón había hecho anteriormente pero igualmente satisfactorio. Disney parecía haber recuperando la potencia narrativa de antaño pero con una frescura inusitada. Aun así, era pronto para asegurar una racha de aciertos, sin duda no tan magistral, pero sí igual de continua, como la de la primera mitad de los 90.

Bien, pues 2013 parece haber sido un año clave: con la olvidable Monstruos University, Pixar prueba que, por desgracia, está en crisis. Y qué casualidad, justo ahora, Frozen confirma de una vez por todas que Disney vuelve a estar on fire. Estamos ante un film que derrocha inteligencia, originalidad y una capacidad para romper moldes verdaderamente sorprendente, siendo además el clásico reciente con más reminiscencias a los de los 90: ese aire de musical con todas las de la ley, ese momento épico que solía darnos Disney (y solo Disney)… Eso que tanto echábamos de menos. Lo dicho: la buena racha es ya innegable. El Oscar a la mejor película animada es totalmente merecido.

Hablar de Frozen es hablar de sus dos protagonistas, Anna y Elsa. No es habitual (de hecho, creo que es la primera vez) que Disney cargue todo el peso de la historia en dos hermanas y en su vínculo. Es algo en lo que se centran desde el principio, resumiendo, a través de una canción sumamente emotiva, su triste distanciamiento con el paso de los años. En unos minutos, con esa economía narrativa de antaño, ya nos están diciendo que esto va de lo que una está dispuesta a hacer por la otra. Que la historia de amor del film no tiene nada que ver con un romanceOjo, El Príncipe Azul, el Amor Verdadero para romper una maldición… Todo eso está aquí, pero la peli desarma, con una intención nada disimulada de auto-parodia, esos tópicos y los vuelve a montar del revés, con un enfoque totalmente distinto para servir al núcleo del film, la relación Anna-Elsa.

Esta reconstrucción de clichés está presente también al dar forma a la princesa de turno. Seré directo: Anna es, sin el menor atisbo de duda, la princesa Disney más divertida. Con el paso de los años, y aunque con Bella se alcanzó el punto cumbre, hemos visto evolucionar a este tipo de personajes: cada vez más inteligentes, valientes, autosuficientes y con mayor personalidad. Este es otro paso adelante, pues ¿cuándo el gran personaje cómico de la peli ha sido la propia protagonista? Pero tampoco es que sea una simple payasa, ya que demuestra un valor fuera de toda duda, pero sin machacarlo, sin que la peli “vaya de eso”. Hace lo que considera que debe hacer, sin dudar. Tiene el momento más heróico de la película, lo más heróico que ha hecho cualquier princesa Disney. Pero no se remarca, lo cual hace que sea más natural, y por tanto, más emotivo.

Y lo de Elsa… Eso ya es demasié. No es solo que el momento en el que construye su castillo de hielo y se transforma en, bueno, la reina de las nieves, sea el mejor momento (con la mejor canción) de la película y esa escena llena de grandiosidad que, como he dicho millones de veces, sólo los clásicos Disney ofrecen. Es que Elsa, además, es uno de esos personajes a los que a mí me gusta llamar… Anti-villanos. Esto es, personajes sin maldad alguna que, por causas fuera de su control, siendo enrealidad víctimas, acaban teniendo, según los roles básicos de las historias de ficción, la función de villanos. Elsa es la que causa el problema a resolver. Es la que, sin pretenderlo, pone en peligro la vida de su hermana.

Jamás la vemos como la mala, en absoluto, pero, involuntariamente, hace lo que hacen “los malos”. Y atención, que podría haber sido una villana con todas las de la ley, pues la peli va dejando claro con una sutileza asombrosa que, si los acontecimientos hubiesen ido por otro camino, podría haber acabado convertida en señora de su castillo, completamente sola a excepción de un puñado de esbirros, odiando a toda la humanidad… Podría haberse convertido en Maléfica. Y lo habríamos entendido y visto como algo natural. Pero ni siquiera Disney puede permitirse hacernos sufrir tanto, gracias a los dioses. El caso es que Elsa es de los personajes de la productora con los que más se retuercen los arquetipos a nivel conceptual. Mi personaje favorito de la película.

Y es que a todo en la película se le da una vuelta de tuerca. Prefiero no profundizar demasiado en ello por si estás leyendo esto sin haber visto la película a pesar de la advertencia de spoilers, pero hay cosillas que necesito señalar. Hay detalles con los que la peli no busca sorprendernos, como el hecho de que Anna se quede con Kristoff, el entrañable grandullón que la acompaña en su aventura, en vez de con el príncipe del que se enamora a primera vista al inicio del film (cosa que por supuesto se ridiculiza), pero aun así todo lo que concierne al “Amor Verdadero” y su capacidad para romper maldiciones es verdaderamente inesperado en algunos puntos. Y cuando no, sí es, al menos, diferente a lo que suele hacer Disney. Ojo también a la figura villanesca (muy diferente a la que representa Elsa), que se sale de los parámetros habituales tanto por el tipo de personaje que es como por su sorprendente papel en la historia. Se podría decir que hay un malvado, sí, pero no hay un villano que responda a lo que entendemos como tal. No hace falta.

Teniendo en cuenta que se le da la vuelta de forma tan audaz al papel que se le supone a cada personaje, se puede entender mi decepción con Olaf. Entiendo que no siempre se puede tener un Sebastián o unos Timón y Pumba, y no es que sea un secundario cómico odioso, es simplemente… Que me hace gracia pocas veces. Tiene una escena emotiva, al menos, pero ¡la de cosas que se podían haber hecho con él! Podrían haberle dado la vuelta también, y aprovechar el rollo de “el secundario cómico sin gracia”. ¿Que tal convertirlo en un cínico amargado? O tal vez que se hubiese quedado como está, pero con menos gracia todavía, y que eso hubiese sido lo divertido. En fin, solo sé que así está muy desaprovechado, que no es digno de la inteligencia del film.

Y poco más puedo señalar. Por supuesto es deslumbrante en la animación, aunque tiene un estilo artístico muy impersonal y poco llamativo, y la banda sonora, aunque muy lejos del nivel de La Sirenita o Aladdín, es buena y tiene por lo menos un par de números musicales destacables.

Nada más. Con un mejor trabajo con Olaf y, ya que nos ponemos a pedir, un epílogo más espectacular y apoteósico (el clímax sí es tremendo), podríamos hablar de algo aún más grande. Pero con esto me conformo, vaya que sí. Claro que no juega en la misma liga que La Bella y la Bestia o El Rey León, en absoluto, pero porque es algo muy diferente. No se percibe en un primer momento, pero estamos ante un clásico mucho más profundo conceptualmente de lo que parece.

Es fresco, original, rompedor e inteligente. Sin por ello dejar de tener los ingredientes de la vieja escuela. Una aventura divertida, emotiva, intensa, mágica y con un toquecito ochentero, dada la presencia de ciertas criaturas que quedarían estupendamente como marionetas. En fin, brillante. Disney is back.

¡Nos vemos en la Zona!

 

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3 Respuestas

  1. xavisase dice:

    Coincido al 100% con la crítica,un peliculón. La forma en la que Disney ridiculiza los valores en que basó sus primeras películas(Blancanieves,la Bella Durmiente,la Cenicienta y,en cierto grado,La Sirenita)pero sin renunciar a su máxima “el amor lo es todo”para así basar la película en la relación entre las dos hermanas es cojonuda. Por lo demás,aspectos positivos claves(que hay muchos):

    -Relación entre Anna y Elsa, perfectamente creíble y bien construida. Aún quitando los poderes, se podría extrapolar totalmente a la realidad

    -Geniales canciones que seguro que se me quedan pegadas durante mucho tiempo. Eso sí, el segundo dúo de Anna y Elsa justo antes de la “herida al corazón”me ha parecido un momento incluso más potente que el “Let it Go”

    -Tengo que decir que desde que el príncipe dice eso de “tengo nosecuantos hermanos y hermanas,ya me veía venir que el tío estaba ahí por interés y no por otra cosa. Pero no me esperaba hasta donde estaba dispuesto a llegar.

    -Increible el poco papel que se le da a Kristoff, pero lo simpático que resulta al mismo tiempo. Mola la forma en la que lo contraponen al principe, haciendo que Anna conozca todos sus defectos a través de la canción de los trolls. Además hubo cierta escena que me recordó al “The Last Airbender”,de Shamalan,pero para bien: la forma increiblemente natural en la que te revelan su nombre en plena persecución de lobos.

    -Personalmente,no es que le haga ascos a la animación tradicional,pero tengo un fetiche extraño por el CGI de la forma en la que lo muestra Disney. Si ya me moló el pelo de Rapunzel, ésta me ha parecido cojonudisima a nivel visual.

    -Sacrificios. Ya hubo uno brutal por parte de Flynn en Enredados,pero este se lleva la palma. E increible la paradoja “me salvo a mi misma salvando a otra persona”XD

    -Respecto a Olaf,la película funcionaría perfectamente sin él,pero hay tres momentos en los que me he descojonado con él:Su debut y la reacción de los protas, cuando,mientras habla de lo maja que será Elsa, se empala en una estalactita de hielo,y cuando resulta que hablaba en serio al decir que era un experto en el amor.

    -“The only one with a frozen heart here is you”,frase lapidaria para el recuerdo

    El único fallo minúsculo que le puedo encontrar es un ritmo algo apresurado,algo que también me pasó con Enredados. Pero mientras que en aquella película lo noté durante todo el metraje,aquí lo han sabido regular mucho mejor a partir de la segunda mitad.

    En conclusión,si Disney va a seguir haciendo pelis tan buenas como ésta,que sigan vinendo :)

    • doctorindy dice:

      Poco puedo añadir a tu comentario, simplemente diré que estoy especialmente de acuerdo con esto:
      “el segundo dúo de Anna y Elsa justo antes de la “herida al corazón”me ha parecido un momento incluso más potente que el “Let it Go””
      Ese momento es de los más “Oh Dios, Disney ha vuelto” de la peli.

  1. 24 Enero, 2017

    […] son cruceros baratos 2017 también los tenemos, pero claro, en ellos no verás a Goofy, Mickey y a las protagonistas de Frozen (sí, en la agencia hay muchos padres y madres, sabemos de lo que hablamos) haciendo de las suyas […]

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